La anti-Greta, como la llaman los medios del mundo, es una joven youtuber alemana de 19 años, Naomi Seibt.
La anti-Greta, como la llaman los medios del mundo, es una joven youtuber alemana de 19 años, Naomi Seibt.

En diciembre de 2019, al incorporar a la youtuber Naomi Seibt, una influencer alemana de 19 años, The Heartland Institute, un laboratorio de ideas conservadoras y libertarias, la presentó así: “A diferencia de la joven comunicadora dedicada al clima Greta Thunberg, favorita de los medios globales establecidos, Naomi no quiere que entremos en pánico. Ella quiere que pensemos, del mismo modo que ella hizo para liberarse del adoctrinamiento alarmista sobre el clima”.

Seibt, por su parte, detalló cómo lo hizo al participar, en ese mismo momento, del Foro de Realismo Climático que organizó Heartland: “En 2015, aproximadamente, me volví escéptica. Al comienzo no sobre la ciencia acerca del clima, sino más bien sobre la crisis de la migración en Alemania. Y una vez que se empieza a explorar estos temas políticos que están más hacia la derecha, supongo, o en el área del pensamiento libertario, las cosas se salen de control y se empieza a comprender que muchos temas como el feminismo, el género, el socialismo, el postmodernismo y la histeria del cambio climático están relacionados, todos, de alguna manera, y allanan el camino hacia un tipo de totalitarismo muy malo. Y yo siempre he amado la ciencia, también. Así que, de manera natural, me convertí en una negadora del cambio climático. En una escéptica".

La anti-Greta, como la llaman los medios del mundo, “es una voz fantástica para los mercados libres y el realismo climático”, dijo a The Washington Post James Taylor, director del Centro sobre Políticas Climáticas y Ambientales Arthur B. Robinson, de The Heartland Institute. Ella fue “la estrella”, agregó, del Foro sobre Realismo Climático que la fundación organizó en la Cumbre del Clima, COP25. que se realizó en Madrid, España. “Naomi Seibt versus Greta Thunberg: ¿en quién deberíamos confiar?” tituló Heartland un video que publicó en YouTube. Es parte de los preparativos para la participación, esta semana, de la joven alemana en la Conferencia de Acción Política Conservadora (CPAC), una reunión anual en Washington DC.

Mucho del mensaje de Seibt parece modelado a partir del de Thunberg. “Quiero que sientan pánico”, dijo la adolescente sueca a los asistentes del Foro Económico Mundial en Davos, Suiza, el año pasado; "Yo no quiero que sientan pánico. Yo quiero que piensen”, dijo la alemana mirando a cámara en el video de Heartland. Y como un eco del “¿Cómo se atreven?” con que Thunberg reclamó en la Cumbre sobre la Acción Climática de las Naciones Unidas, en septiembre de 2019, que le habían robado sus sueños, Seibt usó esas mismas palabras para quejarse de una investigación encubierta sobre su vínculo con la fundación y Taylor.

Sin embargo, a ella no le gustan que la asocien a Thunberg. “La razón por la cual no me gusta la expresión anti-Greta es que sugiere que soy un títere adoctrinado, supongo, para el lado opuesto”, dijo en un video. Cuando le preguntaron si eso era una crítica de la sueca, reaccionó: “Eso suena medio malvado, en verdad. No quiero humillarla de ningún modo”.

Para Taylor, en cambio, la asociación entre las adolescentes es “bastante natural”, dijo al Post. “En la medida en que Naomi es más o menos lo mismo, sólo que con una perspectiva diferente, sí, creo que es bueno que la gente las encuentre similares en muchos puntos”, agregó el integrante del think tank fundado en 1984, en mayor medida por donantes anónimos, que en la última década se ha concentrado cada vez más en el cambio climático.

La activista del medioambiente Greta Thunberg en una protesta de Fridays for Future, en Hamburgo, Alemania. (REUTERS/Fabian Bimmer)
La activista del medioambiente Greta Thunberg en una protesta de Fridays for Future, en Hamburgo, Alemania. (REUTERS/Fabian Bimmer)

“Sus miembros e investigadores tienen fácil acceso al gobierno de [Donald] Trump, y uno de sus miembros superiores, William Happer, se desempeñó como director principal en el Consejo de Seguridad Nacional de la Casa Blanca entre septiembre de 2018 y 2019”, detalló el periódico. El profesor emérito de física de la Universidad de Princeton ha argumentado que “las emisiones de dióxido de carbono se deberían ver como algo benéfico para la sociedad, no un contaminante que impulsa el calentamiento global”, según el artículo.

El sitio Desmog, que denuncia operaciones de prensa contra la ciencia en temas de clima, agregó que The Heartland Institute es “uno de los grupos negadores del cambio climático más notorios de los Estados Unidos, y ha recibido fondos de ExxonMobil y grandes fundaciones conservadoras”. La mayoría de sus ingresos, anónimos, provienen de “Donors Capital Fund y su organización asociada Donors Trust”.

Daily Kos, un sitio vinculado al pensamiento del Partido Demócrata, agregó que Taylor confirmó que “Donors Trust y National Philanthropic Trust podrían protegerlos de la transparencia”, en alusión a dos periodistas encubiertos de los medios alemanes CORRECTIV y Frontal21, que se presentaron ante él en Madrid y dijeron trabajar para un donante rico de la industria automotriz que quería aportar € 500.000. “Además, les dijo que entre dos tercios y tres cuartos del presupuesto de Heartland proviene de donaciones impulsadas por el negacionismo climático”.

