
La gestión activa en la Sierra Nevada de California impulsa la resiliencia ecológica y reduce la vulnerabilidad ante el cambio climático. Un estudio de dos décadas publicado el 17 de noviembre de en la revista Ecological Applications, desafía la visión tradicional del fuego como agente únicamente destructivo.
Los resultados muestran que las quemas controladas favorecen el desarrollo de árboles grandes y resistentes al fuego, mejoran integralmente la salud forestal y aumentan la capacidad de retención de carbono a largo plazo.
La investigación, liderada por la Universidad Berkeley, de California, demuestra que los incendios prescritos pueden contribuir activamente a la gestión forestal y la mitigación del cambio climático.
El equipo, encabezado por Yihong Zhu, estudiante de posgrado, junto a los profesores John Battles y Scott Stephens, trabajó en la Estación de Investigación Forestal Blodgett aplicando diferentes técnicas: quemas controladas y aclareo de restauración en parcelas específicas, mientras otras se dejaron sin intervención.

Analizaron cómo cada tratamiento afectó el almacenamiento de carbono y la productividad neta de los árboles. Zhu, mediante un comunicado de prensa emitido por la casa de altos estudios, afirmó: “Con el tiempo, observamos que la productividad de las áreas sin manejo disminuía, probablemente por competencia y estrés climático. En cambio, las quemas prescritas ayudaron a mantener árboles grandes y resistentes al fuego, situación que finalmente incrementó la productividad de esas áreas”.
Aunque las quemas controladas generan una emisión inmediata de dióxido de carbono, la repetición de estas intervenciones impulsa la productividad del bosque y, con ello, su capacidad de capturar carbono.
Al cierre del periodo evaluado, el incremento de la productividad en las parcelas sometidas a tres quemas controladas compensó casi por completo el carbono liberado. John Battles señaló: “Tras la primera quema, la productividad era baja y las parcelas sin intervención parecían superiores, pero tras la tercera quema, los patrones se invirtieron”.
Mecanismos ecológicos y dinámica forestal

El efecto de estas prácticas se explica por la dinámica ecológica del bosque. Más de un siglo de supresión de incendios en California favoreció la proliferación de árboles pequeños y tolerantes a la sombra, como el cedro de incienso y el abeto blanco. Estas especies forman un sotobosque denso que actúa como una escalera de combustible, facilitando incendios de copa devastadores.
Al aplicar quemas prescritas se revierte este proceso, promoviendo el desarrollo de especies como el pino ponderosa y el pino azucarero, de mayor tamaño y resistencia al fuego. Scott Stephens, profesor de ciencias del fuego y coautor, explicó: “Siempre nos preguntamos si restaurar estos ecosistemas a un estado más funcional, con menor densidad y fuego más frecuente, nos daría una ventaja. En este trabajo, pudimos medirlo”.
Los investigadores realizaron un seguimiento detallado de todos los reservorios de carbono, desde las agujas de pino descompuestas hasta los troncos de mayor grosor, así como las diferentes vías por las que el carbono puede retornar al medio ambiente.

Zhu y su equipo compararon los efectos de la quema controlada sola y en combinación con el aclareo mecánico. Mientras la combinación reduce eficazmente el riesgo de incendios, implica un mayor costo de carbono liberado.
Por el contrario, las quemas prescritas solas demostraron ser eficientes para mantener el almacenamiento de carbono y mejorar la salud del bosque, especialmente en zonas silvestres alejadas de comunidades.
Sin radares, ni comunicación por radio, el monitoreo directo fue esencial para el éxito y seguridad de las intervenciones.
Implicaciones para la gestión forestal y contexto histórico

Este conocimiento orienta la gestión forestal práctica: en áreas donde la prioridad es evitar incendios (cercanas a comunidades o bosques de secuoyas gigantes), la combinación de quema controlada y aclareo ofrece la máxima protección.
En áreas más remotas, la quema prescrita por sí sola puede conservar el carbono y mantener la vitalidad del ecosistema. Battles destacó en Berkeley News la importancia de adaptar los tratamientos: “Algunas intervenciones pueden ser mejores que otras según el contexto, pero ahora hemos hecho explícitos los compromisos para elegir el enfoque adecuado”.
El trasfondo histórico resulta crucial. Tras más de cien años de supresión de incendios en California, la estructura de los bosques se alteró y el riesgo de incendios catastróficos creció. Prácticas como la quema prescrita y el manejo activo, incluidas las tradicionales quemas culturales indígenas, emergen como estrategias recomendadas para restaurar la salud forestal y reducir los riesgos.

Las soluciones basadas en la naturaleza, como el manejo forestal inteligente, también ocupan un lugar central en acuerdos internacionales como el de París de 2024, donde se reconoce el mantenimiento y el aumento del carbono forestal como estrategias rentables frente al cambio climático.
La investigación recogida por Berkeley News muestra que el manejo forestal puede reducir el almacenamiento total de carbono en el corto plazo, pero logra que este carbono sea más seguro y duradero. Así, refuerza la resiliencia del ecosistema ante amenazas climáticas y humanas.
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