Garrett Matthias murió el pasado 6 de julio. Luchó durante casi 10 meses contra un cáncer mortal. Creyó que se convertiría en un gorila que le arrojaría caca a su padre desde un árbol
Garrett Matthias murió el pasado 6 de julio. Luchó durante casi 10 meses contra un cáncer mortal. Creyó que se convertiría en un gorila que le arrojaría caca a su padre desde un árbol

Garrett Michael Matthias nació el 26 de marzo de 2013. Murió hace pocos días, el pasado 6 de julio, tras batallar durante 10 meses con un extraño cáncer. Fue en su casa de Van Meter, Iowa. Murió creyendo que una vez en el cielo se convertiría en un gorila. Por eso pidió a sus padres que lo cremaran y así sobre sus cenizas crecería un árbol al cual poder subirse y vivir cuando fuera a convertirse en gorila.

Su obituario, extenso y conmovedor, fue escrito por él. O mejor dicho: dictado. Fueron las palabras que señaló que le gustarían se dijeran en su funeral cuando ya no estuviera más.

Un día de 2017, Garrett regresó del jardín de infantes mal. "Parecía que había tenido un ataque cerebral. El lado izquierdo de su cara parecía que estaba paralizado cuando sonreía", contó su madre, Emilie Matthias, al diario The New York Times.

Vieron muchos médicos. Pero tan sólo uno detectó en verdad lo que tenía el pequeño. Fue luego de una biopsia: rabdomiosarcoma, un extraño tipo de cáncer que atacó su hueso temporal del cerebro. Todavía no había atacado toda su cabeza, por lo cual debía someterse a interminables sesiones de quimioterapia.

Pero en la semana 30, el cuerpo de Garrett ya no aguantó más. Apenas podía caminar. Lo último que logró hacer fue visitar un zoológico en Omaha. Allí vio a un gorila. Él le sonreía. El animal lo miraba fijo. Luego, por la noche, cuando retornó a su cama, ya no podría levantarse más.

Garrett Matthias en el zoológico de Omaha, con un gorila
Garrett Matthias en el zoológico de Omaha, con un gorila

Su madre Emilie, su padre Ryan y su hermana Delphina decidieron escribir todo lo que Garrett iba relatando sobre cómo quería que fuera su despedida. El niño ya sabía que no sobreviviría a tal devastadora enfermedad. Fue publicado completo por Hamiltons Funeral Home

A continuación, las partes más emotivas y conmovedoras:

Mi nombre es: Garrett Michael Boofias.
Mi cumpleaños es: tengo 5 años.
Mi dirección es: ¡Soy un Bulldog!
Mi color favorito es: azul … y rojo y negro y verde.
Mi superhéroe favorito es: Batman … y Thor, Iron Man, Hulk y Cyborg.
Cuando sea grande: voy a ser un boxeador profesional.

Las cosas que más amo: jugar con mi hermana, mi conejito azul, Thrash Metal, Legos, mis amigos de guardería, Batman y cuando me ponen a dormir antes de que accedan a mi puerto. Cosas que odio: ¡Pantalones! Este cáncer sucio y estúpido; cuando acceden a mi puerto, agujas y la nariz de mono que huele a pedos de cereza… Me gusta la nariz de mono de menta como en Mayo Radiation y ese tipo que me ayudó a construir Legos (Randy).

Cuando muera: ¡voy a ser un gorila y le arrojaré caca a papá!

Quemado o enterrado: Quiero ser quemado (como cuando murió la mamá de Thor) y hecho un árbol para que pueda vivir en él cuando sea un gorila.

Funeral grande o pequeño: los funerales son tristes. Quiero 5 casas inflables (porque tengo 5 años), Batman y conos de nieve.

Luego, el mensaje de los padres de Garrett quienes se dispusieron a "honrar" los deseos de su pequeño hijo. En principio la ceremonia será de temática Asgardian. Tras la cual habrá fuegos de artificio poco antes del atardecer.

"Un entierro privado de las cenizas de Garrett se llevará a cabo en un momento posterior una vez que sus padres descubran cómo diablos hacer que sus cenizas se conviertan en un árbol y localicen una reserva natural, por lo que su árbol reside en un área protegida", indicaron en la misma nota.

Garrett Matthias con su madre Emilie, su padre Ryan y su hermana Delphina
Garrett Matthias con su madre Emilie, su padre Ryan y su hermana Delphina

"Estamos muy agradecidos con los muchos médicos, enfermeras, especialistas en vida infantil, músicos, terapeutas artísticos y voluntarios que trabajaron incansablemente para curar a Garrett de su cáncer. La realidad para Garrett y para muchos otros niños es que el cáncer pediátrico es una bestia fea y repugnante que deja un camino de destrucción. Para Garrett y muchos otros antes que él, el cáncer mata. Los que tienen la suerte de sobrevivir sobreviven a los efectos secundarios debilitantes a largo plazo y el miedo constante a la recaída. Lucharemos por una cura hasta que ningún otro niño sea privado de su infancia, ningún otro hermano perderá a sus mejores amigos, y ningún otro padre tendrá que enterrar a sus bebés", escribieron los padres en el obituario extendido de su niño.

Y añadieron: "Garrett soportó nueve meses de infierno antes de perder su batalla contra el cáncer. Durante ese tiempo, nunca perdió su sentido del humor y le encantaba provocar a los médicos y enfermeras. Desde los cojines acolchados y los alfileres en sus ropas hasta las 'novatadas' de los pasantes y los nuevos médicos del personal, siempre fue un bromista. Nada sorprendió a la gente con su respuesta a te veo luego, cocodrilo (see you later, alligator). ¡Hasta luego, idiotas! Firma: Los calzoncillos del Gran Garrett".

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