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El Mediterráneo pierde biodiversidad por el avance de especies invasoras impulsadas por el cambio climático

Un nuevo informe contabiliza casi 1.000 organismos exóticos en las aguas, con 800 ya establecidos, mientras expertos advierten que la transformación del ecosistema marino ya no puede revertirse

El mar Mediterráneo atraviesa una etapa crítica por el cambio climático y el avance de especies invasoras sobre la biodiversidad nativa.
El mar Mediterráneo atraviesa una etapa crítica por el cambio climático y el avance de especies invasoras sobre la biodiversidad nativa.
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El mar Mediterráneo se encuentra en una etapa crítica. Según nuevos informes, debido al cambio climático, las especies invasoras avanzan de manera directa hacia la biodiversidad nativa. Ernesto Azzurro, biólogo marino del Instituto de Recursos Biológicos Marinos y Biotecnología del Consejo Nacional de Investigación de Italia, advirtió que cerca de 1.000 especies foráneas fueron identificadas en sus aguas, 800 de ellas ya firmemente asentadas, según declaraciones recogidas por Euronews.

El panorama es alarmante. Las aguas someras del Mediterráneo oriental perdieron el 93% de su población de moluscos, y a lo largo de la costa adriática, que alguna vez fue abundante en mejillones, casi todos desaparecieron por el aumento de las temperaturas, que en ocasiones superaron los 30°C.

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“El Mediterráneo de nuestros abuelos, de nuestros mayores y de los griegos, de la Grecia antigua, se ha perdido para siempre. Muchos de esos cambios son irreversibles", afirmó el especialista en declaraciones al medio europeo.

El calentamiento, puerta de entrada para los invasores

Cerca de 1.000 especies foráneas fueron identificadas en el mar Mediterráneo y 800 ya quedaron firmemente asentadas, según investigadores italianos.
Cerca de 1.000 especies foráneas fueron identificadas en el mar Mediterráneo y 800 ya quedaron firmemente asentadas, según investigadores italianos.

Los científicos calificaron al Mediterráneo como un “punto caliente” del cambio climático. Sus aguas podrían calentarse entre 2° y 6° C, de aquí a 2100, según la red independiente Mediterranean Experts on Climate and Environmental Change. Ronan McAdam, oceanógrafo del Centro Euromediterráneo sobre Cambio Climático, explicó al medio que un factor determinante es que se trata de un mar casi cerrado, donde el calor no puede disiparse como en los grandes océanos.

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Ese calentamiento creó condiciones propicias para la entrada de depredadores foráneos a través del canal de Suez. El pez globo moteado, calificado por Azzurro como “el peor invasor”, avanza desde el oriente del mar hacia Francia y España. El pez león, registrado por primera vez en el Mediterráneo oriental en 2012, se extendió con rapidez hacia el oeste. Ambas especies amenazan el equilibrio ecológico y también la salud pública: el pez globo es tóxico y potencialmente mortal si se consume, mientras que las espinas del pez león pueden causar heridas graves.

Comunidades costeras en crisis

Chipre, por su proximidad al canal de Suez, fue el primer territorio en sentir el impacto. El pez león desplazó a especies autóctonas como el salmonete, lo que redujo drásticamente las variedades locales más valoradas por los consumidores. Los pescadores chipriotas vieron cómo su actividad quedó afectada de forma directa.

Las aguas someras del Mediterráneo oriental perdieron el 93% de su población de moluscos por el aumento de la temperatura del mar.
Las aguas someras del Mediterráneo oriental perdieron el 93% de su población de moluscos por el aumento de la temperatura del mar.

A esos problemas se suma el accionar del pez conejo, capaz de arrasar las algas del fondo marino y destruir el hábitat de otras especies. La Comisión General de Pesca del Mediterráneo de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) señaló que estas especies llevan décadas presentes, pero su expansión se aceleró desde los primeros años 2000, en coincidencia con el aumento de la temperatura del mar.

Medidas posibles, pero urgentes

Piero Genovesi Papik, zoólogo del Instituto Superior para la Protección e Investigación Ambiental de Italia, admitió ante Euronews que ya es “demasiado tarde” para revertir la expansión de las especies invasoras, aunque existen vías concretas para mitigar el daño.

La primera es la aplicación estricta de un tratado internacional que obligue a las autoridades a tratar las aguas de lastre de los buques, una medida que, según Papik, podría reducir la llegada de nuevas especies exóticas entre un 95 y un 99%. También se propone tratar los cascos de las embarcaciones con pinturas especiales que impidan el traslado involuntario de organismos.

Un pez globo de color marrón claro con espinas y ojos grandes nada bajo el agua, con arrecifes y el mar azul de fondo.
El pez globo moteado y el pez león alteran el equilibrio ecológico del Mediterráneo y también representan riesgos para la salud pública.

Entre las alternativas económicas, algunos científicos debaten la comercialización de especies invasoras comestibles. El pez león, por ejemplo, “tiene claros beneficios económicos, porque se vende a precios muy altos, especialmente en algunos países”, indicó Azzurro. Las políticas pesqueras también se están modificando para permitir que las especies nativas recuperen parte de sus poblaciones, como el cultivo de moluscos menos vulnerables al cangrejo azul invasor.

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