El experimento europeo que convierte aguas residuales en una solución contra la sequía

El programa reúne a especialistas italianos y griegos para desarrollar una membrana de filtrado y un proceso químico, dos líneas complementarias destinadas a reutilizar efluentes urbanos en los cultivos mediterráneos

Vista aérea de hileras continuas de árboles de olivo sobre suelo de tierra, con árboles perimetrales y edificaciones al fondo
El proyecto europeo ECO FLOW ensaya el riego de olivares con aguas residuales tratadas en Puglia (Captura de video)
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Puglia, en el sur de Italia, perdió más de 21 millones de olivos por el avance de la bacteria Xylella fastidiosa en la última década, mientras la sequía crónica agrava el déficit hídrico en toda la cuenca mediterránea. Frente a ese escenario, el proyecto europeo ECO FLOW busca una alternativa concreta: irrigar olivares con aguas residuales tratadas en un campo experimental junto a la estación depuradora de Gallipoli, donde los efluentes urbanos —que de otro modo terminarían vertidos al mar— reciben un proceso de purificación adicional antes de llegar a los cultivos.

Según informó Euronews, la iniciativa emplea tres formas de riego sobre hileras de olivos de las variedades Favolosa y Lecciana, resistentes a la Xylella: agua de pozo convencional, agua depurada en la planta y agua sometida a un tratamiento químico capaz de eliminar contaminantes emergentes como residuos de diclofenac, carbamazepina, antibióticos, disruptores endocrinos y microplásticos.

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Financiado en un 75% por la Unión Europea y con participación de especialistas de Grecia e Italia, el ensayo se extenderá durante dos años.

Una tecnología que genera moléculas capaces de descomponer sustancias nocivas

Vista aérea de una estructura con techo metálico, tanques azules, tuberías y dos personas de pie junto a un depósito de agua
El equipo, fabricado desde cero ante la falta de dispositivos comerciales, genera moléculas reactivas y mantiene la circulación del líquido para incrementar la neutralización de sustancias químicas presentes en los efluentes (Captura de video)

El núcleo técnico de la iniciativa es una miniestación de purificación diseñada en el marco de otro programa comunitario denominado RE-WATER. El dispositivo combina peróxido de hidrógeno con radiación ultravioleta emitida por una lámpara, lo que da origen a una molécula con alta capacidad de reacción frente a los químicos presentes en los efluentes.

Fabrizio Dell’Anna, responsable de la coordinación técnica desde el Acquedotto Pugliese —ente a cargo del ciclo integral del recurso hídrico en Puglia y Campania—, precisó en declaraciones recogidas por Euronews que “esta combinación permite formar una molécula extremadamente reactiva, capaz de degradar los contaminantes”. El experto subrayó que el equipamiento necesario no existía en el mercado y debió fabricarse desde cero.

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El reactor donde se ejecuta este procedimiento está aislado térmicamente para evitar oscilaciones de temperatura que pudieran afectar el rendimiento del peróxido. Los investigadores comprobaron, además, que la cantidad de moléculas disponibles para neutralizar las sustancias tóxicas aumentaba cuando el líquido circulaba dentro del sistema, por lo que adaptaron el mecanismo para garantizar ese flujo continuo.

Más de 1,5 millones de euros financian la investigación entre dos países

Vista aérea de cinco estanques rectangulares con agua en diferentes fases de claridad y presencia de algas, equipados con tuberías
La iniciativa instalada junto a la depuradora de Gallipoli compara tres suministros hídricos en variedades resistentes a Xylella y busca aprovechar efluentes urbanos que habitualmente terminan vertidos al mar sin uso (Captura de video)

ECO FLOW dispone de un presupuesto superior a 1,5 millones de euros (aproximadamente USD 1,67 millones). El 75% de esa cifra proviene de la política de cohesión de la Unión Europea, mientras que el 25% restante corresponde a aportes de los dos Estados participantes. En territorio griego, los científicos desarrollaron una membrana física para filtrar con mayor eficacia las aguas servidas; en suelo italiano, el esfuerzo se concentró en la vía química. Ambas líneas resultan complementarias, según señalaron los responsables del programa.

Rocco Protopapa, de la Agencia Regional para la Irrigación y Actividades Forestales (ARIF), organismo público de Puglia, detalló que entre las metas del proyecto figura “comparar las plantas irrigadas con el agua del pozo con las que recibieron el agua tratada y las que recibieron la tratada con agua oxigenada”. El propósito, indicó, es evaluar el volumen y la calidad de los frutos que produce cada grupo, y al mismo tiempo aprovechar un caudal que, de lo contrario, terminaría sin uso.

Desde la Universidad Politécnica de Bari, el profesor Danilo Spasiano brinda respaldo técnico y científico al Acquedotto Pugliese. Spasiano explicó que el monitoreo del ensayo comenzó recientemente y abarca el análisis del líquido de riego, el crecimiento de los árboles y las propiedades del suelo, incluida la posible acumulación de sustancias en la tierra.

Productores locales ya detectan diferencias en el desarrollo de sus cultivos

Manos de un agricultor con una mazorca de maíz y frijoles sobre un suelo seco y agrietado con granos dispersos.
El piloto podría extenderse al sur del continente si confirma su viabilidad, desde otras zonas italianas hasta Grecia y la península ibérica, ante la falta de recursos hídricos disponibles para agricultura (Imagen Ilustrativa Infobae)

La hacienda Francesca Stajano, que cosecha más de 60 toneladas de aceitunas al año, funciona como caso testigo del impacto de esta práctica. Su propietario, Antonio Astuto, destina una parcela al riego con agua de pozo y otra al abastecimiento con efluentes depurados en la planta de Gallipoli.

“No esperábamos que los árboles de cuatro años empezaran ya a producir. Nos alegró mucho comprobar que las plantas crecían más rápido, probablemente gracias al tipo de agua utilizada”, declaró Astuto a Euronews. En sus instalaciones, la distribución se realiza mediante un sistema de goteo diseñado para aprovechar cada litro y reducir al mínimo el desperdicio.

El piloto adquiere relevancia adicional en el contexto regulatorio europeo: anticipa los requisitos de la Directiva 2024/3019 de la UE, que obligará a eliminar contaminantes emergentes de las aguas residuales antes de su vertido al medio ambiente. Si los resultados confirman la viabilidad de esta técnica, el modelo podría replicarse en otras regiones del sur de Europa afectadas por la escasez hídrica, desde el resto de Italia hasta Grecia y la península ibérica.

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