
Cada vez son más los estudios que alertan sobre la plaga de plásticos que inunda los océanos del planeta. En estos momentos, según las últimas estimaciones, los océanos y grandes mares del planeta acumulan en la actualidad unos 170 billones de piezas de plástico, una cifra que equivale a unos 21.000 partículas contaminantes por cada una de las personas que habitamos la Tierra (8.000 millones).
La contaminación marina por plásticos suma aproximadamente 2,4 millones de toneladas, su presencia se ha acelerado en las últimas tres décadas y sigue creciendo, según expuso uno de los estudios más exhaustivos que se han llevado a cabo hasta la fecha en esta materia, cuyos resultados fueron publicados en la revista PLoS One (del grupo Public Library of Science).
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Las cifras que ahora se presentan se refieren al recuento de partículas y masa estimada de plásticos pequeños en la capa superficial de los océanos y grandes mares (se incluye el Mediterráneo), sin contar los residuos presenten en las capas profundas y el fondo marino.

El equipo autor del estudio, liderado por Markus Eriksen, cofundador e investigador de The 5 Gyres Institute, en Santa Mónica (California, Estados Unidos), revisó y actualizó los datos recogidos entre 1979 y 2019 en 11.777 estaciones de control flotantes distribuidas en diversos puntos de los océanos.
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A partir de estos registros, los autores hicieron una extrapolación para el conjunto del planeta, con los resultados promedio indicados al inicio.
Entre las conclusiones de esta revisión de la historia reciente de la contaminación marina, los firmantes expusieron esta realidad preocupante: “No observamos una tendencia clara detectable (en el crecimiento de la presencia de plásticos flotantes en los océanos y grandes mares) hasta 1990; entre 1990 y 2005 se detecta una tendencia fluctuante pero estancada y a partir de 2005 se aprecia un rápido aumento”. Los datos analizados alcanzan hasta 2019 pero todo parece indicar que la contaminación sigue creciendo rápidamente.
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Además de los datos, los autores resaltaron la necesidad de hacer frente a este problema de contaminación del medio marino de forma urgente. De hecho, el titular del estudio científico así lo expone: “Un creciente smog plástico, ahora estimado en más de 170 billones de partículas de plástico flotando en los océanos del mundo: se requieren soluciones urgentes”
Eriksen reiteró esta misma idea en declaraciones difundidas por la Public Library of Science: “Encontramos una tendencia alarmante de crecimiento exponencial de microplásticos en el océano global desde el inicio de este milenio, alcanzando más de 170 billones de partículas de plástico.
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Esta es una clara advertencia de que debemos actuar ahora a escala global. Necesitamos un Tratado Global de la ONU fuerte y legalmente vinculante sobre la contaminación plástica que detenga el problema en la fuente”.
Tomar conciencia es vital

“Comprender la acumulación de plástico en los océanos hasta la fecha podría proporcionar una línea de base crítica para ayudar a abordar esta forma de contaminación”, señalaron los autores en la primera parte del resumen de sus conclusiones.
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Estudios anteriores se han centrado principalmente en los océanos del hemisferio norte cerca de las naciones más industrializadas del mundo, mientras que otros estudios han encontrado aumentos en el plástico del océano en períodos de tiempo más cortos.
En este estudio, Eriksen y sus colegas analizaron los datos de las estaciones situadas en seis regiones marinas: Atlántico norte, Atlántico sur, Pacífico norte, Pacífico sur, Índico y Mediterráneo.
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Aunque estos resultados están sesgados hacia las tendencias en el Pacífico Norte y el Atlántico Norte, donde se recopiló la mayoría de los datos, Eriksen y los coautores sugirieron que el rápido aumento desde 2005 refleja el crecimiento global de la producción de plástico o los cambios en la generación y gestión de desechos.
Sin cambios de política generalizados, los investigadores predijeron que la tasa a la que los plásticos ingresan a nuestras aguas aumentará aproximadamente 2,6 veces para 2040. Para revertir esta tendencia, los autores piden una intervención política internacional legalmente vinculante para minimizar el daño ecológico, social y económico de la contaminación por plásticos.
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10 cosas que podemos hacer para salvar los océanos, según National Geographic

