La pandemia pone en evidencia las disparidades de Miami

Consultoras independientes calculan que el desempleo en la ciudad de Miami aumentó más de un 135% entre enero y marzo a consecuencia de la pandemia. Las calles se ven repletas de gente pidiendo comida gratuita al gobierno, mientras que las marinas no pueden procesar el movimiento de barcos de quienes quieren salir a pasear. Dos caras de una misma región

Desde Miami, Florida, Estados Unidos
En distintos puntos de Miami se entrega comida a los residentes durante la cuarentena del coronavirus


Para muchos en el mundo Miami es sinónimo de playas, fiestas y compras. Y no están errados. Esa es una cara de la ciudad. La más visible.

Pero entre medio de los barcos, las mansiones, los rascacielos y los centros comerciales de lujo, también hay mucha gente que vive al día a la que el freno económico de la pandemia los dejó completamente desprovistos.

De por sí, antes del coronavirus, era evidente que en el sur de esta península conviven dos realidades. Por un lado, en el condado Miami Dade viven de manera permanente 30 billonarios, una de las mayores concentraciones de personas con más de mil millones de dólares en el planeta. Se sabe que además de los residentes permanentes, hay inversores del mundo entero que tienen propiedades en esta zona. Y miles de residentes cuyos ingresos superan exponencialmente a la media. Se puede ver en los barcos que circulan por la bahía, en los autos de lujo en las calles y en los precios elevadísimos del real estate.

Pero también es una zona donde cerca de la mitad de los trabajadores están en el área de turismo o servicios, donde los salarios son muy bajos, promediando los 26.500 dólares al año, según los datos del Departamento de Trabajo nacional. A esto hay que sumarle que se calcula que unas ciento cincuenta mil personas viven aquí sin documentos que les permitan trabajar legalmente y que los datos oficiales indican que el 14 por ciento de la población vive en la pobreza. Más dramáticas aún son las cifras que aporta la organización United Way, donde aseguran que en Miami Dade un 40 por ciento de las familias no generan los suficientes ingresos para afrontar el costo de vida cada vez más elevado.

La región ha avanzado en los últimos años, generando empleos más estables y atrayendo otras industrias más allá del turismo. Pero con el coronavirus y el subsiguiente cierre de la economía, al igual que pasa en el resto del país, ha habido un derrumbe en el mercado laboral. Sólo en la ciudad de Miami (la más grande del condado), se calcula que un 25 por ciento de los pequeños negocios no sobrevivirán estas semanas de cierre (proyección realizada por la municipalidad). Con ellos, quedan centenares de familias sin ingresos. Florida no tiene datos oficiales de desempleo debido a una falla en el sistema que procesa los casos, pero la consultora WalletHub realizó un estudio independiente que indica que las ciudades de Hialeah y Miami (dos de las más grandes del condado) son las más afectadas por el desempleo relacionado al COVID 19. Si se comparan cifras de personas sin trabajo de enero –antes de la crisis- con marzo, el crecimiento del desempleo en Hialeah es del 145,9% mientras que en Miami es del 137,25%.

A medida que la gente empieza a salir más a las calles, se empiezan a ver estas dos realidades fuertemente. El fin de semana hubo concentraciones casi peligrosas de personas en las marinas intentando sacar sus barcos, una de las pocas actividades al aire libre permitidas. Pero también se ve concentraciones de gente en los distintos eventos solidarios de repartición de comidas.

La ciudad de Miami lleva distribuidas más de 5 millones de libras de alimentos en las últimas semanas. A diario, el alcalde y los comisionados en persona reparten comida en distintos puntos de la ciudad. La cantidad de gente que se acerca en automóviles y a pie es alarmante. Ni en tiempos de huracanes la ciudad había experimentado estos niveles de necesidad.

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Recorriendo las ferias de repartición de comida se aprecia que la desesperación crece día a día. Dos semanas atrás se oían palabras de agradecimiento. Hoy, el reclamo de la gente es “necesitamos poder salir a trabajar”.

“Tengo cien dolares a la semana. Apenas puedo comprar comida. Pero, ¿con qué pago el alquiler?”, se preguntaba Evelyn mientras respetaba la distancia social en una fila para recibir una bolsa de comida. Los desalojos fueron cancelados en todo el estado por tres meses, pero eso no implica que no se acumulen las deudas que tendrán que ser pagadas eventualmente.

Los residentes entienden que los índices de contagio del virus aún son muy altos en el sur de la Florida, pero tras siete semanas en las que buena parte de la economía se ha cerrado, la situación es desesperante para muchas familias. Las autoridades lo ven también. El objetivo es reabrir cuanto antes, la pregunta sigue siendo si es seguro hacerlo.

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