Arrestaron en Monterrey al hermano de Diego Santoy “El Asesino de Cumbres”

Estaba acompañado de seis hombres en posesión de marihuana y otras drogas

Diego Santoy  (Foto: Twitter@J_Fdz_Menendez)
Diego Santoy (Foto: Twitter@J_Fdz_Menendez)

Siete hombres fueron detenidos por policías de la Fuerza Civil en Nuevo León con un cargamento de drogas, entre los que se encuentra Mauricio Santoy, hermano de “El asesino de cumbres”, Diego Santoy.

Los detenidos fueron identificados como Mauricio Santoy de 37 años, Miguel de 41, Víctor de 39, Antonio de 18, Alberto de 39, Carlos de 42, y Mario de 40.

De acuerdo con información de Seguridad Pública del estado, los individuos fueron detenidos por elementos de la Fuerza Civil, durante los primeros minutos de este miércoles.

Se informó que cuando los uniformados realizaban un recorrido de rutina en la colonia Cedros detectaron al grupo de hombres que al notar su presencia tomó una actitud evasiva.

Los hechos se registraron sobre la calle Cebro entre Haya y Ceiba, en la colonia Cedro, al poniente de esta capital.

Los uniformados detuvieron su marcha para entrevistarse con los hombres y hacer una revisión de rutina, en la cual encontraron a cuatro de ellos paquetes con marihuana y otras drogas escondidos entre sus ropas, los cuales estaban herméticamente cerrados.

A los otros tres hombres se les encontraron varias dosis de cristal. En total se les localizaron tres kilos 200 gramos de la hierba verde y 14 gramos de cristal.

Los siete fueron puestos a disposición de la Fiscalía General de la República para ser investigados por delitos contra la salud.

Diego Santoy (Foto: Twitter@DanielMQro)
Diego Santoy (Foto: Twitter@DanielMQro)

El crimen de dos niños que estremeció a Monterrey

Mauricio es el hermano con el que Diego Santoy Riveroll fue detenido en Oaxaca cuando pretendía ir hacia Guatemala después de que Diego cometió el crimen de los hermanos Peña-Coss, en Cumbres.

Diego Santoy Riveroll acaparó los noticieros en 2006, cuando decidió asesinar a dos niños en venganza porque la hermana de los menores terminó su relación.

Mejor conocido como "El Asesino de Cumbres", Santoy "enloqueció" cuando Erika Peña Coss decidió que ya no quería ser su novia. Fue así que en la madrugada del 2 de marzo de 2006 acudió al domicilio de la joven. Cubierto con un pasamontañas y guantes de látex, trepó por las paredes del inmueble hasta que logró ingresar a la residencia.

Una vez dentro, se escabulló hasta la habitación de Erika para intentar convencerla de que no lo abandonará; pero ante la negativa de la joven, Santoy asesinó a su hermana de 3 años, María Fernanda Peña Coss, y a Erick Azur, de 7 años de edad. Antes de huir, intentó degollar a su ex pareja y secuestró a la empleada doméstica; luego robó un coche y se fue del estado.

La escena del crimen donde fueron encontrados los dos hermanitos asesinados (Foto: Especial)
La escena del crimen donde fueron encontrados los dos hermanitos asesinados (Foto: Especial)

Cuando finalmente Erika fue dada de alta del hospital tras recuperarse de las múltiples heridas, confesó que su ex pareja había asesinado a sus hermanos como represalia contra ella.

La historia dio un giro inesperado cuando el caso de Diego fue tomado por Raquenel Villanueva (famosa abogada que defendió a miembros de la delincuencia organizada) y el joven de 21 años de edad inculpó a su ex novia de la muerte de sus hermanitos.

Ante el juez primero de lo penal con sede en el reclusorio de Cadereyta, Santoy declaró que Erika Azur mató a sus hermanos porque los odiaba. En esa versión, él sólo le ayudó a matarlos. Supuestamente, la chica le había presionado para cometer el delito aludiendo a una falta de amor hacia ella.

Diego Santoy ahora es padre y recibe las visitas de su hijo frecuentemente  (Foto: Especial)
Diego Santoy ahora es padre y recibe las visitas de su hijo frecuentemente (Foto: Especial)

Tras involucrar a la hermana mayor de la familia, Santoy volvió a modificar su testimonio y agregó que había mantenido relaciones sexuales con la madre de su ex pareja; en esa versión, Erika había matado a sus hermanos en un ataque de ira.

Aunque los señalamientos hacia ella fueron insistentes, los abogados de la defensa no presentaron pruebas contundentes en su contra. Fue así que recibió una condena de 137 años y seis meses por los delitos de homicidio calificado contra los menores, privación ilegal de la libertad, robo de vehículo y tentativa de homicidio. Además se le exigió pagar una indemnización de 300,000 pesos.

Aunque han pasado 13 años de aquella tragedia, la sociedad aún se estremece al recordarla. Y es que cada detalle de la historia es perturbador; él era un estudiante de 21 años de edad con una vida tranquila y acomodada en Monterrey; ella era hija de una conductora de televisión.

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