
Desde el siglo pasado, la humanidad empezó a usar masivamente a los plásticos porque son materiales maleables, duraderos, ligeros, y baratos. Actualmente, se producen más de 430 millones de toneladas de plástico por año, pero poco se sabía sobre qué contienen esos plásticos.
Ahora, por primera vez, un grupo de investigadores -liderados por un científico de la Universidad Noruega de Ciencia y Tecnología de Trondheim- han reunido datos y normas para elaborar una base de datos de todas las sustancias químicas conocidas utilizadas en la producción de plásticos.
Con financiamiento del Consejo Noruego de Investigación, los investigadores hicieron una lista de más de 16.000 “sustancias químicas del plástico”. Son compuestos que se encuentran en los plásticos o que se cree que se utilizan en ellos, incluidas materias primas y aditivos como estabilizantes y colorantes.

Dentro de ese total de sustancias, advirtieron que al menos 4.200 son “persistentes, bioacumulativos, móviles y/o tóxicos”. Es una cifra “asombrosa”, consideró Martin Wagner, el autor principal del estudio y toxicólogo medioambiental de la universidad noruega.
Los resultados del estudio pueden ser claves para las negociaciones que se están llevando a cabo para que se concrete un tratado global y vinculante sobre los plásticos entre los países que forman la Organización de las Naciones Unidas (ONU).
También se descubrió que no se disponía de datos sobre la peligrosidad de más de 10.000 sustancias químicas, y que en el caso de más de 9.000 no se contaba con información pública sobre los plásticos en los que se utilizan.
Es difícil conseguir información sólida sobre todas estas sustancias químicas, en parte porque la industria no siempre comparte información confidencial, subrayó Wagner. Por eso es tan importante recopilar los datos conocidos, afirman los investigadores.

Bethanie Carney Almroth, eco-toxicóloga de la Universidad de Gotemburgo, en Suecia, -quien no participó en el trabajo- opinó que “se trata del informe más completo hasta la fecha. Las cifras presentadas son “estremecedoras”.
Hay una preocupación mundial por el impacto negativo de los plásticos en la salud humana y en el ambiente. Mientras que la vida media de los productos de plástico es de unos 10 años, el material con el que están hechos pueden tardar hasta 500 años en descomponerse, dependiendo de su composición y eliminación.
Las negociaciones por el tratado mundial sobre los plásticos empezaron en 2022. Incluso los líderes de la industria del plástico reconocen que hay una crisis.
Los científicos han hecho campaña para que el tratado, que aborda todos los aspectos de la producción de plásticos y la gestión de residuos, incluya una lista de polímeros plásticos y sustancias químicas preocupantes, algunas de las cuales se sabe que se filtran en los alimentos, el agua y el ambiente, con repercusiones para la salud humana y de los ecosistemas.
Los debates sobre el tratado continuarán en Ottawa, Canadá, el mes que viene y está previsto que concluyan en Busan, Corea del Sur, en diciembre.

El nuevo informe señala que, aunque cerca de 1.000 sustancias químicas están reguladas por iniciativas mundiales como el Convenio de Estocolmo sobre Contaminantes Orgánicos Persistentes, más de 3.600 no lo están.
Por eso, los autores asignan esas sustancias químicas a una “lista roja” que debería regularse, argumentan. “El mensaje es muy claro -afirmó Wagner, que es miembro de la Coalición de Científicos por un Tratado Eficaz sobre Plásticos- Hay que hacer algo”. Aunque los autores del informe no dieron recomendaciones específicas sobre si los delegados del tratado deben establecer prohibiciones u otras medidas reguladoras.
En cambio, Kimberly Wise, vicepresidenta de asuntos técnicos y normativos del Consejo Estadounidense de Química, un grupo comercial con sede en Washington DC que representa a las empresas químicas de EE.UU., declaró a la revista Nature: “Los aditivos plásticos ofrecen muchas ventajas importantes que mejoran la función y la durabilidad de los productos plásticos, permitiéndonos hacer más con menos..... Desgraciadamente, el informe de hoy pretende avanzar un marco de peligros que ignora las exposiciones del mundo real y pinta un cuadro incompleto para los reguladores y el público”.

Muchos intentos de regular las sustancias químicas, como la Ley de Control de Sustancias Tóxicas de Estados Unidos de 1976, adoptan un enfoque basado en el riesgo: consideran a cada sustancia química teniendo en cuenta tanto sus peligros como la probabilidad de exposición a la misma.
En cambio, los autores del informe adoptan un enfoque más preventivo. Esto lo hicieron en parte porque los plásticos son tan omnipresentes que evaluar la exposición sería logísticamente problemático.
Al tener en cuenta la enorme cantidad de sustancias químicas preocupantes y la falta de datos sobre muchas de ellas, se dividieron en 15 grupos de actuación prioritaria. Entre ellos figuran los ftalatos (utilizados a menudo para hacer más flexible el cloruro de polivinilo) y los bisfenoles (empleados para fabricar policarbonato duradero).

El informe también recomienda que las empresas sean más transparentes sobre lo que contienen sus plásticos, para llenar muchos de los vacíos de información. “No es posible mitigar los daños, ni para el ambiente ni para los seres humanos, dadas estas lagunas de conocimiento, y es completamente irresponsable [que los responsables políticos] permitan que esto continúe”, sostuvo el eco-toxicóloga de la Universidad de Gotemburgo, Carney Almroth.
No está claro si el tratado sobre los plásticos estará terminado para el plazo de diciembre de 2024. Hasta ahora, las negociaciones se han visto obstaculizadas por unos pocos Estados petroquímicos que se resisten a una regulación estricta de la producción de plásticos, según Wagner.

Consultada por Infobae, la científica del Laboratorio de Neuroendocrinología del Instituto de Biología y Medicina Experimental (IBYME) del Conicet Marina Fernández, dijo que el nuevo estudio es “un documento muy completo que ayudará a entender con qué nos estamos enfrentando respecto del universo de químicos en los plásticos”.
Destacó que “muchos de esos químicos de preocupación no están regulados internacionalmente, y el tratado global de plásticos -que se está negociando- es una oportunidad de tener una regulación común global en cuanto a los químicos de los plásticos. La composición química tan variable de los plásticos complica el uso de los plásticos, su reuso y reciclabilidad, y el manejo de la basura plástica”.
Fernández ha realizado estudios en el Conicet sobre el impacto de los plásticos en el sistema endocrino, que produce hormonas que regulan la reproducción, el crecimiento, el metabolismo y el desarrollo del cerebro. Hace ya varios años que estudios científicos indican que existen compuestos, llamados perturbadores endócrinos, que interfieren con la acción hormonal, y puede predisponer a enfermedades.
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