(Así está Miami a horas de la llegada de Dorian)

La ciudad luce un tanto huérfana de turistas ya que muchos optaron por cancelar su estadía y otros la evacuaron en las jornadas previas a la llegada del nuevo huracán calificado como uno de los más grandes de los últimos 50 años.

Sin solución de continuidad, las cadenas televisivas -en especial las latinas- repiten una y otra vez los últimos detalles disponibles acerca de trayectoria, velocidad de los vientos asociados, probabilidad de la cantidad de precipitación que recibirá la ciudad y todo otro dato de interés inherente a la nueva amenaza climática del mar Caribe: Dorian.

Definitivamente catalogado como huracán de gran intensidad (escala 4 o superior) aún no está del todo claro en qué parte del estado de La Florida impactará con mayor virulencia, pero sí se sabe en forma fehaciente que Miami y sus alrededores sentirán el impacto y ya se anticipa a la población que el condado cuenta con USD 70 millones para encarar las reparaciones que fueran necesarias una vez que Dorian regrese al mar.

El temor más grande sobre lo que este nuevo fenómeno meteorológico traerá aparejado para habitantes permanentes y ocasionales de Miami, parece ser mucho más fuerte en el seno de las autoridades civiles y militares de la región que entre la propia población.

El alcalde de la ciudad ha protagonizado en la últimas horas diversas apariciones mediáticas, donde pide a la ciudadanía estar atenta a las noticias que se difundan a través de los medios de comunicación y acatar inmediatamente cualquier orden de evacuación que se imparta.

Estaciones de servicio si combustible y mercados sin agua mineral, son por estas horas algo más que normal. Mientras que una recorrida por Ocean Drive permite apreciar centenares de balcones con sus ventanas tapiadas con chapa o maderas en previsión del desastre.

Milton es un joven oficial de la Armada de Estados Unidos y junto a otros camaradas dialoga con Infobae y explica: "Los turistas, por lo general, se albergan en grandes hoteles o en apartamentos más bien modernos que cuentan con medidas de seguridad adecuadas, con instalaciones a prueba de huracanes o tornados y con comodidades que incluyen la provisión de energía eléctrica en forma autónoma".

Consultado acerca del por qué de la desesperación del público por acaparar agua mineral en grandes cantidades, respondió: "El problema en realidad no es el agua en sí, es la eventual falta de electricidad, la que, de llegar a producirse, puede durar varios días imposibilitando a los habitantes de edificios sin planta eléctrica propia tener agua en sus grifos".

La gasolina es el otro bien preciado. Largas colas en los surtidores se forman en previsión de una eventual (y para muchos muy poco probable) orden de evacuación general emanada desde las autoridades del condado. El panorama a lo largo de la famosa Collins Av. muestra no solo los preparativos en las propiedades inmuebles sino además del lado del agua se muestran decenas de yachts y cruceros de pequeño porte, prácticamente "cosidas" al muelle para evitar que el viento corte sus amarras. Muchas embarcaciones incluso ya descasan fuera del agua.

Pero las autoridades estatales, al mismo tiempo que alertan hasta el cansancio a los habitantes, han montado un espectacular operativo de prevención en el que nada queda librado al azar. Los empleados del condado con los que Infobae pudo dialogar detallaron que el accionar estatal se centra en los barrios más humildes, en las casas bajas o en aquellas que estén próximas al mar y que no cuenten con infraestructura adecuada para soportar los hasta 250 kilómetros por hora que desarrollará Dorian.

A pesar de ser Estados Unidos la cuna del libre mercado, las autoridades locales han aclarado reiteradamente que sancionarán con el máximo rigor a comerciantes o empresas que procedan a remarcar el precio de productos o servicios relacionados con el huracán. Alimentos no perecederos, azúcar, aceite, leche, combustibles, madera, herramientas e insumos necesarios para construir empalizadas, arena en bolsa y hasta baterías para linternas, forman parte de una larga lista de productos que –de registrar la mínima variación- deberán ser denunciados por los consumidores a las autoridades las que procederán con la sanción de manera sumaria.

La noche no se detiene

"Si ha de ser la última noche vivámosla de fiesta", le manifiesta Melinda a este medio. Si bien Ocean Drive luce un tanto despoblada, los empleados gastronómicos lo consideran un problema más relacionado con la crisis económica de algunos países (entre los que obviamente destacan a la Argentina) que con algún temor a Dorian. "Esta sea probablemente la última noche que tengamos abierto, antes que Dorian nos visite, y no tenemos por que negarles a los turistas la postal que vienen a buscar", sostienen por ejemplo los trabajadores gastronómicos de la zona.

Al momento de redactar esta crónica, las expectativas en cuanto a la llegada de Dorian parecen indicar que ya no será en la madrugada del domingo sino más bien entrado el lunes. Como contrapartida, todos los meteorólogos televisivos coinciden con que la fuerza con la impactará será mucho mayor a la originalmente prevista.

En muchos edificios de la ciudad, durante este sábado se efectuarán prácticas de abandono o de permanencia bajo determinadas pautas de seguridad y ya se reparten instructivos a los moradores de muchos departamentos dedicados al alquiler temporario, con las medidas que debe observar todo aquél que no esté familiarizado con este tipo de fenómenos.

"Resistiremos, volarán árboles y carteles, se perderán algunos barcos y Dios quiera que no tengamos víctimas fatales que lamentar. Luego trabajaremos a full todo el tiempo que sea necesario para devolverle a la ciudad su glamour y estilo, pues la ciudad del sol no puede opacarse jamás", concluye Brenda, que se presta al diálogo mientras da instrucciones a un grupo de operario de "asegurar" algunas palmeras que no parecen ser tan robustas como para superar ráfagas de más de 240 kilómetros en la hora.

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