
El 1 de mayo Ben y Kami Crawford participaron junto a su familia del maratón Flying Pig celebrado en Cincinnati. La gran novedad es que la pareja completó el recorrido junto a sus seis hijos, incluido el pequeño Rainiero, de apenas seis años. Luego de que se viralizaran las imágenes, el repudio hacia ambos padres se multiplicó al cuestionar cómo habían obligado al pequeño a recorrer los 42,195 kilómetros de la prueba.
Según muestran ellos mismos en sus redes sociales, la familia suele participar de este tipo de competencias y por eso entrenan a diario. Sin embargo, el hecho de que un niño de seis años se sume a estos desafíos generó tantas críticas que hasta los Servicios de Protección Infantil intervinieron en el asunto. “Llegaron a nuestra casa sin previo aviso y entrevistaron a nuestros hijos, padres y abuela. Este es un proceso aterrador porque generalmente los niños son interrogados lejos de los padres, en contra de su voluntad, y sus respuestas determinan el derecho legal de la agencia de quitarles a los niños”, revelaron Ben y Kami Crawford en su cuenta de Instagram. Además, aseguraron que ellos no ejercen ningún tipo de abuso sobre sus hijos.
“Alguien informó que arrastramos a Rainiero después de la milla 13 y cruzamos la línea de meta tirando de él en contra de su voluntad. Los 8 miembros de la familia y los testigos oculares (incluidos los policías), y nuestras horas de filmación revelan una historia diferente: que Rainiero es un humano joven que estaba muy decidido a terminar y nunca fue arrastrado UNA VEZ en todo el recorrido”, explicaron.
Sin embargo, en posteos anteriores revelaron que el niño padeció la prueba, a tal punto que en varios momentos pidió detenerse: “Estaba luchando físicamente y quería tomar un descanso y sentarse cada tres minutos”, contaron en una publicación realizada poco después de terminado el maratón. Según ellos mismos explicaron, el niño solo quería comer papas fritas, que entregaban en la milla 20: “Después de 7 horas, finalmente llegamos a la milla 20 y solo encontramos una mesa abandonada y cajas vacías. (Rainiero) Estaba llorando y avanzábamos lento, así que le dije que le compraría dos tubos (de papas fritas) si seguía moviéndose”.

Este episodio en el que se expone el sufrimiento del chico no es el único que fue publicado. Incluso, en otra prueba más corta el pequeño ya había manifestado que no disfrutaba de estos desafíos: “La última carrera fue la más dura hasta ahora. Nos tomó 4 horas. Rainier dijo: ‘No me gusta que me apresures y no es divertido’. Hoy correremos más despacio. No sé si somos lo suficientemente rápidos para terminar el maratón a tiempo, pero prefiero terminar juntos”.
Ben y Kami Crawford argumentan que ellos no obligaron a su hijo a participar de la carrera, sino que fue él quien quiso hacerlo para estar junto a sus padres y a sus cinco hermanos. Los ocho integrantes del clan cruzaron la línea de llegada al mismo tiempo, luego de 8 horas y 35 minutos.
En un extenso comunicado, los padres del niño defendieron su accionar y aseguraron que si bien su hijo menor sufrió por momentos el recorrido, eso es parte de la prueba: “Sí hubo lágrimas. Tuvo una caída y cada miembro de nuestra familia ha llorado durante los maratones. Estas experiencias fueron muy limitadas en comparación con lo que se ha informado y, a pesar de la increíble dificultad física y emocional de correr un maratón, la cantidad de su llanto es comparable a lo que hubiéramos experimentado si nos hubiéramos quedado en casa un domingo por la mañana”.
Por último, en referencia a la incentivación que utilizaron con Rainiero al prometerle papas fritas para que continúe corriendo, sostuvieron que ese tipo de métodos de crianza “se usan con moderación y con cuidado”, y agregaron: “Nuestros métodos de crianza no son convencionales, pero no creemos que las acusaciones o los argumentos con hechos incorrectos sean útiles”.

El descargo de la familia Crawford
El 1 de mayo, nuestra familia de 8 personas terminó un maratón de 26,2 millas (42,195 kilómetros). Este es el primer maratón que toda nuestra familia ha corrido junta. Nuestros 5 hijos mayores esperaron más de una hora en la milla 25 y después de 8 horas y 35 minutos todos cruzamos la línea de meta juntos. Después de 2 días celebrando con amigos, la forma en que pasamos el día ha llamado mucho la atención de algunos que nos acusan de ser irresponsables e incluso abusivos. Con ese fin, me gustaría exponer algunos hechos para la conversación pública.
1. Nunca hemos obligado a ninguno de nuestros hijos a correr un maratón y ni siquiera podemos imaginar que eso sea factible en la práctica o emocionalmente. Hemos dado a todos nuestros niños la opción para cada carrera. El año pasado dos niños corrieron sin nosotros. En 9 años hemos recibido un total de 53 medallas, en su mayoría para los niños. Este año, después de rogar por unirse a nosotros, permitimos que nuestro hijo de 6 años entrenara y lo intentara. Ambos padres le dimos una probabilidad de 50/50 de completarlo y estábamos listos para desconectarlo en cualquier momento si lo solicitaba o si veíamos en riesgo su seguridad. Le preguntamos en numerosas ocasiones si quería parar y tuvo MUY claro que su preferencia era continuar. No vimos ninguna señal de agotamiento por calor o deshidratación y honramos su pedido de continuar.
2. Sí hubo lágrimas. Tuvo una caída y cada miembro de nuestra familia ha llorado durante los maratones. Estas experiencias fueron muy limitadas en comparación con lo que se ha informado y, a pesar de la increíble dificultad física y emocional de correr un maratón, la cantidad de su llanto es comparable a lo que hubiéramos experimentado si nos hubiéramos quedado en casa un domingo por la mañana. Muchas personas informan incorrectamente que la gente lo vio llorar “en su totalidad” o “la mayoría” de la carrera y que hay numerosos testigos. Con nuestro tiempo de finalización, esto es imposible ya que terminamos las últimas 5 millas predominantemente solos y la experiencia de la mayoría de las personas con nosotros fue en un tiempo de 30 segundos. Quienes hacen estas afirmaciones seguras y absolutas no tienen ninguna prueba.
3. Para aquellos que afirman que obligamos a nuestros hijos a correr por los clics o el dinero, estas afirmaciones no tienen fundamento. Hemos estado publicando antes de los clics y nuestros videos generan un promedio de USD 10 - USD 30 por día. Apenas paga el equipo. Hacemos todo lo posible para priorizar la salud y la experiencia del día de nuestros hijos en lugar de compartirla con cualquier otra persona. Comunicar estas historias es un proyecto apasionante que hacemos con la cooperación y el permiso de nuestros niños.
4. Finalmente, ninguna publicación pretende capturar el alcance completo de nuestros métodos de crianza o lo que sucedió el día del maratón. Capturan un momento o sentimiento. No puedes sobornar a un niño para que entrene cientos de horas y corra 26 millas bajo el calor por una lata de pringles. Si no puedes ver esto, eres perezoso o no escuchas. Tenemos cientos de horas de video que detallan el proceso que usamos para ejecutar y está tan lejos de la coerción o la fuerza como parece. Sí, la negociación y la incentivación son métodos de crianza que usamos, pero se usan con moderación y con cuidado.Nuestros métodos de crianza no son convencionales, pero no creemos que las acusaciones o los argumentos con hechos incorrectos sean útiles.
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