Finanzas personales: por qué gastamos más de lo que ganamos

El factor emocional se atribuye a las compras innecesarias, aunque las empresas se aprovechan de ello para vender más

Es importante considerar el dinero disponible tras gastos mensuales (Foto: Cuartoscuro)
Es importante considerar el dinero disponible tras gastos mensuales (Foto: Cuartoscuro)

Para tener unas finanzas saludables es necesario que sepamos cuánto es el dinero “real” que obtenemos, y partir de ahí hacer compras, pues gastar un monto mayor de lo que se tiene es más común de lo que parece.

Es decir, aunque tengamos un salario fijo es posible que al final no sepamos cuánto dinero tenemos, ya que al recibirlo pagamos servicios, algunos pagan la pensión de los niños, colegiaturas, despensa (la cual también varía dependiendo de los faltantes como jabón, papel higiénico, etc.), por lo que los gastos van fluctuando.

El portal Blogylana señala que pese a intentar llevar una cuenta mental de los gastos, no se puede saber a ciencia cierta la cantidad exacta de lo que se ha ocupado. Al desconocer lo que queda libre tras los pagos correspondientes aumenta la posibilidad de gastar de más.

Otro de los puntos que se atribuyen a un gasto superior al dinero que tenemos es el uso de una tarjeta de crédito.

No se recomienda usar tarjetas de crédito a menos de que sea necesario y tras pensar de forma racional lo que se mercará  (Foto: Pxhere)
No se recomienda usar tarjetas de crédito a menos de que sea necesario y tras pensar de forma racional lo que se mercará (Foto: Pxhere)

Cuando se tiene el dinero justo, es casi imposible gastar de más. Salvo que acudamos a préstamos o pidamos fiado en las tiendas, los recursos tienen un límite. Pero al tener un plástico la línea de crédito aumenta y por lo tanto la cantidad que gastamos, lo cual puede llevar a un endeudamiento.

La plataforma señala que otro factor que se atribuye a gastar más dinero es “la necesidad natural del ser humano de mejorar”, es decir, a la idea de que la vida va en ascenso en línea recta y creer que al poseer cosas más caras hemos prosperado. Por ejemplo, al inicio alguien puede comprar un automóvil de 80 mil pesos, pero después querrá el que cuesta 100 mil y así sucesivamente.

No obstante, refiere que debemos entender que la vida es como una gráfica; a veces tiene sus puntos altos, otras bajos y en algunas ocasiones se estanca.

Otro motivo que puede aumentar los gastos es el factor emocional, algo que las propias compañías aprovechan al vender sus productos, pues en lugar de promocionar lo que hace especial a la marca, dicen frases como “Destapa la felicidad”, “Siempre contigo”, “Pon a rodar tu automóvil”, entre otras.

Un comprador usa su tarjeta de crédito para pagar sus compras en un supermercado (Foto: REUTERS/Eric Gaillard)
Un comprador usa su tarjeta de crédito para pagar sus compras en un supermercado (Foto: REUTERS/Eric Gaillard)

Además, es sabido que hay compras impulsivas que pueden ser por estrés, para llenar algún sentimiento, para compensar algo o hasta para solucionar un estado emocional.

De acuerdo a Forbes, se ha comprobado que es más eficiente llegar al corazón del consumidor que a su sentido común para comprar.

También se tiende a gastar en exceso porque se cree que comprar es la única forma en la que podemos sobrevivir pues desde chicos nos enseñan que podemos obtener cosas a cambio de dinero, sin embargo, el dinero no llega solo.

Por ello, uno de los consejos para cambiar es tratando de ser más racional que emocional.

Es más eficiente llegar al corazón del consumidor que a su sentido común para comprar (Foto: REUTERS/Luisa Gonzalez)
Es más eficiente llegar al corazón del consumidor que a su sentido común para comprar (Foto: REUTERS/Luisa Gonzalez)

En primer lugar, se deben ordenar los ingresos totales e ir descontando los gastos que van fluctuando quincena con quincena para tener en claro el dinero que realmente tenemos disponible.

Asimismo no se recomienda usar tarjetas de crédito para compras extraordinarias, es decir, en cosas que no son necesarias como un televisor de más pulgadas que el que se tiene en casa.

De tal modo, al tener en cuenta cuánto es el dinero disponible después de gastos obligados, se debe reconocer cuando no hay recursos para adquirir nuevas cosas. Antes de mercar hay que pensar racionalmente si necesitamos ese objeto o sólo es un capricho.

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