
Un estudio reciente, liderado por científicos del King Abdullah University of Science and Technology (KAUST), reveló cambios significativos en la clasificación climática global, según los mapas de Köppen-Geiger. El análisis mostró una transformación notable del clima en el último siglo, anticipando modificaciones aún más drásticas para las próximas décadas. La investigación ofrece una actualización, ahora con una precisión de 1 kilómetro, proveyendo una visión detallada sobre las condiciones climáticas pasadas, presentes y futuras a nivel mundial.
La metodología empleada en esta investigación combina datos históricos con proyecciones futuras, utilizando la última versión de los mapas de clasificación climática de Köppen-Geiger, según indicaron el el trabajo difundido en la revista Scientific Data. Esta herramienta, concebida en sus orígenes por el climatólogo Wladimir Köppen, ha sido fundamental para comprender la distribución global de los climas.
Sin embargo, el cambio climático ha provocado una evolución tan rápida y profunda que estas cartografías habían perdido precisión y relevancia. La adaptación de estos mapas se presenta permite una mejor planificación y adaptación a los cambios climáticos futuros, ya que advirtieron quees urgente medidas ante los efectos del calentamiento global.
“Nuestra aplicación web -señaló Albert Van Dijk, profesor de dinámica del agua y el paisaje en la Escuela Fenner de Medio Ambiente y Sociedad de la Universidad Nacional de Australia, en un comunicado de prensa- permite comprobar a quien quiera en cualquier país del mundo y en diferentes escenarios de emisiones. En Australia, se puede observar cómo se expande el área desértica cálida y se reducen las áreas templadas. El mapa climático del futuro supone que las naciones cumplen con sus objetivos climáticos. Podría ser mucho peor. O podría ser mejor si finalmente tratamos el cambio climático con la urgencia que necesita”.

¿Cómo se clasifican los climas?
Köppen fue un botánico ruso del siglo XIX que luego se volvió a capacitar en meteorología. A lo largo de su carrera combinó ambos intereses, fascinado por la relación entre el clima y los tipos de vegetación.
Hacia 1900 propuso el influyente sistema de clasificación climática que hoy lleva su nombre junto con su colaborador Rudolf Geiger. Sigue siendo, con algunas diferencias, el sistema de clasificación más utilizado, ya que combina diferentes aspectos de los datos climáticos en tipos de paisajes y de vegetación que realmente, desde selvas tropicales, sabanas y desiertos hasta bosques templados y boreales, tundras, glaciares y capas de hielo.
La clasificación de Köppen-Geiger tiene cinco clases climáticas principales: tropical, seco, templado, frío y polar. Estos se dividen en 30 subclases según la cantidad de lluvia y las temperaturas en verano e invierno.
Se podría pensar que sería relativamente sencillo determinar si el cambio climático ha empujado a una región a una nueva clasificación. Si se agrega el calentamiento global registrado de 1,2°C hasta ahora, eso lo cambia todo.

“Por desgracia, no es tan simple de determinar de todos modos -sigue el especialista-. Esto se debe a que el cambio climático puede tener efectos regionales extraños. Está lloviendo mucho más en algunas zonas y mucho menos en otras. Algunas regiones se están calentando más rápido que el promedio mundial y otras se están calentando más lentamente. Los modelos climáticos predicen que seguirán existiendo tales diferencias. Además, cierto grado de calentamiento tendrá un impacto mayor en el borde de un glaciar que en el Sahara”.
Para saber qué sucederá, los especialistas analizaron vastas bases de datos de observaciones meteorológicas pasadas y proyecciones climáticas futuras bajo diferentes trayectorias socioeconómicas y de emisiones para volver a dibujar el mapa de Köppen. “Lo hicimos a una escala muy fina, dividiendo el mundo en kilómetros cuadrados para poder observar cambios localizados en regiones montañosas y en islas pequeñas”, informó el especialista.
Los resultados fueron sorprendentes: en algunas partes del mundo, las zonas climáticas ya han cambiado considerablemente desde que Köppen dibujó su primer mapa climático hace más de un siglo. La modificación más rápida se ha producido en las últimas décadas. Los mayores cambios se registran en los climas fríos y polares, que se han vuelto menos fríos y en ocasiones más secos.

