
Desde hace un par de años se ha vuelto común incluir a la mascota en las actividades diarias. Distintas ciudades alrededor del mundo se han llenado de lugares pet friendly; cafeterías, restaurantes, salas de cines… todos han abierto sus puertas a los animales.
Una de las más recientes actividades en las que se ha integrado a ese miembro tan importante de la familia es el yoga, disciplina física y mental que involucra la meditación para alcanzar un estado de bienestar.
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Aunque la moda del yoga con mascotas originalmente sólo involucraba a los perros, muy pronto se extendió a los fanáticos de los gatos; es así cómo el Cat yoga sustituyó al Doga. Ambos conceptos se originaron en Japón, aunque fue Estados Unidos el que lo popularizó.
En el caso de los canes, fue Noriko Onuma quién fundó en 2006 la Asociación de yoga para perros de Japón, con el objetivo de crear conciencia contra la crueldad animal. Años después, en 2013, Onuma experimentó con el cat-yoga, organizando clases en refugios para gatos alrededor de todo el país.
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Su ingenioso inventó se extendió muy pronto a otras partes del mundo; empezaron a surgir tutoriales en línea que enseñaban cómo introducir a tu mascota en la disciplina; se abrieron cuentas en Instagram y twitter dedicadas exclusivamente a compartir fotos de personas haciendo yoga con su perro o gato; y hasta celebridades de la talla de Kate Hudson se unieron al movimiento.
Desde hace dos años, ciudades como Nueva York, California, Chicago y Boston se han enfocado en que más personas conozcan la práctica. The Little Volcano Yoga, Brother Wolf Animal Rescue y Homeward Bound son algunos de los refugios que lo promueven.
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Incluso ciudades que no son tan famosas por ser petfriendly están poniendo en práctica el yoga con felinos; es el caso de Houston. En ésta ciudad estadounidense hay un sitio llamado El Gato Coffee House, que organiza mensualmente una clase, y presume de siempre tener gran concurrencia.
En México ya ha habido los primeros intentos por establecer un centro de Cat Yoga. En noviembre de 2017, el restaurante Catfecito, ubicado en la colonia Hipódromo Condesa, en la Ciudad de México, organizó sesiones durante todo un mes. La idea era presentarles a todos los visitantes, esos simpáticos gatitos que habían sido rescatados por el sitio y que se encontraban en busca de un hogar.
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Aún no hay un sitio oficial en México que ofrezca cursos de esta índole, sin embargo, uno puede introducirse a la disciplina a través de los distintos tutoriales gratuitos que se pueden encontrar en la web. Esperemos que muy pronto alguna asociación en el país, decida combinar la ternura de los felinos con el bienestar corporal y deleite a los ciudadanos con sesiones de Cat Yoga.
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