
El avance del cambio climático se vio nuevamente ilustrado este jueves, cuando la Antártida registró un nuevo récord de temperatura: superó por primera vez la barrera de los 20 grados centígrados (fue de 20,75°) en su historia, según informó a AFP el científico brasileño Carlos Schaefer.
Schaefer, no obstante, rechazó que la cifra pudiera considerarse como un indicativo formal del impacto del cambio climático en el continente debido a que “es un dato aislado y no una tendencia”. “Es solo una señal de que algo diferente está sucediendo en esa zona”, precisó, en una conversación por Whatsapp.
La cifra llega solo una semana después de que la Base Antártica Esperanza anunciara el entonces récord histórico de 18,3° y superó el anterior, de 17,5 grados, que tuvo lugar el 24 de marzo de 2015.
La información sobre las temperaturas llega en un contexto donde distintos estudios académicos reflejan el impacto del cambio climático en la Antártida. La portavoz de la Organización Meteorológica Mundial (OMM), Clare Nullis, indicó en 2019 que se habían producido cantidades récord de deshielo.
Los modelos climáticos predicen que la capa de hielo seguirá disminuyendo según aumenta la emisión de gases de efecto invernadero (causantes de la emergencia climática) y la Antártida perderá un tercio de su superficie helada total a finales de este siglo.
El aumento del deshielo que sufre la Antártida se acentuó a partir de 2014, año en el que después de más de 30 años de incremento de la capa helada se observó una disminución de esta sin precedentes desde que existen los satélites, según reportó la OMM.
Después de décadas de expansión, un estudio estadounidense cuantificó la vertiginosa velocidad de la reducción de la capa de hielo en la Antártida desde 2014, que marcó un punto de inflexión para ese continente.
“En solo tres años, la Antártida ha perdido tanto hielo como el Ártico en 40 años”, le dijo a la AFP Claire Parkinson, una científica climática de la NASA, que publicó el lunes en los registros de la Academia Americana de Ciencia (PNAS) un estudio que analiza los cambios en la masa de hielo antártico desde 1979 hasta 2018.
Un estudio de octubre de 2019, en tanto, reveló que una de las principales causas del derretimiento del continente blanco tiene que ver con la existencia de “enormes ríos de agua tibia” que erosionan los bordes de las barreras de hielo antárticas flotantes.
“La circulación de agua tibia está atacando la parte inferior de estas plataformas de hielo en sus puntos más vulnerables. Estos efectos son importantes, pero exactamente cuánto, aún no lo sabemos”, dijo a la revista National Geographic la investigadora Karren Alley, una de los autores del estudio.
Los investigadores descubrieron que es muy probable que los ríos se formen bajo el hielo torrentoso, incluidas las plataformas de hielo que protegen partes amenazadas de la Antártida Occidental, como la isla Pine y los glaciares Thwaites. En general, “hay muchos más canales de lo que pensábamos en los márgenes de corte de las plataformas de hielo”, explica Alley.
“Críticamente, en nuestro clima moderno de calentamiento, el calentamiento del agua de la plataforma del hielo ya puede estar causando la profundización del canal basal en los márgenes de corte (de las capas de hielo), lo que podría afectar fuertemente el refuerzo y puede llevar a una mayor pérdida de la masa de hielo”, sostienen las conclusiones del reporte.
En investigaciones anteriores en la plataforma de hielo de Getz, Alley descubrió que los ríos pueden profundizar rápidamente y excavar hasta nueve metros de hielo en la base de la plataforma en un solo año. Si el cambio climático calienta aún más el agua de estos ríos, este proceso de erosión podría sufrir una aceleración drástica.
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