
El costo de la construcción del Tren Maya se podría incrementar entre cuatro y 10 veces más de lo que estimó el gobierno federal, alertó este martes el Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO).
De acuerdo con el centro de investigación, el precio del proyecto podría llegar hasta 1 billón 599 mil millones de pesos, muy por encima de los 120 o 150 mil millones de pesos estimados. Esto debido a que enfrenta distintos desafíos económicos, ambientales y sociales.
Al hacer un análisis de los retos que se presentan con este megaproyecto, IMCO destacó la conectividad, densidad poblacional, aforo, uso principal de las vías y la competencia del tren en comparación con otros medios de transporte.
La suma total se obtuvo al considerar el costo por kilómetro de proyectos similares, como el Tren Interurbano México-Toluca, que tiene un costo por kilómetro de 66 millones 299 mil dólares. Asimismo, se analizo en ferrocarril Turín-Milán, que tuvo un costo de USD 93 millones por kilómetro.

El análisis del instituto señaló que para crear un proyecto de infraestructura de este tipo que genere ganancias o al menos no implique subsidios gubernamentales, se requiere de una correcta evaluación de los costos.
Y destacó que las únicas dos líneas que generan ganancias a sus gobiernos son las de Lyon-París, en Francia, y Tokio-Osaka, en Japón. En ambos casos el costo de construcción por kilómetro no superó los USD 2 millones.
"El peor escenario sería aquel en el que la construcción del Tren Maya no cumpla con sus objetivos de proporcionar crecimiento y desarrollo integral a las comunidades por las que pasará, y que el gobierno federal acabe subsidiando con los recursos de los contribuyentes la vida útil de otro proyecto sin beneficios para nadie", alertó IMCO.
Respecto a su impacto ambiental, recalcó que el gobierno debe analizar el costo-beneficio del proyecto, y tomar acciones preventivas a fin de que se reduzca su efecto en el medio ambiente.

En términos sociales, recalcó que es un factor a considerar el hecho de que el 56% de la superficie de 3 de los 5 estados por los que cruzaría el tren (Campeche, Yucatán y Quintana Roo), es propiedad social y se compone por ejidos.
Para reducir los riesgos sociales, IMCO recomendó a las autoridades incluir a la población en mecanismos de consulta de manera regular, las cuales deben ser libres, públicas y de manera informada.
También aconsejó evaluar el costo de oportunidad de otros proyectos, como el Ferrocarril Transístmico, pues posiblemente puedan tener mayor impacto social.
IMCO no es el único instituto que ha expresado su preocupación ante este megaproyecto, tan sólo en diciembre de 2018, más de 100 miembros de la comunidad académica y científica de la península de Yucatán expresaron su preocupación por "los posibles efectos negativos" de la construcción del Tren Maya.
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