El presidente ha encabezado 225 conferencias de prensa mañaneras del 1 diciembre 2018 al 22 octubre 2019 (Foto: Cuartoscuro)
El presidente ha encabezado 225 conferencias de prensa mañaneras del 1 diciembre 2018 al 22 octubre 2019 (Foto: Cuartoscuro)

Andrés Manuel López Obrador instauró, desde el inicio de su sexenio, un esquema de comunicación novedoso en la Presidencia de México: las conferencias de prensa matutinas, utilizadas para marcar la agenda de la clase política y empresarial, a través de los medios de comunicación convencionales (radio, televisión y periódicos) y de las redes sociales.

Se trata de un “diálogo circular” que ideó el equipo de López Obrador para comunicarse con la ciudadanía, de forma directa y sin intermediarios. Contrario al deseo oficial de prescindir de los medios y dirigirse directamente a la sociedad, las conferencias mañaneras no han tenido un alto impacto entre la ciudadanía y sólo son los medios y los tomadores de decisiones, quienes están al tanto de lo que ocurre en ese espacio.

En febrero de 2019, Javier Lozano, quien fue senador del Partido Acción Nacional (PAN) y apoyó la campaña presidencial de José Antonio Meade, abanderado del Partido Revolucionario Institucional (PRI) comparó las conferencias de AMLO con las transmisiones de la televisión pública venezolana, alineada al régimen que inició con el difunto Hugo Chávez y que continúa en la presidencia de Nicolás Maduro.

El triunfo de López Obrador y su arribo a la Presidencia de la República cambió radicalmente la conversación pública, los temas que son noticia y los asuntos que se discuten y son motivo de debate.

Roy Campos, uno de los analistas y encuestadores de opinión pública más famosos del país, publicó en el periódico El Economista que AMLO no sólo cambió el lenguaje para decir las cosas, sino que transformó las formas, los gestos y los rituales que utiliza el poder político para dirigirse a la sociedad.

“En un país en el que los presidentes no daban siquiera conferencias de prensa, el presidente AMLO ha elegido ser su propio portavoz. Las mañaneras rivalizan con los programas más importantes de la radio y la televisión” en materia de rating y audiencia, subrayó.

La transformación de lenguaje, símbolos y rituales no son variaciones ligeras ni superfluas. Su origen es el cambio de rostros, nombres e historias. Un cambio en los protagonistas del poder político.

Blanca Heredia, politóloga y coordinadora del Programa Interdisciplinario sobre Política y Prácticas Educativas en el Centro de Investigación y Docencia Económicas (CIDE) explicó en una columna publicada en el periódico El Universal que “el grupo que conquistó el poder y el hombre que lo encabeza están decididos a mostrar que el tiradero de sangre, exclusión, miedo y desorden que se registró sexenio tras sexenio, sirvieron para que un puñado de privilegiados lucrara a manos llenas, a costillas de mayorías despojadas sin descanso”.

El mismo Roy Campos recuerda que AMLO ganó las elecciones presidenciales “no por sus promesas o porque otros candidatos fueran malos”, sino por “el enojo y coraje de una población harta de gobiernos ineficientes y corruptos de todos los partidos políticos y en todos los niveles de gobierno”

Esa es la razón por la cual los mensajes del mandatario mexicano siempre están relacionados con los errores que otros presidentes cometieron en el pasado, los excesos en que otros políticos incurrieron años atrás, los abusos de poder y de la fuerza que respaldaron las instituciones de otra época.

Periodistas, empresarios, analistas y políticos de todos los colores partidistas han censurado la actitud “rijosa” del presidente de la República, advierten que el tono de un mandatario debe ser conciliador y demostrar que gobierna para todos los mexicanos.

López Obrador utiliza las conferencias mañaneras para denunciar, acusar, señalar, criticar, juzgar, reprender y satanizar a políticos, representantes de la iniciativa privada, hombres de ciencia y mujeres de la academia.

Prácticamente nadie está a salvo, desde los ministros de la Suprema Corte de Justicia, los jueces y magistrados federales, funcionarios del Instituto Nacional Electoral (INE), del Instituto Nacional de Transparencia y Acceso a la Información Pública y Protección de Datos Personales (INAI) y otros miembros de lo que AMLO ha denominado “mafia del poder”.

Javier Aparicio, profesor del CIDE considera que las mañaneras no son una forma eficaz de informar a la ciudadanía, sobre el quehacer del gobierno federal. “Faltan detalles, sobran chistoretes y evasivas”, comentó.

En el periódico El Financiero, Raymundo Riva Palacio escribió acerca de AMLO: “Al ser un político con una incontinencia declarativa, sin miedo o prurito a ningún tema que se le pregunte, para todo tiene una respuesta o una evasiva” y calificó las conferencias mañaneras como “un ping/pong manipulado”.

Mientras Denise Dresser publicó en la revista Proceso que “AMLO ha usado la mañanera para acusar sin pruebas a sus críticos, en violación al debido proceso...y ha denostado a la sociedad civil y a la prensa crítica sugiriendo que su agenda es conservadora o fifí, ignorando la congruencia de organizaciones y medios que llevan años denunciando la corrupción”.

