
La persistencia de inundaciones cada vez más intensas y la disminución de la vida silvestre en los ríos trenzados de Nueva Zelanda han colocado estos cursos de agua en el centro del debate nacional. Científicos, autoridades locales y la comunidad indígena Ngāi Tahu enfrentan el reto de preservar estos ecosistemas mientras las actividades agrícolas y la urbanización amenazan con transformar de manera irreversible el paisaje fluvial, informó el diario británico The Guardian.
En el caso de los ríos de Canterbury, el impacto de la intervención humana es profundo. Un estudio citado, indicó que nueve ríos trenzados de la región se han estrechado en promedio un 50%, y en algunos tramos más de un 90%. Este proceso de reducción, asociado tanto al desarrollo agrícola como a la extracción de grava para protección contra inundaciones e infraestructura, marca una de las principales diferencias frente a otros ecosistemas fluviales globales y alerta a especialistas como Jo Hoyle, geomorfóloga fluvial del instituto científico neozelandés Earth Sciences New Zealand, quien preguntó: “¿Realmente los estamos protegiendo?”.
PUBLICIDAD
Canterbury y sus ríos bajo presión
Nueva Zelanda alberga aproximadamente 150 ríos trenzados, de los cuales el 60% se concentra en Canterbury. Su existencia es excepcional en todo el mundo y solo se repite en lugares como Alaska, Canadá y el Himalaya. Estos cursos de agua se caracterizan por la dinámica de sus múltiples canales, lo que históricamente dificultó el asentamiento y el desarrollo.
Desde la fundación de Christchurch hace 170 años, las comunidades han emprendido obras de contención, plantación de especies exóticas y explotación de recursos hídricos en un intento por controlar su curso y prevenir inundaciones. Uno de los ejemplos más representativos es el río Waimakariri, señalado como un “peligro de inundación” ya en reportes oficiales de la década de 1920. Su mantenimiento requiere hoy intervención casi diaria con maquinaria pesada para proteger viviendas, infraestructuras y el aeropuerto local.
PUBLICIDAD
Fred Brooks, ingeniero especializado en ríos del consejo regional ambiental Environment Canterbury, indicó: “La intervención ha sido tan profunda que ahora es obligatorio seguir interviniendo”.

Colapso de la fauna fluvial
Las consecuencias de este modelo no se limitan a la geografía. La temporada 2024-2025 cerró con solo 608 salmones contabilizados en el río Rakaia, frente a más de 20 mil peces registrados en 1996, según datos de la entidad ambiental Fish & Game. Este año, el tradicional concurso de pesca se realizó, pero con una restricción inédita: no se permitió pescar. Para su presidente, Chris Agnew, la ausencia de salmones amenaza la identidad local al punto de que la estatua de 11 metros dedicada al pez “podría convertirse en un monumento al pasado”.
PUBLICIDAD
Las causas de este descenso aún generan debate. Científicos consideran que el calentamiento de los mares, la acumulación de sedimentos, la contaminación química y las alteraciones en el flujo hídrico contribuyen a modificar los hábitos y el ciclo reproductivo del salmón y otras especies. Un caso extremo es el del Stokell’s smelt, un pez autóctono que ahora figura como “críticamente amenazado” en los registros oficiales de conservación de Nueva Zelanda.
El deterioro de la biodiversidad se agrava con la proliferación de especies vegetales invasoras, como el sauce foráneo plantado para estabilizar riberas. Según Frances Schmechel, responsable de biodiversidad de Environment Canterbury, estas especies facilitan el avance de depredadores y bloquean el movimiento natural de los canales del río.
PUBLICIDAD

Agua contaminada y derechos en disputa
La calidad del agua representa otro frente crítico. Casi un tercio de los lagos y ríos de Canterbury resultaron no aptos para el baño en 2025 por concentración de E. coli y otros patógenos, según cifras oficiales recogidas por el diario. Este deterioro motivó a la tribu Ngāi Tahu a presentar en 2017 una demanda histórica contra la corona para obtener el reconocimiento formal de su autoridad tradicional sobre los cursos de agua del sur de la isla.
De acuerdo con Gabrielle Huria, directora ejecutiva de la estrategia hídrica de Ngāi Tahu, el vínculo cultural con los ríos es esencial para la tribu, que ha sido testigo de la transformación de estos entornos: “Los ríos trenzados son para nuestra existencia como tribu”, señaló. La dirigente relata que abandonó la ancestral práctica de recolección de alimentos tras hallar heces de vaca en sus redes de pesca.
PUBLICIDAD
Frente a las crecientes demandas sociales y ambientales, el debate político se intensificó. El ministro de gestión de recursos, Chris Bishop, declaró que espera el dictamen de una comisión sobre la legalidad que permite a terratenientes ocupar cauces fluviales temporales. Por su parte, el ministro de conservación, Tama Potaka, subrayó el compromiso del gobierno con la preservación y restauración de los ríos trenzados.

Cauces en disputa: entre el campo y el río
La presión por aprovechar las tierras que deja libre el retroceso de los ríos contribuye al fenómeno conocido como agricultural encroachment —avance agrícola sobre los cauces—, que estrecha artificialmente los cauces y aumenta el riesgo de catástrofes en episodios de lluvias intensas.
PUBLICIDAD
La comunidad científica y las organizaciones indígenas coincidieron en la necesidad de repensar el diseño y uso del territorio para equilibrar la producción agrícola, la seguridad ante inundaciones y la protección ecológica. Hoyle planteó: “¿Cuánto espacio necesitan estos ríos para sostener vida y absorber inundaciones sin provocar daños graves?”.
El desafío consiste en diseñar marcos legales y técnicos para permitir que los ríos trenzados dispongan del espacio adecuado para mantener sus funciones ecológicas, reducir la vulnerabilidad frente a inundaciones y asegurar la continuidad de las tradiciones culturales ligadas al agua.
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
Últimas Noticias
Víctor Fratto, especialista en fauna silvestre: “Hasta ahora está descartada una acción humana directa en esta mortandad de crías de ballenas de Puerto Madryn”
El licenciado en Gestión Ambiental, conversó con Infobae al Amanecer sobre los análisis adelantados tras el hallazgo de una bacteria asociada a la erisipela en ballenatos

Más que alimento: un nuevo estudio reveló que los insectos protegen, sanean y dan refugio a otras especies del reino animal
Una revisión científica publicada este miércoles en Nature Reviews Biodiversity documenta cómo el declive de los invertebrados podría desestabilizar ecosistemas enteros en todo el mundo

Un mapa hecho con IA reveló por primera vez casi 40.000 icebergs escondidos frente a la Antártida
Investigadores de la Universidad de Tasmania combinaron radar satelital y procesamiento automatizado para construir un inventario continental inédito de estos bloques de hielo anclados al lecho marino, una pieza clave para entender la estabilidad costera del continente helado

Cambio climático altera la cosecha de café en Costa Rica y eleva los costos de producción
Las lluvias irregulares y temperaturas superiores a 25 °C dificultan la floración, reducen el desarrollo de los granos y complican el secado, con efectos sobre volumen y calidad del grano

El calentamiento global comenzó a alterar las corrientes profundas del Pacífico: cuáles son las consecuencias
Un análisis reveló que el incremento térmico en la superficie marina reduce la disponibilidad de oxígeno en los niveles intermedios de la mayor cuenca del planeta, un fenómeno que achica el hábitat utilizable por peces y otras especies acuáticas



