El abogado Thurgood Marshall se dedicó desde su juventud a defender casos de abusos contra los negros en EEUU (GrosbyGroup)
El abogado Thurgood Marshall se dedicó desde su juventud a defender casos de abusos contra los negros en EEUU (GrosbyGroup)

"Nací negro, nací pobre, y quedé ciego de niño. A veces no me explico cómo llegué a ser quien soy"
(Ray Charles, 1930–2004)
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Bridgeport, Connecticut, 1940. Joseph Spell, negro, chofer, tiembla en el banquillo de los acusados frente al juez Foster. Cargo: un clishé. Violación de una mujer blanca. La mujer, además, es una encumbrada dama de la llamada "buena sociedad local": Eleanor Strubing. Y Spell, su chofer…
Su abogado defensor es negro. Thurgood Marshall, 32 años, miembro de la Asociación Nacional para el Avance de las Personas de Color (NAACP, su sigla en inglés). Ha viajado ex profeso desde su oficina en Nueva York, como lo hace cada vez que, en cualquier tribunal del país, se juzga a un negro.
Pero en este caso… ¡no puede hablar! El juez, claramente racista, lo obliga a argumentar por medio de Sam Friedman, judío, abogado especialista en Seguros. Y por si esa limitación no bastara, las preguntas y el alegato final del fiscal no son menos flamígeras y cargadas de odio como las de un encapuchado del Ku Klux Klan. Según él, Spell debe morir o pasar el resto de su vida en la cárcel.

Pero Marshall, lentamente, con palabras que escribe en hojas de cuaderno y las pasa a Friedman, va torciendo el rumbo del caso…

Es cierto que Spell y Strubing, su patrona, pasaron largas horas de sexo. Él, animado por ella a raíz de su soledad –su marido, golpeador, está de viaje–, las varias copas que ha trasegado, su transparente deshabillé y la cercanía de la cama matrimonial, no se resiste. Sexo más que consentido. Pero más tarde, ella, aterrada ante la posibilidad de un embarazo, huye, se arroja al río desde un puente y, buena nadadora, sale y lo acusa de violación en la estación de policía.

El jurado delibera rápidamente. Decisión: "Inocente".

Pero esa victoria no es nueva para Thurgood Marshall. Ya ha ganado casos históricos sobre segregación escolar, derecho a voto, brutalidad policial, pena de muerte. Y no tardará en ser un héroe de la comunidad negra… y mucho más.

Nieto de esclavos, nació en Baltimore, Maryland, el 2 de julio de 1908, hijo de un portero (William) y de una maestra (Norma): un hogar que rendía culto a la Constitución y las leyes.

Primero aprendió a debatir con su padre, que lo llevaba a ver y oír sesiones judiciales: el ámbito de decidiría su vida.

Dijo en el apogeo de su carrera: "Mi padre jamás me dijo que fuera abogado… pero me convirtió en uno. ¿Cómo? Enseñándome a discutir, desafiando mis argumentos, obligándome a probar cada afirmación".

Se graduó en la Universidad de Lincoln en 1925, con honores (cum laude): fue una estrella del equipo de debate, encabezó una sentada contra la segregación ejercida por el dueño de un cine –primer signo de su militancia–, y se afilió a Alpha Phi Alpha, la primera fraternidad fundada por negros, y no mucho después y por los siguientes veinticinco años, a la NAACP: su lugar en el mundo, y su campo de batalla…

En adelante generó una avalancha de triunfos. Uno de ellos, Donald Gaines Murray contra la Facultad de Derecho de la Universidad de Maryland y su política de segregación, fue un golpe de nocaut contra el racismo en las escuelas y universidades. Y un récord para Marshall: ganó 29 de los 32 casos similares que llevó ante la Corte Suprema.

Thurgood Marshall, al ser nominado para la Corte Suprema por el presidente Lyndon Johnson
Thurgood Marshall, al ser nominado para la Corte Suprema por el presidente Lyndon Johnson

A pesar de su amistad con Edgar Hoover, el eterno amo del FBI, no pudo evitar que éste, en secreto, lo investigara por su presunta pertenencia al Partido Comunista. Pero la caza de brujas no dio resultado: jamás se encontró una prueba…

En 1961, su nombre, su talla profesional y su carrera inspiraron al presidente Kennedy a ungirlo miembro del Tribunal de Apelaciones de los Estados Unidos, Segundo Circuito… y ardió Troya: un grupo de senadores sureños –¡cuando no!–, racistas sin capuchas blancas dirigidos por James Eastland, de Mississippi, la capital del linchamiento y las cruces en llamas, se opuso con toda su fuerza, y Kennedy se fue al mazo…

Recién en 1965, el presidente Lyndon Johnson lo nombró Fiscal General de la Nación –primer afroamericano en ese cargo–, y dos años después, el 13 de junio de 1967, el mismo Johnson lo nominó para el máximo tribunal: la Corte Suprema, a raíz de retiro del juez Tom Clark.

Más allá de las previsibles críticas y resistencias –siempre el escollo de su color–, Johnson lo confirmó con palabras históricas:
–Es lo correcto, el momento correcto para hacerlo, el hombre correcto, y el lugar correcto.

Marshall pasaría en ese sillón el siguiente cuarto de siglo…

En 1987, bicentenario de la Constitución, dijo: "El gobierno que idearon fue defectuoso desde el principio, requiriendo varias enmiendas, una guerra civil, y grandes transformaciones sociales para lograr el sistema de gobierno constitucional y su respeto por las libertades y los derechos individuales que hoy consideramos fundamentales. Algunos pueden conmemorar en silencio el sufrimiento, la lucha y el sacrificio que han triunfado sobre gran parte de lo que estaba mal en el documento original, y observar el aniversario con esperanzas no realizadas y promesas no cumplidas. Planeo celebrar este bicentenario de la Constitución como un documento vivo, incluida la Declaración de Derechos y otras enmiendas que protegen las libertades individuales y los derechos humanos".

Elena Kagan, durante la audiencia de confirmación a su sitial de la Suprema Corte, lo recordó así:

–Fue un hombre que creó oportunidades para innumerables personas, y mejoró sus vidas. Yo lo llamaría un héroe. Yo lo llamaría el mejor abogado del siglo veinte.

Hacia 1991, su salud se quebró. Murió de insuficiencia cardíaca en el Centro Médico Naval de Bethesda, Maryland, a las tres de la madrugada del 24 de enero de 1993.

Tenía 84 años.

Lo sobrevivieron su segunda esposa, Cecilia Suyat, y sus dos hijos.
Primer afroamericano nombrado en la Corte Suprema, está sepultado en el Cementerio de Arlington.

En la Casa Blanca, además de su retrato al óleo, se lo recuerda con un video sobre su vida y su legado. Lo encarna el gran actor negro Laurence Fishburne.

El nombre "Marshall" se eterniza en universidades, iglesias episcopales, bibliotecas, y en un aeropuerto internacional de Baltimore.

No es poco para el joven abogado itinerante de la NAACP que en 1940 salvó a un chofer negro de las garras del prejuicio, la mentira, y esa vergüenza que el racismo llama "La Supremacía Blanca".

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