Las inundaciones causadas por El Niño desplazan animales silvestres en el Litoral: qué hacer ante la aparición de serpientes o yacarés

Las crecidas de los ríos Paraná y Uruguay empujan a la fauna autóctona hasta barrios habitados. Los especialistas piden tomar distancia, omitir rescates caseros y notificar de inmediato a los rescatistas para evitar accidentes graves

Los ejemplares evaluados por el equipo del Centro Aguará que presentan buen estado físico retornan de inmediato a su hábitat (Centro de Conservación Aguará)
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Tatú mulitas, yacarés, serpientes de cascabel y pequeños ciervos autóctonos invaden las costas urbanas de Corrientes arrastrados por la fuerza del agua.

El fenómeno de El Niño provocó crecidas históricas en los ríos Paraná y Uruguay, y con ellas desató una crisis silenciosa para la fauna silvestre de la región: miles de animales pierden sus refugios naturales y buscan tierra firme en playas, veredas y barrios.

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El desplazamiento masivo de especies no solo pone en riesgo la supervivencia de los animales, sino que también multiplica los encuentros peligrosos con la población. El Centro de Conservación Aguará, uno de los organismos de rescate de fauna en la provincia, trabaja de forma articulada con fuerzas de seguridad y municipios para atender una demanda que no da tregua. Catalina Mancedo, del área de Difusión del centro, detalló en diálogo con Infobae cómo trabajan ante estos hallazgos y las conductas que la población debe adoptar para proteger tanto su integridad como la de los animales.

Los animales de patas cortas y movilidad lenta son los más vulnerables ante la crecida

Una anaconda amarilla de tres metros fue avistada en una laguna de Corrientes
Los rescates recientes incluyen serpientes venenosas y no venenosas, corzuelas pardas y tatú mulitas en varias localidades correntinas

Las especies que más aparecen en zonas urbanas y periurbanas son aquellas con movilidad lenta y patas cortas. Estos animales no logran escapar con la rapidez necesaria cuando el agua avanza sobre sus territorios. “Las especies que más aparecieron fueron los tatú mulita o de nueve bandas”, indicó la vocera del Centro Aguará, quien también mencionó a los guazunchos (un tipo de ciervo pequeño conocido como corzuela parda) y a diversas especies de serpientes.

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Aunque las serpientes son buenas nadadoras, la potencia de la corriente las arrastra. Los yacarés, reptiles que dependen de la energía solar para regular su temperatura antes de ingresar al agua a alimentarse o desplazarse, encuentran cada vez menos sitios altos donde reposar y tomar sol. “Viven en las costas de nuestros ríos, de nuestras lagunas y de nuestros esteros”, describió Mancedo.

El fenómeno no es nuevo. La representante del centro comparó la situación actual con la crisis de los incendios forestales que afectó a Corrientes anteriormente. Sin embargo, aclaró que la emergencia hídrica de El Niño afecta de forma puntual a las localidades asociadas a las costas del río Paraná y del río Uruguay.

La gravedad del desplazamiento quedó expuesta con el caso de Ezequiel, un adolescente de 15 años que fue mordido por una serpiente de cascabel mientras colaboraba con la evacuación de ganado en una zona insular cercana a Goya el pasado viernes 16 de octubre. “Estábamos embarcando algunos animales por las inundaciones; él se fue a caminar cerca de la casa donde estábamos y ahí fue que lo mordió la serpiente”, relató su padre, Rolando, a Infobae.

El equipo de rescate evalúa cada caso y prioriza la liberación inmediata

Inundaciones Corrientes Capital
Mantener distancia permite que los animales arrastrados por el agua no regresen al río por miedo y evita riesgos para la población (RS Fotos)

El protocolo del Centro Aguará ante cada aviso de fauna silvestre sigue una secuencia precisa, según detalló Mancedo. El equipo de rescate primero analiza la situación a través de una serie de preguntas: dónde está el animal, en qué condiciones se encuentra y si representa un riesgo para la población o viceversa. A partir de esa evaluación, se determina si el animal necesita ser capturado o si basta con educación ambiental dirigida a los vecinos.

Cuando la captura es necesaria, el procedimiento exige personal con experiencia y herramientas adecuadas. “Es muy importante contar con los profesionales idóneos y con experiencia para hacerlo”, enfatizó la vocera. Una vez capturado, si el animal se encuentra en buenas condiciones, va directo a liberación en su hábitat natural. Si está herido, enfermo o llega exhausto tras nadar kilómetros, ingresa al centro para un período de rehabilitación bajo la atención del equipo veterinario y permanece allí hasta estar apto para volver a la naturaleza.

El centro no opera solo. Ante la magnitud de la emergencia, trabaja de forma articulada con la Policía de Corrientes, los bomberos y los municipios. “No damos abasto a tantas situaciones que estamos teniendo todos los días”, reconoció Mancedo. Los casos concretos de los últimos días incluyen múltiples rescates y translocaciones de serpientes (tanto venenosas como no venenosas), capturas de corzuelas pardas y de tatú mulitas no solo en la capital correntina, sino también en Paso de la Patria y otras localidades ribereñas.

Mantener distancia es la acción más efectiva para proteger a los animales y a las personas

El mensaje central del Centro Aguará para la población es claro y se repite como un eje en cada comunicación: mantener distancia. Mancedo explicó que los animales que llegan a las costas urbanas vienen arrastrados kilómetros por el agua, completamente estresados y agotados. “Nosotros somos hoy su mayor amenaza en este mundo. Entonces, ellos a las personas tienen mucho miedo”, advirtió.

Las corzuelas pardas, pequeños ciervos autóctonos desplazados por el avance del agua, son atendidas por veterinarios y liberadas en zonas seguras (Centro de Conservación Aguará)

Si las personas se acercan en grupo a observar al animal, este puede huir de vuelta al río y morir ahogado. Por eso, el primer lineamiento es no acercarse, no intentar capturarlo ni tocarlo, no ofrecerle comida y dar aviso inmediato al equipo de rescate, a la policía o a los bomberos. “Por más que sea una serpiente, por más que sea un puma, si nosotros mantenemos distancia y el animal no se siente amenazado, no va a reaccionar, incluso va a tender a irse”, aseguró la vocera.

Otro punto que destacó es la necesidad de pasear a los perros con correa en zonas costeras, ya que el ataque de perros domésticos constituye una de las principales causas de ingreso de fauna silvestre al centro de rehabilitación. También pidió evitar la curiosidad masiva con celulares y fotos durante los rescates: “Tenemos que priorizar la vida y el bienestar de esos animales”, sentenció.

El Centro Aguará insiste además en que la presencia de ciertas especies en zonas urbanas no debe generar sorpresa ni alarma. Ver un yacaré en la costa del Paraná o una serpiente cerca del río forma parte de la convivencia con la fauna nativa de Corrientes. La clave, según la institución, está en naturalizar esos encuentros, respetar el espacio del animal y dejar que los profesionales actúen.

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