Quedaban pocas horas para que arrancaran los primeros desfiles de la Fashion Week de Londres, el pasado 13 de septiembre, cuando un barco se abrió paso por las aguas del río Támesis. Valorado en más de USD 20 millones, el exclusivo y grotesco yate acaparó las miradas de los incrédulos londinenses, que no terminaban de creer lo que veían sus ojos.

“Es estrambótico. Es la prueba de que algunas personas tienen más dinero que sentido común”, dijo un vecino al diario británico The Sun.

“Tengo que admitir que estoy un poco celoso. Si fuera multimillonario, también tendría un bote dorado”, apuntó otro.



El casco completo de la nave, de 54 metros de eslora, estaba recubierto con láminas de vinilo dorado, y deslumbraba en las aguas opacas del Támesis. Pero al contrario de lo que creyeron los londinenses, la nave no era propiedad de un millonario o de un boxeador excéntrico, sino parte de una estrategia publicitaria de la firma Bellami Hair.

La marca de extensiones de pelo, una de las más reconocidas del mundo, quiso irrumpir en la semana de la moda por todo lo alto. Después de que el barco atracara en Canary Wharf, influencers e invitados VIP subieron a bordo para disfrutar de una sesión completa de belleza.

El yate, llamado Kinta, y con una capacidad para 12 pasajeros y 12 tripulantes, navegó durante el verano por el Mediterráneo. Antes de zarpar rumbo a Londres, se sometió a un cambio de imagen en el puerto de Viareggio, en Italia, para lucir resplandeciente durante la semana de la moda de la capital del Reino Unido.



La empresa LuxWrap trabajó durante 13 días para cubrir el casco con planchas de vinilo dorado. Necesitaron más de 600 metros de material para completar la obra, que según confirmó un portavoz de la compañía, fue la mayor envoltura de cromo que se haya realizado en el mundo. Cuando la nave estuvo lista, le cambiaron el nombre y la bautizaron “Bellami Hair”.

Aunque la idea pudiera parecer costosa, derrochadora, y grotesca, revestir las embarcaciones de esta forma es cada vez más frecuente, ya que es una opción más económica, resistente y sencilla que la pintura.


“Todos sabemos que pintar yates es caro y requiere tiempo y debe hacerse cada 8 o 10 años. Revestirlo, sin embargo, conlleva una décima parte de ese costo y también dura varios años”, explica LuxWrap en su sitio web.

Además de su lujosa apariencia exterior, el yate cuenta con un jacuzzi en la cubierta, una piscina con cascada, y un servicio completo de spa y peluquería. Para los ratos de ocio, viene equipado con motos de agua, que también fueron revestidas de vinilo dorado. La nave, construida en Turquía en 2008, fue puesta a la venta por un precio de USD 20.000.000, con casco dorado resplandeciente incluido.