Foto: AP Photo/Rich Pedroncelli
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Cientos de niños fueron separados de sus padres en Estados Unidos como consecuencia de informes médicos que determinaron que abusaban de ellos. Sin embargo, meses después distintos jueces determinaron que esos informes estaban equivocados y ordenaron que los niños fueran restituidos a sus familias.

Esa fue la premisa de un reporte impactante publicado por NBC y Houston Chronicle, dos medios estadounidenses, que recopilaron más de 300 testimonios a lo largo de más de un año. Luego de su publicación, cientos de nuevas llamadas llegaron a las redacciones.

La investigación pone el foco sobre la actuación de pediatras especializados en abuso infantil, cuya opinión solicitan regularmente las autoridades a cargo de casos de esa naturaleza.

“Los profesionales proveen análisis fundados en miles de casos cada año, ayudando a que una innumerable cantidad de niños no continúen siendo abusados. Pero cuando la evidencia es menos clara, la investigación determinó, un error o una exageración puede devastar familias”, explica un párrafo del reporte.

En esos casos, los problemas son numerosos. Al trauma de estar separados de sus hijos, los padres tienen que agregar las dificultades financieras que implica pelear por recuperarlos en las cortes.

Algunos lograron que abogados o expertos médicos analicen sus casos. Y otros consiguieron recuperar la custodia, pero solo después de litigar durante meses y tomar una cantidad de deuda para pagar los honorarios de sus abogados que, en su gran mayoría, tienen dificultades para cancelar.

Ante las dificultades que presenta la situación, una mujer, quien fue separada de su hija por la opinión de una pediatra, motorizó una iniciativa para reformar las políticas y leyes concernientes a estas prácticas.

La investigación detalla numerosos casos para graficar el trauma que atraviesan las familias en esta situación. Uno de ellos, que resalta por sobre los demás, indica que un matrimonio fue separado de su primer hijo, de cuatro meses de edad, y al que habían logrado concebir después de cuatro años de tratamientos de fertilidad.

“Un día, Tristán sufrió un accidente, y los médicos del hospital al que fue llevado encontraron sangre alrededor de su cerebro. Aunque Tristán no presentaba otras lesiones en su historial médico, un pediatra especializado en abuso infantil aseguró que era consecuencia de sacudidas violentas o impactos en su cabeza”.

Pocos días después, el estado les quitó la custodia del bebé y presentó cargos contra el padre por abuso infantil. El caso llegó a los medios y su foto en custodia policial apareció en todas las televisiones de la región. Sin embargo, tres médicos analizaron el caso a pedido del matrimonio y concluyeron que no había existido abuso. “Nos hicieron sentir como unos monstruos”, recordó la mujer, Vivianna Graham.

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