James Taylor, director del Centro sobre Políticas Climáticas y Ambientales Arthur B. Robinson de The Heartland Institute. (The Heartland Institute)
James Taylor, director del Centro sobre Políticas Climáticas y Ambientales Arthur B. Robinson de The Heartland Institute. (The Heartland Institute)

En ese encuentro Taylor sugirió que acaso les interesaría “contar con” Seibt: “Ella podría hacer videos para nosotros. Para los jóvenes”. Cuando le preguntaron si podrían “colocar determinada información” en los videos de la muchacha, Taylor dudó. Los periodistas le dijeron entonces si podrían “acordar ciertos términos populares”. Taylor accedió: “Totalmente. Puntos centrales, palabras claves: la manera de presentar algo”.

Cuando los alemanes sacaron al aire la nota, Naomi les respondió en un clip: “Para los medios, tengo unas pocas palabras finales: ¿Cómo se atreven?”.

El video, que llevó por título esas palabras de Thunberg, fue la presentación de la nueva tarea de Seibt. Tras quejarse de “la distorsión de los medios masivos”, la adolescente dijo: “Ahora soy miembro de The Heartland Institute, que es un think tank estadounidense. Y sé que eso suena un poco ominoso, como si hubiera alguna clase de conspiración detrás”. Sin embargo, aseguró, sus discursos “no están verdaderamente preparados y no tienen un incentivo financiero”.

Taylor desestimó el informe de CORRECTIV y Frontal21: “Diablos, habría hablado con ellos igualmente si me hubieran dicho quiénes eran, y las respuestas habrían sido más o menos las mismas”.

"Muchos temas como el feminismo, el género, el socialismo, el postmodernismo y la histeria del cambio climático están relacionados y allanan el camino hacia un tipo de totalitarismo muy malo", dijo Naomi Seibt.

Seibt no discute que las emisiones de gases del efecto invernadero producen el calentamiento del planeta, pero argumenta que muchos científicos y activistas han exagerado el impacto que eso tiene: “No quiero que la gente deje de creer en el cambio climático debido a la acción humana. Pero las emisiones de CO2 causadas por el hombre, ¿tienen tanto impacto en el clima? Creo que es ridículo creerlo”.

Ese es el eje de su mensaje: “Actualmente nos meten a la fuerza un programa muy distópico de alarmismo climático que nos dice que nosotros como humanos estamos destruyendo el planeta. Y que los jóvenes, especialmente, no tienen futuro. Que los animales están muriendo, que estamos arruinando la naturaleza”. Es, dijo, un discurso de dominio. “En The Heartland Institute, nosotros queremos difundir la verdad sobre la ciencia detrás del realismo climático, que es esencialmente lo opuesto al alarmismo climático”, señaló. "Yo no quiero que sientan pánico. Yo quiero que piensen”.

Su objetivo es impedir “que nos quiten la libertad de expresión” y contrarrestar “esta especie de narrativa totalitaria”. Porque ese es el trasfondo del discurso sobre el cambio climático: “Creo que, lamentablemente, el fin es humillar a la humanidad”, dijo. “El alarmismo sobre el cambio climático, en el fondo, es una ideología despreciablemente anti humana. Nos dice que despreciemos nuestros logros con culpa, con vergüenza, con asco. Y ni siquiera toma en cuenta los principales beneficios que hemos obtenido de emplear combustibles fósiles como nuestra fuente principal de energía”.

“El alarmismo sobre el cambio climático, en el fondo, es una ideología despreciablemente anti humana
“El alarmismo sobre el cambio climático, en el fondo, es una ideología despreciablemente anti humana", dijo Naomi Seibt (captura de pantalla /YouTube)

Si bien la prensa alemana la ha presentado como simpatizante del partido nacionalista Alternativa para Alemania (AfD), el mayor grupo opositor en el parlamento, ella lo ha negado: es libertaria, insistió. Reconoció, sin embargo, que habló en un acto de AfD. Y su acercamiento con Heartland comenzó a partir de su intervención, en noviembre de 2019, en el Instituto Europeo sobre Clima y Energía (EIKE), un laboratorio de ideas de Munich vinculado a AfD por su vicepresidente. Taylor estaba entre el público y quedó admirado por el potencial de Seibt.

Aunque a Naomi le queda un largo camino para poder competir en la misma liga que Greta —quien en 2019 fue nombrada Persona del Año en la reviste Time y tiene millones de seguidores en las redes—, los 50.000 suscriptores a su canal de YouTube son un buen punto de partida. Además del cambio climático, entre sus objetivos habituales más polémicos, que garantizan el enganche del público, se destacan la inmigración y el feminismo.

“Si eres una niña o una mujer, ¡no dejes que los mensajes feministas te intimiden!”, dijo. “Al difundir una propaganda supuestamente bien intencionada, las jóvenes están encerradas en un capullo de desaliento e incitan a un sexo contra el otro". Porque “salir del clóset” como conservadora, comparó, “es algo muy duro”. Detalló: “Salir del closet como alguien muy crítico de la crisis de la migración, del estado de bienestar o como una escéptica del cambio climático. A la gente como nosotros se nos tiende a rechazar inmediatamente, como malas o desalmadas”.

MÁS SOBRE ESTE TEMA: