
Los árboles contrarrestan casi la mitad del calentamiento urbano provocado por el pavimento y los edificios en las ciudades del mundo, aunque ese beneficio no se distribuye de forma equitativa: las ciudades más cálidas y pobres, donde el alivio del calor resulta más urgente, son las que menos refrigeración reciben de su cubierta arbórea. Así lo concluye un estudio publicado en la revista científica Nature Communications y difundido por la agencia internacional de noticias Associated Press.
Cómo los árboles enfrían las ciudades
De acuerdo con la agencia internacional, la investigación analizó datos de nueve mil ciudades del planeta, midiendo las temperaturas en segmentos de aproximadamente 150 manzanas cada uno. Esta metodología captó los efectos de enfriamiento en ciudades y barrios de forma precisa y evitó atribuir el frescor de zonas distantes a árboles que no contribuyen directamente a ese resultado.
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Según la revista científica, al analizar el promedio de los datos de todas las ciudades del mundo, la cubierta arbórea enfría el ambiente en un promedio de 0,27 grados Fahrenheit (0,15 °C) mediante dos mecanismos principales: provisión de sombra y liberación de vapor de agua. Sin esos árboles, las ciudades se calentarían en promedio 0,56 grados Fahrenheit (0,31 °C) adicionales por el efecto de isla de calor urbana, donde los techos y pavimentos oscuros absorben y retienen el calor solar.

El científico de la organización ambiental internacional The Nature Conservancy y autor principal del estudio, Rob McDonald, precisó para la agencia que los árboles compensan aproximadamente la mitad del calentamiento generado por las superficies artificiales en entornos urbanos. Cerca de 185 millones de personas que viven en 31 de las ciudades más grandes del mundo ya experimentan un enfriamiento promedio de al menos medio grado Fahrenheit (0,3 °C) gracias a la cobertura arbórea.
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Una desigualdad que preocupa a los científicos
El beneficio, no obstante, no llega de forma uniforme. Según AP, en 20 ciudades con al menos tres millones de habitantes, los residentes perciben menos de una décima de grado Fahrenheit (0,05 °C) de frescor derivado de los árboles. En cuatro ciudades —Dakar (Senegal), Yeda (Arabia Saudita), Ciudad de Kuwait y Amán (Jordania)— la cobertura arbórea es tan escasa que los más de 15 millones de personas que viven allí prácticamente no reciben ningún tipo de refrigeración natural.
De acuerdo con la revista científica, casi el 40% de las ciudades en los países ricos experimentan un enfriamiento de al menos 0,45 grados Fahrenheit (0,25 °C) gracias a los árboles, mientras que menos del 9% de las ciudades en los países más pobres cuentan con ese nivel de protección. La lista de urbes con mayor frescor la lidera Berlín e incluye Atlanta, Moscú, la capital de Estados Unidos (Washington), Seattle y Sídney, todas con una alta proporción de superficie cubierta por árboles. Atlanta, por ejemplo, tiene el 64% de su superficie cubierta por vegetación arbórea.
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Chris Greene, de la Universidad de Dalhousie en Canadá, quien no participó en el estudio, indicó a la agencia internacional que las zonas adineradas de Norteamérica cuentan con terrenos más grandes, propiedad individual y residentes con mayor influencia política, factores que contribuyen a una presencia y cobertura arbórea más extensa.

“Existe esta desigualdad”, informó McDonald según la Associated Press. “Si observamos las ciudades a nivel mundial, hay muchísimas, especialmente en países en desarrollo, que tienen una cobertura arbórea muy baja, por lo que creo que la cifra de enfriamiento de la temperatura del aire fue un poco menor de lo que esperábamos”.
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Los límites del efecto refrigerante
El ecólogo de la institución académica de Arabia Saudita Universidad Rey Abdullah de Ciencia y Tecnología, Thomas Crowther, remarcó la urgencia de revertir estas desigualdades. “A medida que hasta el 75% de la población mundial se traslada a entornos urbanos, estos efectos protectores de la vegetación urbana serán vitales. Pero debemos revertir las desigualdades en la distribución de los árboles urbanos, para que sus beneficios lleguen a las comunidades de bajos y medianos ingresos, que suelen ser las más vulnerables a los efectos de las temperaturas extremas”, afirmó el investigador.
Los autores del estudio subrayaron que existen medidas posibles para aumentar la cobertura arbórea en las ciudades, aunque, debido a las limitaciones de agua, tierra y especies adecuadas, el efecto máximo proyectado sería una reducción de hasta un 20% en el calentamiento urbano futuro, según la estimación de McDonald. Al respecto, el investigador advirtió a la agencia internacional de noticias que “los árboles no nos salvarán del cambio climático. Los escenarios climáticos más recientes muestran un mundo considerablemente más cálido y la cobertura arbórea solo puede ayudar en parte a mitigar ese efecto”.
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