Ya desde marzo pasado, el periodista René Delgado en el periódico Reforma señalaba que “el periodo de gracia había concluido”. Y recomendaba “cuanto más pronto el presidente empate y equilibre el instinto con la inteligencia política, reconozca que no toda condición crítica es sinónimo de oposición o repudio y cuanto más pronto busque aliados en vez de adversarios, mayor será la posibilidad de generar un cambio sin ruptura”.

Blanca Heredia sostuvo que en este cambio de la conversación pública, López Obrador también debe considerar que la sociedad mexicana es cada vez más informada, sensible y exigente y eso obliga a los gobernantes a rendir cuentas de manera transparente y efectiva sobre todas las decisiones.

Toca justificar y argumentar, lo que durante bastante tiempo bastaba simplemente repetir”, subrayó la politóloga especializada en temas de desarrollo y educación.

Las mañaneras

De lunes a viernes, casi en punto de las 07:00 horas, alrededor de 50 representantes de medios de comunicación nacionales e internacionales arriban al salón Tesorería de Palacio Nacional, para asistir al ritual que encabeza el presidente mexicano.

Durante un promedio de 120 minutos, López Obrador se presenta frente a las cámaras de televisión e inicia la transmisión de un mensaje inicial, algunas veces acompañado por integrantes de su gabinete, para luego dar paso a una sesión de preguntas y respuestas.

Las cuentas oficiales de la Presidencia de la República en Twitter, Facebook y YouTube transmiten íntegras las llamadas conferencias mañaneras, las cuales también son difundidas en todos los canales de televisión pública.

Al centro, Benito Juárez portando la Bandera; a su derecha están Miguel Hidalgo y José María Morelos; a su izquierda, Francisco I. Madero y Lázaro Cárdenas (Foto: Cuartoscuro)
Al centro, Benito Juárez portando la Bandera; a su derecha están Miguel Hidalgo y José María Morelos; a su izquierda, Francisco I. Madero y Lázaro Cárdenas (Foto: Cuartoscuro)

El escenario es simple. En el salón de Palacio Nacional se dispuso un templete al frente, un atril con un micrófono y una mampara con la imagen institucional del gobierno actual. Se trata de un fondo color guinda donde se observan los rostros de personajes históricos de México: José María Morelos y Pavón, Miguel Hidalgo y Costilla, Benito Juárez, Francisco I. Madero y Lázaro Cárdenas.

Todos los próceres de la Patria incluidos simbolizan un momento relevante en la historia del país: Morelos e Hidalgo son considerados representantes del movimiento de Independencia, que los simpatizantes de AMLO consideran como la primera transformación; Juárez representa a la segunda, que es la Guerra de Reforma; Madero simboliza a la tercera, que es la Revolución Mexicana; y el general Lázaro Cárdenas “representa nuestro legado moral, social y político del siglo XX”, explicó Jesús Ramírez, portavoz del gobierno de López Obrador, al inicio de la administración.

Frente al escenario son colocadas cuatro filas con 20 sillas, para que sean ocupadas por los reporteros, y un par de cámaras de televisión propiedad del gobierno. Al final del salón se instala otro templete con conexiones directas de audio e imagen, donde son dispuestos los fotógrafos y camarógrafos de los medios. Un dolly (rieles) es colocado al frente del escenario y al final del salón, para que la señal oficial transmita imágenes del salón, como si hicera un recorrido por todo el salón Tesorería.

Los números de las mañaneras

Una encuesta realizada por Parametría, en enero de 2019, reveló que la población apoya un esquema de comunicación de esta naturaleza para conocer la situación en que se encuentra el país, pero es una de las decisiones gubernamentales que ha sido duramente criticada por los líderes de opinión. Lo curioso es que la gente no sigue directamente la transmisión de la conferencia mañanera a las 7 de la mañana por los canales de televisión estatales, sino que prefiere enterarse de lo acontecido cada día a través de los periódicos, programas de radio y noticiarios de televisión, así como de de las redes sociales, particularmente Twitter y Facebook.

Parametría. Encuesta en vivienda. Representatividad: Nacional. Número de entrevistas: 800 encuestas realizadas cara a cara del 24 al 29 de enero de 2019. Nivel de confianza estadística: 95 %. Margen de error: (+/-) 3.5 % (Foto: Parametría)
Parametría. Encuesta en vivienda. Representatividad: Nacional. Número de entrevistas: 800 encuestas realizadas cara a cara del 24 al 29 de enero de 2019. Nivel de confianza estadística: 95 %. Margen de error: (+/-) 3.5 % (Foto: Parametría)

Franciso Abundis, director de la empresa Parametría -dedicada a la investigación estratégica de la opinión y análisis de resultados- publicó en el periódico Milenio que las conferencias mañaneras sólo “llegan a la mitad de la población”; explica que la duración, el horario y los formatos cortos a los que los mexicanos se han acostumbrado a consumir noticias, han impactado negativamente en la eficacia de las mañaneras.

“No obstante, en términos simbólicos esta forma de comunicación inusual sigue siendo relevante más allá de cuánta gente las vea. Existen pocos casos para comparar la estrategia de comunicación de AMLO, ningún presidente ha optado por esta estrategia, por lo que será importante seguir midiendo en el tiempo y con diferentes enfoques a las mañaneras” y aclaró que la agenda del presidente domina la esfera pública.

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