James, Denise y Jayme Closs. Los dos primeros fueron asesinados en su vivienda de Barron, Wisconsin, el 15 de octubre. Desde entonces la niña de 13 años está desaparecida
James, Denise y Jayme Closs. Los dos primeros fueron asesinados en su vivienda de Barron, Wisconsin, el 15 de octubre. Desde entonces la niña de 13 años está desaparecida

El cartel indica que en Barron viven 3423 personas. Se actualiza poco, pero la cantidad de habitantes no varía demasiado cada año. La población se distribuye entre el pueblo y las afueras. Dedican sus días a la agricultura, la ganadería mayormente y al comercio, en el asfalto de la ciudad. Todos se conocen. Subsisten entre sí.

Y ahora todos sospechan de todos y disparan una hipótesis diferente cada día. Cada hora.

Es que un doble homicidio y la desaparición de una niña rompió definitivamente con la monotonía y tranquilidad de Barron, en el centro-oeste de Wisconsin. Asesinaron un estilo de vida, sienten en el pueblo. Los vecinos decidieron cambiar sus hábitos. Todos temen que la suerte que vivieron James y Denise Closs pudiera recaer sobre ellos. Tenían 56 y 46 años, respectivamente.

La entrada a Barron, en Wisconsin. Allí sólo viven 3400 habitantes. Todos se conocen entre sí
La entrada a Barron, en Wisconsin. Allí sólo viven 3400 habitantes. Todos se conocen entre sí

Por el momento no hay pistas sobre qué pudo haber ocurrido en en aquellas calles silenciosas. "Tenemos un doble asesinato y la desaparición de una niña de 13 años, no hay mucho más que decir que eso. Y eso es una frustración. No hay una sola piedra que no haya sido dada vuelta", dijo el Sheriff del Condado de Barron, Chris Fitzgerald.

Los campos de maíz fueron revisados por cientos de voluntarios. Buscan no sólo a Jayme, la hija del matrimonio asesinado con un arma de fuego, sino alguna pista que pudiera conducirlos hacia el asesino. Pero nada fue hallado entre los granos que deberán ser cosechados de un momento a otro.

James y Denise Closs fueron asesinados en su vivienda de Barron, Wisconsin, el 15 de octubre. No hay pistas sobre qué pudo haber ocurrido aquel fatídico día
James y Denise Closs fueron asesinados en su vivienda de Barron, Wisconsin, el 15 de octubre. No hay pistas sobre qué pudo haber ocurrido aquel fatídico día

Los cuerpos de James y Denise fueron encontrados sin vida el 15 de octubre pasado. La búsqueda de Jayme se volvió frenética y desesperada, pero ni la llegada de agentes del FBI pudieron resolver el misterio que rodea al caso.

A la 1 am de aquel día, una llamada interrumpió la parsimonia de la oficina del sheriff. Del otro lado de la línea, tan solo un grito. Las autoridades rastrearon de dónde había sido hecha la comunicación: era la casa de los Closs. Al llegar, la puerta de entrada estaba abierta y los cuerpos de los vecinos, masacrados a tiros.

De inmediato se libró un alerta del FBI en todo el país. Jayme estaba "desaparecida y en peligro de muerte".

Fueron ocho los minutos que los oficiales tardaron en llegar a la propiedad de los Closs tras recibir el llamado fatídico con tan solo un grito de alerta. Muy cerca de haber podido encontrar al asesino actuando y llevándose a la niña de 13 años. Que no se haya encontrado su cuerpo es una esperanza, para los investigadores, de que podría seguir con vida. "Es lo que nos da esperanza", repite Fitzgerald en diálogo con The New York Times.

Jayme Closs desapareció el mismo día en que asesinaron a sus padres James y Denise. Nadie conoce su paradero, ni siquiera si aún está viva
Jayme Closs desapareció el mismo día en que asesinaron a sus padres James y Denise. Nadie conoce su paradero, ni siquiera si aún está viva
Una fotografía de Jayme caminando por un bosque en Barron. Rastrillaron todos los campos de maíz del condado y no encontraron nada, ni una simple pista
Una fotografía de Jayme caminando por un bosque en Barron. Rastrillaron todos los campos de maíz del condado y no encontraron nada, ni una simple pista

El matrimonio Closs era muy conocido. Trabajaban en el mismo lugar desde hacía 27 años. Recurrían siempre a los oficios religiosos y servían a la comunidad. Eran una típica familia del lugar, muy amables y sumamente solidarios y conocidos.

Junto a la tranquilidad y la falta de información, las hipótesis comenzaron a multiplicarse en Barron y alrededores. Los desayunos, las cervezas de la noche y las comidas nocturnas sólo tienen un tema de conversación. Allí surgen ideas de todo tipo y sobre cualquiera.

Lo que provocó este doble homicidio es que todos en el pueblo temieran poder ser los siguientes. Eso produce la falta de información. Ya nadie permite que su puerta principal quede abierta, sin trabas. Ahora todos la aseguran para evitar sorpresas. Hasta instalan sistemas de alarmas para sentirse más seguros algo impensado meses atrás.

Las rutinas de todas las familias de Barron debieron cambiar.

El único hecho fuera de lugar en la investigación ocurrió con un hombre local llamado Kyle Jaenke-Annis que fue detenido dentro de la vivienda de los Closs. Había tomado ropa interior de la niña. Pero fue descartado como posible homicida.

Los refuerzos que el FBI y otras agencias enviaron al pueblo ya están volviendo a sus hogares. La falta de indicios y pruebas podrían dejar el caso sin resolver. Sólo en la oficina del sheriff continúan preguntándose quién pudo matar a aquella familia tipo de Barron y hacer desaparecer a la pequeña Jayme.

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