La CDMX se pinta de lila gracias a las jacarandas plantadas por un japonés

El japonés Tatsugoro Matsumoto fue el encargado de plantar las jacarandas en la capital mexicana durante el gobierno de Plutarco Elías Calles

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Las jacarandas florecieron en la
Las jacarandas florecieron en la capital mexicana. (Foto: Cuartoscuro)
Lo que comenzó como un capricho de Plutarco Elías Calles, se convirtió en una colorida tradición en la Ciudad de México. Cada primavera las calles de la capital se pintan de lila gracias a la orden del ex presidente, quien quería llenarla de cerezos pero se decantó por jacarandas gracias al consejo del paisajista japonés Tatsugoro Matsumoto.
Todo comenzó en un viaje por Washington, Estados Unidos, de quien fuera presidente entre 1924 y 1928. Elías Calles se enamoró de los cuantiosos cerezos que habían sido plantados unos años atrás, cuando en 1912, el alcalde de la ciudad de Tokio, Yukio Ozaki, obsequió cerca de 3,000 árboles de cerezo al gobierno estadounidense.
Fue así que el llamado “Jefe Máximo” de la Revolución Mexicana pidió al presidente en turno, Pascual Ortiz Rubio, gestionar una donación similar por parte del gobierno japonés para poblar las avenidas principales de capital con estos árboles, según la historia que recupera el diario El País.
El Ministerio del Exterior de Japón se apoyó entonces en Matsumoto -quien ya residía en México- para determinar si las condiciones geográficas eran propicias para sembrar dichas plantas. El migrante explicó que el cerezo era poco probable que floreciera, debido a que requiere un cambio mucho más brusco de temperatura entre invierno y primavera.
El experto en el arte del ueki shi (o paisajismo japonés) sugirió entonces la jacaranda, un árbol tropical de rápido crecimiento con flores color lila que puede alcanzar hasta 20 metros de altura y que es originario de Brasil. Fue así que comenzó a escribirse la historia de amor entre la CDMX y estos frondosos árboles.
FOTO: CUARTOSCURO.COM
Pascual Ortiz Rubio gobernó entre 1930 y 1932, cuando fueron sembrados (Foto: Cuartoscuro)
Matsumoto cambió para siempre la capital mexicana pero también su vida, pues fue tal la aceptación de su obra que abrió una cadena de florerías que llegó a ser muy popular en el país. Mas no tan popular como estos árboles, que cada primavera son la sensación entre la población mexicana que no se cansa de fotografiarlos, y ahora, subir sus coloridos retratos a redes sociales.
Por si fuera poco, el “boom” de las jacarandas en México también arrojó diversos remedios derivados de sus propiedades. Se cree que un té de la flor de esta planta puede ser benéfico para tratar problemas gastrointestinales y hasta para disminuir el apetito sexual.
Tatsugoro Matsumoto murió en su casa de la Ciudad de México a unos 11 mil kilómetros de Tokio, a los 92 años debido a problemas en el corazón. Pero su legado ha trascendido en el tiempo, pues su mayor obra pinta una ciudad entera cada año apenas termina el invierno.