Cómo reparar nuestros errores

No nos resulta fácil ser autocompasivos porque creemos que la autocompasión nos convertirá en personas más complacientes y permisivas ante nuestros errores y de esa forma, perderemos la ventaja competitiva frente a otras personas

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(Foto: cortesía)
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El cerebro es el único órgano que puede observarse a sí mismo y ver su actividad en el mismo momento que está sucediendo. Mirar nuestra actividad mental nos permite hacernos conscientes de lo que estamos haciendo y cambiar, modificar, anular, aumentar o disminuir nuestras acciones, emociones y pensamientos. Es decir, podemos tomar conciencia de los procesos mentales y de las consecuencias que se desprenden de ellos.

Gracias a esta facultad que tiene nuestra mente, cuando cometemos un error podemos darnos cuenta y rectificarlo. Para ejecutar esa acción, no estamos solos. Tenemos la ayuda inmediata de nuestro cerebro que comienza un proceso llamado “ajuste post-error” y que se encarga de hacer las modificaciones neuronales pertinentes para que no nos volvamos a equivocar. La mente y el cerebro trabajan en conjunto para corregir el error. A su vez, sin importar la cantidad de veces que fallemos, el cerebro volverá a rectificar y a corregir hasta lograr que no se produzca un nuevo fallido.

Eso hace que podamos avanzar en el aprendizaje y mejorar en lo que hacemos. Imagine a alguien que practica un deporte o quien está aprendiendo algo nuevo relacionado con el trabajo o el estudio. Gracias a la detección y rectificación de errores podemos mejorar en cualquier actividad que estemos realizando.

¿Pero qué pasa con nuestras emociones? ¿Qué sucede cuando ante el error cometido nos criticamos o nos culpamos por habernos equivocado? Cuando le asignamos un valor negativo a nuestros errores comienzan los reproches sobre nuestras acciones. Se hacen presentes la culpa, la necesidad de castigo, los pensamientos repetitivos, el menosprecio hacia nosotros y la continua repetición mental de error. Esta autocrítica tiene efectos destructivos y devastadores en nosotros. Podemos sufrir ansiedad, angustia, ira, baja autoestima, consumir drogas, padecer depresión o tener sentimientos de fracaso e inutilidad como resultado del autocastigo que nos procuramos.

Todas estas emociones, a su vez, impactan de manera negativa en las relaciones interpersonales, en la motivación para realizar nuestras tareas, ya sean académicas o laborales y producen un descenso en la productividad.

En la Universidad de Texas se realizó una investigación sobre el tema y se demostró que la solución a la autocrítica negativa es la autocompasión, entendida ésta como la práctica de ser amables y comprensivos con nosotros cuando nos enfrentamos a una falla personal. Este estudio comprobó que la autocompasión, después de haber cometido un error, nos puede llevar a tener mejores logros que la autocrítica y nos conduce a una mejoría personal, en parte por la mayor aceptación que tenemos de nosotros y de nuestros errores. A su vez, nos ayuda a la motivación, nos alienta a continuar con lo que estamos haciendo y mejora nuestra predisposición hacia la tarea.

No nos resulta fácil ser autocompasivos porque creemos que la autocompasión nos convertirá en personas más complacientes y permisivas ante nuestros errores y de esa forma, perderemos la ventaja competitiva frente a otras personas. Pero eso no es cierto, al contrario, la autocompasión genera mejores resultados sin tener que volvernos menos efectivos en lo que hacemos.

Tenga presente que cada vez que cometa un error hay dos partes de usted implicadas en el proceso. Su mente (es decir su capacidad consiente de pensar y decidir) y su cerebro que realiza los procesos inconscientes. Cada uno tiene tareas y funciones diferentes.

Su cerebro ante el error, se encargará de hacer las rectificaciones neuronales necesarias para evita volver a repetirlo. En ocasiones necesitaremos más de una vez para aprender algo, pero tenga por seguro que su cerebro hará los “ajustes post-error” todas las veces que necesite para llegar al resultado buscado.

Su mente (es decir, usted), ante el error deberá tomar la decisión de continuar con el autocastigo o abandonarlo y reemplazarlo por la autocompasión. No tenga miedo, no disminuirá la efectividad de sus acciones y a la vez, obtendrá más bienestar.

Recuerde: Los estudios científicos demuestran que tratarnos bien cuando cometemos un error, no afecta negativamente nuestros resultados.

*Escritoria y psicóloga

Lo aquí publicado es responsabilidad del autor y no representa la postura editorial de este medio

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