
En 2015, Estados Unidos estableció un ambicioso objetivo: reducir el desperdicio de alimentos a la mitad para 2030. La meta buscaba evitar que grandes cantidades de comida terminaran en vertederos, donde su descomposición genera gases de efecto invernadero que contribuyen al cambio climático.
Sin embargo, un estudio reciente de la Universidad de California, revela que el país está lejos de alcanzarla.
Según la investigación, incluso con las estrategias actuales, cada persona en Estados Unidos sigue generando casi 150 kilogramos de desperdicio de alimentos al año, la misma cantidad que en 2016. Además, ningún estado del país se encuentra en camino de cumplir con la meta nacional sin una mayor intervención del gobierno federal.

Un problema sin liderazgo nacional
La falta de políticas federales claras es un obstáculo central en la lucha contra el desperdicio de alimentos, según Popular Science.
Lori Leonard, presidenta del Departamento de Desarrollo Global de la Universidad de Cornell, señala que, aunque existen esfuerzos estatales y municipales, estos no son suficientes sin una estrategia coordinada a nivel nacional. “La gente intenta hacer lo que puede a nivel local, pero realmente necesitamos liderazgo nacional en este tema”, afirmó.
El compostaje: una solución parcial
El compostaje es una de las estrategias más promovidas para gestionar residuos orgánicos, pero no representa la solución definitiva. Sarah Kakadellis, investigadora principal del estudio de UC Davis, destaca que este proceso debe considerarse una forma de desperdicio de alimentos.
Según las directrices de la ONU y la Unión Europea, el compostaje y la digestión anaeróbica también se clasifican como pérdida alimentaria.
En 2021, la Agencia de Protección Ambiental de EE.UU. (EPA) actualizó su definición de desperdicio de alimentos para incluir el compostaje. Si bien este método puede reducir la cantidad de desechos enviados a vertederos, no evita el problema principal: la sobreproducción y el mal aprovechamiento de los alimentos. “Se trata de pensar en el mejor uso de la comida, y lo ideal es consumirla”, sostiene Kakadellis.

Las prioridades para reducir el desperdicio
La EPA establece que la mejor forma de abordar el problema es la prevención. Entre las estrategias más efectivas se encuentran:
- Implementar etiquetados más claros en los productos para evitar que los consumidores descarten alimentos en buen estado.
- Fomentar la redistribución de alimentos a bancos de comida y programas de alimentación en lugar de desecharlos.
- Integrar los excedentes en la alimentación animal, cuando sea posible.
Kakadellis advierte que, en muchos casos, se omiten estas medidas y se recurre directamente al compostaje, sin considerar alternativas más efectivas. “No es una cuestión de elegir una opción sobre otra. Todas deben complementarse, pero no podemos saltarnos los pasos previos”, explica.

Impacto económico y ambiental
El desperdicio de alimentos no solo representa un problema ambiental, sino también económico. Leonard señala que la producción y distribución de alimentos involucran altos costos, desde la cosecha hasta el almacenamiento en frío. “Hay una enorme cantidad de energía puesta en la producción de alimentos. No lo hacemos para generar compost, sino para alimentar a las personas”, enfatizó.
Además, si se redujera el desperdicio desde la raíz, la degradación del suelo sería menor y no se necesitarían tantos fertilizantes para compensar la pérdida de nutrientes.
Un futuro incierto
A pesar de los esfuerzos en algunos estados, la prevención del desperdicio sigue siendo una tarea pendiente. En lugares donde existen prohibiciones sobre los desechos orgánicos, la prioridad fue desviar los residuos hacia el compostaje en lugar de reducirlos desde el origen.
Para muchas empresas y hogares, esta es la opción más accesible, aunque no la más efectiva, afirmó Popular Science.
Leonard subraya que, hasta que haya mejores protocolos y una política nacional más estructurada, el compostaje seguirá siendo la alternativa más utilizada. “Es lo más fácil de hacer y, probablemente, lo más seguro hasta que contemos con mejores estrategias”, concluyó.
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