
Las ciudades avanzan en drenaje urbano sostenible mediante soluciones biológicas como el uso de musgos para mitigar inundaciones y contaminación, según una investigación presentada por Muy Interesante.
En Nottingham, académicos de la Nottingham Trent University experimentan con este sistema, que puede absorber hasta 20 veces su peso en agua y aliviar así la carga de los sistemas de alcantarillado.
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El musgo, empleado como recubrimiento urbano, actúa como una esponja natural capaz de retener grandes volúmenes de agua de lluvia y filtrar contaminantes atmosféricos. El equipo de la Nottingham Trent University ha demostrado que este organismo opera de forma pasiva, absorbiendo agua de inmediato y funcionando como filtro sin requerir infraestructuras complejas, lo que representa una alternativa eficiente para superficies asfaltadas.

Esta solución biotecnológica funciona incluso sobre asfalto, contribuyendo a la gestión hídrica y al control de contaminantes en ciudades densamente impermeabilizadas.
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Las superficies tradicionales de las urbes contemporáneas impiden la infiltración del agua, lo que provoca sobrecargas en las redes subterráneas. Ante este desafío, los especialistas recomiendan sistemas que imiten la absorción natural de los ecosistemas, como los musgos, para reducir los riesgos de inundación y mejorar la calidad ambiental.
El papel del musgo como solución biotecnológica urbana
El grupo de investigación de la Nottingham Trent University destaca que el musgo, al ser un organismo no vascular sin raíces, absorbe el agua directamente a través de toda su superficie. Esta propiedad facilita su implementación en áreas urbanas, ya que no necesita suelos profundos y puede crecer sobre concreto o asfalto.
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La propuesta, basada en la arquitectura de los briófitos, busca transformar superficies urbanas en esponjas biológicas que gestionan el agua de manera pasiva. Muy interesante precisa que este sistema permite retener el agua de las lluvias y prevenir inundaciones sin intervenciones mecánicas constantes, a diferencia de alternativas como el césped, que requieren mantenimiento y suelos especiales.

El musgo es valorado por su capacidad de actuar como membrana natural para regular la presencia de agua, fortaleciendo la resistencia urbana frente a eventos meteorológicos extremos. Su bajo requerimiento de mantenimiento lo posiciona como una herramienta eficaz para el drenaje urbano sostenible, según el informe difundido por Muy Interesante.
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Gestión hídrica y filtrado ambiental mediante musgos urbanos
Uno de los principales aportes del musgo en las ciudades es su alta capacidad de absorción. Cada porción puede retener hasta 20 veces su peso en agua, reduciendo el caudal que fluye hacia el alcantarillado durante lluvias intensas, de acuerdo con los expertos de la Nottingham Trent University.
Además, el musgo extrae nutrientes y contaminantes del aire, funcionando como un bioindicador y sumidero de carbono. Su estructura permite atrapar partículas en suspensión y sustancias químicas perjudiciales para la salud humana.
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De acuerdo con el estudio, citado por Muy Interesante, “el musgo impide que los contaminantes se dispersen por el aire o se filtren al subsuelo, funcionando como una planta de tratamiento pasiva”.

Estas características lo hacen especialmente valioso en ciudades con altos índices de contaminación, ya que ayuda a mejorar la calidad del aire y reduce la exposición de la población a agentes tóxicos.
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Funcionamiento de los sistemas de drenaje urbano sostenible con musgo
La integración del musgo en los sistemas de drenaje urbano sostenible permite crear infraestructuras más adaptables frente al cambio climático. Los briófitos interceptan el agua directamente a través de sus hojas y la retienen por tensión superficial, actuando como una barrera física que evita la saturación de los sistemas de drenaje convencionales.
El musgo capta el agua de forma rápida, disminuye la presión sobre las redes y evita la formación de balsas en las vías urbanas, mejorando la seguridad vial. Según Muy Interesante, “el musgo funciona como una válvula mecánica que captura el agua por capilaridad antes de que sature el drenaje urbano”. Esta eficiencia puede reducir la necesidad de ampliar la infraestructura de alcantarillado y optimizar la gestión hídrica urbana.
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Filtrado de contaminantes y partículas finas en el entorno urbano
Más allá de la gestión del agua, el musgo cumple una función relevante como purificador ambiental. Los briófitos contienen polisacáridos con carga negativa, lo que les permite filtrar metales pesados como plomo, cadmio y zinc derivados del tráfico.

Este proceso convierte al musgo en un filtro eficaz para partículas finas PM2.5, con diámetros inferiores a 2,5 micras, que representan un riesgo para la salud. Investigadores citados por Muy Interesante señalan que las colonias de musgo actúan “como filtros de intercambio iónico que atrapan metales pesados y material particulado del tráfico rodado”.
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El mantenimiento mínimo y la función pasiva del musgo lo sitúan por encima de varios materiales sintéticos usados en ingeniería ambiental, brindando protección adicional a los acuíferos urbanos y contribuyendo a la mejora de la calidad del aire.
Limitaciones técnicas y condiciones para la viabilidad del musgo urbano
El uso del musgo en drenaje sostenible enfrenta desafíos técnicos vinculados a las condiciones climáticas y la adaptación de las especies seleccionadas. En climas áridos o expuestos a calor extremo, resulta difícil mantener la humedad y viabilidad del musgo.
Los expertos citados por Muy Interesante advierten que la efectividad de esta infraestructura depende del clima local y de la presencia natural de briófitos. La instalación de sustratos de apoyo y sistemas de hidratación es crucial para su supervivencia en periodos secos.

La permanencia del musgo sobre superficies expuestas a altas temperaturas es limitada, lo que exige la selección de especies resistentes y una planificación de mantenimiento adecuada. Esto reduce su potencial de aplicación global y requiere estudios locales previos a su adopción.
Hacia una arquitectura urbana resiliente basada en procesos biológicos
La incorporación de musgos impulsa un modelo de arquitectura urbana resiliente que integra procesos biológicos para gestionar el agua y mejorar el entorno. Este enfoque, promovido por el equipo de la Nottingham Trent University, propone sistemas vivos que refuerzan la funcionalidad y sostenibilidad de las ciudades.
Los briófitos permiten la creación de entornos urbanos porosos capaces de absorber el exceso de agua y filtrar contaminantes, facilitando la convivencia con los ciclos naturales. Así, las estrategias urbanas del futuro apuestan por soluciones que privilegian la infiltración y el ciclo hídrico, posibilitando ciudades que se adapten de forma sostenible a los retos ambientales del siglo XXI.
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