El calentamiento del agua, la contaminación, el desequilibrio de nutrientes que provocan la proliferación de algas, en definitiva los efectos del cambio climático y el calentamiento global tienen un impacto directo y rápido sobre nuestros mares. Por eso y por su importancia debemos ser conscientes de las cosas que podemos hacer para aliviar la presión sobre nuestros océanos.
1. Reducir las emisiones de CO2 y el consumo de energía
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Se pueden reducir los efectos del cambio climático en el océano dejando el auto en casa cuando podamos. Hay que ser conscientes del consumo de energía en el hogar y el trabajo e intentar reducirlo. Cambiar a bombillas compactas de luz fluorescente o utilizar las escaleras son cosas simples por las que uno puede empezar.
2. Hacer compras seguras y sostenibles de pescado
Poblaciones mundiales de peces se están agotando rápidamente debido a la demanda, la pérdida de su hábitat y las prácticas de pesca insostenibles. Al hacer la compras o salir a cenar, ayudar a reducir la demanda de estas especies sobreexplotadas escogiendo productos saludables y sostenibles es clave.

3. Utilizar menos productos de plástico
Los plásticos que terminan como basura en el mar contribuyen a la destrucción de los hábitats y pueden provocar la muerte a miles de animales marinos cada año. Para limitar su impacto, podemos reutilizar las botellas de agua, guardar los alimentos en recipientes no desechables, utilizar bolsas de tela para transportar nuestras compras. En el fondo se trata de reciclar lo máximo posible.
4. Ayudar a cuidar las playas
Si nos gusta el buceo, el surf, o relajarnos en la playa, debemos intentar dejar el lugar en condiciones una vez abandonemos la playa. Al mismo tiempo, alentar a tantas personas como podamos a respetar el medio marino y haciéndoles partícipe de ello.

5. No comprar productos que se aprovechan de la vida marina
Algunos productos contribuyen al daño de los frágiles arrecifes de coral y las poblaciones marinas. Por eso, evitar comprar artículos tales como joyería de coral, accesorios de pelo hechos con conchas (a partir de las tortugas carey) y productos derivados del tiburón es clave.
6. Ser “amigos” del mar
Intentar ir con cuidado con los alimentos prominentes del mar que le damos a nuestras mascotas. Leamos las etiquetas de los productos y consideremos la sostenibilidad de estos a la hora de comprarlos. Evitar comprar para un acuario los peces de agua salada capturados de su hábitat natural ni arrojar peces u otras especies marinas criadas en acuarios al mar, esta práctica puede introducir especies no autóctonas perjudiciales para el ecosistema existente.
7. Apoyar a las organizaciones que trabajan para proteger el mar
Muchos institutos y organizaciones están luchando para proteger los hábitats marinos y la fauna marina. Encontrar una organización nacional y considerar la posibilidad de apoyo financiero o de voluntariado para el trabajo práctico o de promoción.

8. Influir un cambio en la comunidad
Realizar investigaciones acerca de la política oceánica de los funcionarios públicos antes de las elecciones o ponerse en contacto con representantes locales para hacerles saber que apoyamos los proyectos de conservación marina es un buen punto de partida. También, podríamos considerar la posibilidad de visitar restaurantes solidarios y tiendas de alimento que ofrecen sólo productos pesqueros sostenibles.
9. Viajar por el mar responsablemente
Si practicamos deportes como el kayak u otras actividades que se realicen en el agua, es fundamental no tirar nada por la borda y ser conscientes de la vida marina que habita en las aguas que nos rodean.
10. Obtener información sobre los océanos y la vida marina
Toda la vida en la Tierra está conectada con el océano y sus habitantes. Cuanto más informados estemos acerca de los problemas a los que se enfrenta este sistema vital, más ayudaremos a garantizar su protección e inspiraremos a otros a hacer lo mismo.
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