Europa del Este ha sido un foco de cambio durante el último siglo. Su clima continental de inviernos fríos y veranos cálidos ha dado paso a un clima templado con veranos calurosos.
Varios países ya han cambiado de zona climática en más de la mitad de su superficie. Hungría, por ejemplo, es la nación que más lo ha hecho. Un enorme 81% del país ya se ha mudado a una zona climática diferente y más templada. Otros puntos calientes globales incluyen Europa central, Medio Oriente y Corea del Sur. “Nuestras proyecciones muestran que estas regiones se encuentran entre las que sufrirán los mayores cambios climáticos hasta 2100. Algunas cambiarán de zona más de una vez”, informa Van Dijk.
Los países en latitudes más extremas verán algunos de las modificaciones más importantes. Casi una cuarta parte (24%) de Canadá y Rusia ya se han trasladado a otra zona climática desde el primer mapa de Köppen. Otro 39-40% de sus inmensas masas continentales seguirán el mismo camino antes de finales de siglo. Una historia similar se aplica a Europa, donde las zonas climáticas cambiarán entre un tercio y dos tercios del área en la mayoría de los países.
Sudáfrica y los países vecinos Eswatini y Lesotho son los que cambian más rápidamente en el hemisferio sur. Sus zonas climáticas se han desplazado a lo largo del 28% de su superficie combinada. Para 2100, un 44% adicional variará. En Australia, las zonas climáticas ya han mutado en el 14% del país, y se prevé otro 13% durante el resto de este siglo.

Es posible que las zonas climáticas no se muevan en algunas áreas. “Esto se debe a que región de Köppen representa un rango específico de condiciones de temperatura y lluvia, y un área puede moverse dentro de ese rango -dice Van Dijk-. Pero Köppen no previó lo que sucederá ahora. En su clasificación, los desiertos y los climas tropicales se encuentran en el extremo superior de la escala de temperaturas y no pueden cambiar: simplemente se calientan más”.
Para el especialista, esto sobre el terreno impondrá “cambios tan dramáticos y rápidos que ya están alterando los ecosistemas naturales. A medida que avance el efecto del calentamiento global, obligará a realizar cambios significativos en nuestras granjas e infraestructura. La humanidad obtiene la mitad de sus calorías de sólo tres plantas (arroz, maíz y trigo) y cada una de ellas tiene un clima preferido”.
Los climas más cálidos y secos provocan más sequías, así como pérdida de cultivos, escasez de agua, degradación de los ecosistemas, incendios forestales y desertificación. Inviernos más cálidos, calor extremo, sequías e incendios han estado azotando los bosques de todo el mundo, desde las frías latitudes altas de Canadá y Rusia hasta los bosques secos de la región mediterránea, California y Australia. Incluso la selva amazónica se ve afectada.
“Por supuesto, algunos cambios pueden ser beneficiosos para las personas -alienta Van Dijk-, como mejores condiciones agrícolas o menores costos de calefacción en las regiones frías. Pero el panorama general es de cambios calamitosos. Durante las próximas décadas, será necesario todo el compromiso y el ingenio de la humanidad para evitar una catástrofe climática importante”, concluyó.
*La información contenida en este artículo periodístico se desprende de la investigación denominada “Mapas Köppen-Geiger de alta resolución (1 km) para 1901-2099 basados en proyecciones CMIP6 limitadas”, publicada en publicada en Scientific Data, de la que son autores: Hylke E. Beck, Tim R. McVicar, Noemi Vergopolan, Alexis Berg, Nicholas J. Lutsko, Ambroise Dufour, Zhenzhong Zeng, Xin Jiang, Albert I. J. M. van Dijk y Diego G. Miralles. Además del comunicado de prensa emitido por la Universidad Rey Abdullah de Ciencia y Tecnología.
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