
Una pequeña elefanta de 2 años es secuestrada del lado de su madre. Ambas son sometidas a fuerza de cadenas, sogas y severos golpes: la cría llora desesperada mientras su madre intenta inútilmente protegerla de las personas que fueron por ella. Otra elefanta adulta, que también fue robada a esa edad, es utilizada para calmar al bebé una vez separado de su madre. Aunque el video de 8 minutos que se presenta en esta nota no lo muestra, la ONG que realizó la investigación asegura que la madre rompió las cadenas que la ataban para seguir a su cría, pero volvieron a someterla.
Esta es la primera vez que se difunden las impactantes imágenes reveladas por World Animal Protection que muestran apenas una parte del cruel proceso de entrenamiento al que los pequeños elefantes son sometidos con el objetivo de hacerlos lo suficientemente sumisos para interactuar con los turistas que se montarán sobre sus lomos. La demanda es alta.
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Aproximadamente, 2.800 crías cautivas son explotadas en los campamentos en Tailandia con este aberrante entrenamiento también conocido como “the crush” y que cuenta de 4 dolorosos momentos: separación las madres, sometimiento, órdenes básicas y habilidades avanzadas para el trabajo.

El crudo material resume en pocos minutos el trabajo de investigación que realizó esa entidad entre 2018 y 2020 a fin de documentar los procedimientos comúnmente utilizados para romper los espíritus de estos majestuosos animales, entre ellos una variedad de técnicas de sometimiento que incluye el uso de un bullhook o gancho: una herramienta de metal utilizada para pincharles las áreas sensibles, cadenas para someterlos y la exposición frecuente a situaciones estresantes.
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¿Por qué los elefantes son sometidos de esa manera? Para satisfacer al turismo que luego pagará por montarlos, bañarse o pasear sobre sus lomos. La alta demanda turística impulsa que los elefantes padezcan esas torturas.
Es por ello que la organización benéfica mundial World Animal Protection pide a los líderes del G-20 la revisión completa de la forma en que se trata a los elefantes cautivos, antes de que el turismo se reanude gradualmente en Tailandia, y otros destinos de vacaciones, luego del colapso del COVID-19.
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El video que revela la crueldad a la que son sometidos los elefantes en Tailandia
El video muestra cómo ocho pequeños elefantes son robados por la fuerza del lado de sus madres, atados a estructuras de madera mientras son golpeados repetidamente y cojean mientras caminan encadenados, a veces a lo largo de carreteras concurridas donde pasan los ruidos atronadores del tráfico. Se los ve sometidos a traumas físicos y psicológicos, mientras reciben golpes violentos y están claramente aterrorizados.
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Debido al estancamiento de la industria durante la pandemia que azota al mundo, al menos 85 campamentos de elefantes en Tailandia cerraron y despidieron a más de 5.000 empleados mientras otros resisten por permanecer y esperar el regreso del turismo.
En tanto, muchos elefantes han tenido que caminar kilómetros a través del país para regresar al lugar donde viven sus dueños legales. A algunos se les ha permitido deambular libremente para forrajear bajo supervisión, pero otros han sido transferidos a la industria maderera para realizar trabajos forzados.
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“Como una solución sostenible a largo plazo, la organización benéfica aboga por una prohibición de la cría en cautividad de elefantes para garantizar que las futuras generaciones se salven de este trauma. Los turistas también tienen un poder considerable para darle la espalda a las prácticas y pueden optar por ver a los elefantes en su hábitat natural o apoyar campamentos amigables con los elefantes”, piden desde la entidad.

