
En uno de los países más áridos del mundo, donde las reservas de agua dulce son cada vez más escasas, la evaporación representa el principal motivo de pérdida en embalses y presas. De acuerdo con la Universidad de Deakin, alrededor de 1.400 gigalitros se evaporan cada año en Australia, un volumen suficiente para llenar tres veces el puerto de Sídney.
Esta situación, agravada por el aumento sostenido de las temperaturas, impulsa a las empresas de servicios públicos a buscar soluciones tecnológicas que permitan conservar recursos hídricos sin comprometer la calidad del agua ni la generación energética.
Una de las alternativas en evaluación es el uso de paneles solares flotantes, capaces de reducir la evaporación al cubrir parte de la superficie de los embalses mientras producen electricidad. La tecnología, que ya se implementó en otros países, comienza a abrirse paso en Australia, donde tanto empresas privadas como gobiernos estatales avanzan en proyectos piloto.
Energía solar sobre el agua
Los sistemas de paneles solares flotantes desarrollados por la empresa noruega Ocean Sun AS están comenzando a implementarse en embalses australianos. Cada unidad consiste en un anillo flotante de 70 metros de diámetro, fabricado con polipropileno modificado y equipado con bombas para captar agua de lluvia. Su diseño modular permite adaptar la instalación a distintos cuerpos de agua y condiciones climáticas.

Cada anillo genera aproximadamente 670 kilovatios de energía solar y puede cubrir hasta el 70% de un embalse, lo que permite reducir la evaporación hasta en un 55%. Esta solución no solo conserva agua, sino que también evita el bloqueo total de luz y oxígeno, ayudando a mantener la calidad del agua.
La empresa Canopy Power, con sede en Singapur y respaldo de TotalEnergies SE y el Fondo de Impacto Gaia, obtuvo los derechos exclusivos de distribución en Australia en diciembre de 2024.
Actualmente negocia con cinco empresas de agua en Victoria y prevé lanzar el primer proyecto en los próximos meses, con el objetivo de escalar esta tecnología como respuesta al cambio climático. Parte de la energía producida podrá inyectarse a la red eléctrica, sumando beneficios económicos para las operadoras.
Mitigación del impacto climático
Según datos del Instituto Tecnológico de Ingeniería de Melbourne, la evaporación aumentó entre un 5% y un 15% en ciertas regiones de Australia desde principios de la década del 2000. Si el calentamiento global persite, las tasas podrían incrementarse hasta un 30% o 40%, lo que pone en riesgo la disponibilidad futura de agua dulce.

En este contexto, tecnologías como los paneles flotantes se vuelven cada vez más relevantes, no solo por su impacto hídrico, sino también por su aporte energético.
Saman Gorji, profesor titular de ingeniería eléctrica y de energías renovables en la Universidad de Deakin, señaló a Bloomberg que “la evaporación es la principal causa de pérdida de agua en las presas australianas”. Esta afirmación resalta la urgencia de implementar mecanismos de mitigación que no dependan exclusivamente de la infraestructura tradicional.
A diferencia de las soluciones de cobertura total, que pueden generar proliferación de algas al bloquear la luz solar y el oxígeno, los anillos solares flotantes permiten mantener la calidad del agua. Además, parte de la energía excedente producida por los sistemas de mayor escala puede ser vendida a la red eléctrica, lo que refuerza su viabilidad económica.
Ensayos piloto y expansión internacional
El modelo desarrollado por Ocean Sun ya se aplica en embalses de países como España, Albania y las Maldivas, y también fue probado en zonas de acuicultura en Noruega. “Al principio nos centramos mucho en la zona cercana a la costa, pero luego nos dimos cuenta de que el mercado más grande en realidad está en los embalses y lagos”, explicó el director ejecutivo de Ocean Sun, Kristian Tørvold a Bloomberg.

Además del proyecto que impulsa Canopy Power, el gobierno de Australia Occidental invirtió USD 1,8 millones en un programa piloto conocido como el Gran Ensayo de Evaporación del Sur. Esta iniciativa, con una duración de 19 meses, evalúa el uso de discos hexagonales entrelazados desarrollados por la empresa danesa Hexa-Cover ApS para reducir la evaporación en presas estatales.
En paralelo, otros países con escasez de agua dulce, como las Maldivas, estudian esta tecnología como fuente de energía alternativa para reducir la dependencia de combustibles fósiles y abaratar el acceso al agua. Estas aplicaciones subrayan el potencial de los paneles flotantes en regiones donde el cambio climático y el estrés hídrico son desafíos prioritarios.
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