
Un reciente estudio científico publicado en Scientific Reports ha demostrado que los pulpos no utilizan todos sus brazos de la misma manera: los delanteros se especializan en la exploración, mientras que los traseros se encargan principalmente de la locomoción.
Esta investigación, destacada por Muy Interesante, aporta una nueva perspectiva sobre la inteligencia corporal de estos cefalópodos y revela que su coordinación motora es más sofisticada de lo que se pensaba.
Diferenciación de funciones entre los brazos
El hallazgo principal, según detalla Muy Interesante, es que los pulpos asignan funciones específicas a sus extremidades. Los dos pares de brazos más cercanos a los ojos son los más activos durante las tareas de exploración, como alcanzar rocas, inspeccionar conchas o investigar el sustrato marino. Estos fueron responsables del 64% de todas las acciones observadas en el estudio.
Por su parte, los brazos traseros —los pares tres y cuatro— se emplean con mayor frecuencia para desplazarse, elevar el cuerpo o adoptar posturas defensivas. Así, mientras la parte frontal del animal explora, la retaguardia lo impulsa y sostiene.
Para llegar a estas conclusiones, el equipo liderado por Chelsea O. Bennice y Roger T. Hanlon analizó 25 vídeos grabados entre 2007 y 2015 en seis regiones marinas, que incluyeron desde las costas de Vigo (España) hasta arrecifes coralinos del Caribe.

Los investigadores observaron a los pulpos en su entorno natural, lo que permitió documentar comportamientos auténticos en ecosistemas complejos. En total, se registraron 3.907 acciones individuales de brazos, clasificadas en 12 tipos de movimientos, como alcanzar, levantar, enrollar o agarrar.
Además, se analizaron 6.781 casos de deformaciones en distintas zonas del brazo —proximal, media o distal—, lo que permitió identificar patrones claros en el uso de las extremidades.
Coordinación por pares, no por lados
El estudio, citado por Muy Interesante, también describe que los pulpos coordinan sus brazos por pares, en lugar de mostrar una lateralización izquierda-derecha como la que se observa en algunos mamíferos. Ambos lados del cuerpo actúan en tándem, sincronizados para tareas específicas, lo que sugiere una forma de especialización funcional única en el reino animal.
Uno de los aspectos más notables de estos animales es su sistema nervioso descentralizado. Aproximadamente dos tercios de las neuronas del pulpo se encuentran distribuidas en los propios brazos, lo que permite que cada uno tome decisiones de forma local.
Cada brazo puede tomar decisiones de forma local: detectar texturas, sabores, movimientos y actuar sin necesidad de consultar con la “cabeza”, señala Muy Interesante.
Esta arquitectura permite que el pulpo realice múltiples acciones simultáneas, como enrollar un brazo, alargar otro, sujetar un objeto y desplazarse al mismo tiempo. El extremo distal del brazo, o la punta, resultó ser la parte más activa, responsable del 47% de todas las deformaciones registradas.

Aplicaciones en robótica y neurociencia
Las implicaciones de este descubrimiento van más allá de la biología marina. El análisis detallado de la coordinación y especialización de los brazos del pulpo ha despertado el interés de la neurociencia y la robótica blanda.
Ingenieros de todo el mundo buscan replicar la movilidad y sensibilidad de estos tentáculos en dispositivos robóticos capaces de operar en espacios reducidos, manipular objetos delicados o desplazarse por terrenos irregulares.
El desglose jerárquico del movimiento del pulpo —comportamiento, acción, deformación— que ofrece este estudio podría servir como modelo para el desarrollo de nuevas tecnologías.
El trabajo también deja abiertas varias preguntas para futuras investigaciones. Entre ellas, si existen diferencias en la especialización de los brazos entre distintas especies de pulpos, cómo influye el entorno en el patrón de uso de las extremidades y de qué manera se desarrollan estas preferencias a lo largo de la vida del animal. Estas cuestiones, planteadas en el artículo de Muy Interesante, abren nuevas líneas de investigación sobre la evolución de la inteligencia y la coordinación motora en los cefalópodos.
El pulpo, además de su capacidad para el camuflaje, destaca por su maestría en el control del movimiento, convirtiéndose en un referente para el estudio de la inteligencia animal y la inspiración en el diseño de tecnologías avanzadas.
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