Audrey Mealia, jefe global de Vida Silvestre en World Animal Protection dijo que “estamos en un punto de inflexión cuando se trata de nuestra relación con los animales silvestres. Durante mucho tiempo, estas criaturas inteligentes y sociables han sido víctimas de un cruel comercio que arranca a los bebés elefantes de sus madres y grupos familiares cuando, en la naturaleza, los elefantes madre, hija y nieta pasan toda su vida juntas”.
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“En cambio -agrega- están destinados a una vida de sufrimiento y brutalidad detrás de escena, cruelmente explotados para el entretenimiento, bajo la apariencia de diversión inocente para los visitantes. Los turistas se engañan creyendo que están ayudando a estos elefantes y la conservación de la especie, mientras que, en realidad, están creando la demanda de tales actividades. Por eso queremos exponer el alcance del verdadero sufrimiento que padecen estos animales: una vida de horror por esa experiencia de vacaciones única en la vida“.
A raíz de COVID-19, la industria del turismo se detuvo, pero se reconstruirá. “Esta es la oportunidad ideal para construir un futuro mejor. Hacemos un llamado a la industria del turismo para que revise sus políticas sobre la de vida silvestre y deje de ofrecer experiencias de explotación a sus clientes. En este momento, los elefantes no se utilizan para montar, bañarse o espectáculos y nos gustaría mantenerlos así aunque necesitamos habilitar una alternativa más humana para que estos elefantes cautivos tengan mejores cuidados”.
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En ese sentido, la entidad pide al turismo (desde los operadores hasta las personas que pagan por tener una experiencia con los elefantes) ”que asuman la responsabilidad y pongan fin a la explotación de animales silvestres para siempre: una menor demanda significará menos sufrimiento de los elefantes”.
Además, la organización también está pidiendo a los líderes del G20 que apliquen una prohibición global del comercio de vida silvestre.
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Los cuatro pasos del cruel procedimiento al que son sometidos los elefantes

1- La primera etapa es la separación las madres: Las madres y sus crías son separadas cuando el elefante tiene alrededor de 2 años. Eso les asegura a sus entrenadores que serán más obedientes y receptivos al entrenamiento.
En ese momento, tanto madre e hijo son atados para restringir su movilidad mientras los captores integran a la escena a otro elefante, al cual la cría será atada para luego separarlo de su madre definitivamente. Ese nuevo elefante es usado para mantener calmado el bebé mientras es llevado a la nueva locación. Esto es un proceso completamente traumático tanto para la madre como para la cría.
2-Luego sigue el sometimiento: En esta fase, las crías de elefante aprende a someterse a las órdenes de la gente que la atrapó y si no lo hacen son severamente castigados un palo de madera que tiene en la punta un gancho. Ese arma es utilizada para castigar y controlarlos. También utilizan un garrote y clavos a fin de infringirles dolor durante dos sesiones diarias.
Esta etapa puede incluir el uso de una “caja trituración” un tipo de marco de madera que asegura a los captores que la cría esté completamente inmovilizada. También utilizan la técnica de amarre en la que el bebé es amarrado a una cerca, un postre o un árbol. Aquí donde regularmente se le restringe el movimiento de sus patas y se los ve cojeando como resultado de las heridas causadas.

3- Entonces tienen que aprender las órdenes básicas: En esta fase, las crías reciben órdenes básicas tales como venir, ir a la derecha, a la izquierda y detenerse. El principal método es infligir dolor para obligar al elefante a seguir las instrucciones y luego se le premia con dulces o comida “cuando han hecho un buen trabajo”.
Al mismo tiempo, el elefante es llevado a dar cortas caminatas alrededor del pueblo o a lugares ruidosos para iniciar así el proceso de desensibilización a los ruidos fuerte como el tráfico, las personas y los perros.
Los elefantes son entrenados para ser montados en calles congestionadas y son llevados a las carreteras para acostumbrarlos a andar entre el tráfico. Si se asustan y tratan de detenerse serán obligados a seguir caminando a golpes de cadena.

4- Finalmente, se los adiestran en habilidades avanzadas para el trabajo: Aquí las crías de elefantes aprenden trucos que son usados en la industria del turismo, entre ellos, hacer girar con su trompa un aro hula hula, transportar personas, recoger dinero y hasta pintar con sus trompas.
El método es una combinación de fuerza y recompensa. Los elefantes que sepan más trucos son vendidos a un mejor precio. En algunas crías pueden verse las cicatrices de los entrenamientos de la primera fase donde deliberadamente les infligen dolor con el gancho para que no le teman tanto a las tortura que siguen.
Todos los elefantes que interactúan con turistas, aquellos que llegaron a circos o zoológicos fueron separados de sus madres y manadas, y pasaron antes por esas experiencias tortuosas.
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