La nota más sincera a Pipa Higuaín: su mirada crítica del ambiente del fútbol y el emotivo recuerdo de su madre

El Pipita aportó cómo repercutió su profesión en su vida personal y por qué ahora empezó a disfrutarlo más

Estoy pasando uno de los mejores momentos de mi vida a nivel emocional y personal. Disfrutando el crecimiento de mi hija, de estar con mi mujer. Después de un año tan difícil que tuve con lo de mi mamá, tener ese sostén fue algo maravilloso. Disfrutar de una ciudad maravillosa, la seguridad, ir a tomar un helado con mi hija. Vivir esos momentos que antes, con la presión y exposición, no se podían vivir”. Gonzalo Higuaín brinda una entrevista a ESPN y no puede ocultar su sonrisa. El Inter de Miami es probablemente el equipo de menor calibre en el que militó a lo largo de su imponente carrera profesional, pero sin lugar a dudas es el sitio donde halló la felicidad.

El Pipita se quitó el cassette y se refirió a cómo el deporte predilecto en su carrera atentó contra sus oportunidades de vivir momentos felices junto a sus seres queridos: “Es algo soñado ganar títulos, ser goleador, meter millones de goles, ser respetado y querido, pero los momentos con tu hija mano a mano o terminar un partido y que venga a abrazarte y te vea siempre como un héroe, ganes o pierdas, no lo devuelvo por nada del mundo. Son cosas que me llenan el alma”.

La franquicia que pertenece a David Beckham no se clasificó a los playoffs por el título (terminó 11° sobre 14 elencos en la Zona A) e igualmente al delantero argentino lo reconocieron por su trabajo: “Por la campaña que hicimos, en otro país la crítica hubiera sido 10 veces peor y no podías salir a la calle. Acá valoran al tipo de jugador que vino a jugar esta liga y a este equipo. Estoy muy feliz en todo, a nivel deportivo, estoy con mi hermano. Fue un año muy duro para mí en lo individual por lo de mi mamá y la pandemia. Ver sonreír a mi hija es el motor del día a día”.

En la recta final de su trayectoria como jugador, el ex atacante de la selección argentina aseguró que no volvería a competir bajo presión: “El fútbol es una selva en la que cada uno tiene que cuidarse el culo. Mi cabeza está proyectada en cumplir el contrato en Inter de Miami, no hay ninguna posibilidad de que me vuelva a meter en la burbuja de la presión y no poder salir a la calle. No, no hay chance. Estoy muy tranquilo conmigo mismo y cuando uno está en paz con uno mismo, le hace bienh a los demás. El amar es dar, no recibir. Estoy dando todo porque mi familia esté feliz y no soporte lo que ya soportó durante tantos años. Veo a mi papá, mis hermanos, mi mujer y mi hija felices, ¿por qué lo voy a cambiar? ¿Vale la pena lo que viene atrás?”.

Gonzalo reveló que a su madre le detectaron cáncer cuando él estaba concentrado con la Selección en la Copa América de Estados Unidos en 2016 y fue su hermano Federico el que le comunicó la noticia en Ohio después del torneo: “Fui a Argentina y le dije que hasta que no se curara, no iba a jugar más al fútbol. Me pelé por ella. Me respondió que se iba a morir antes porque no iba a permitir que dejara algo que yo amaba por ella. Entonces seguí jugando por ella. Iba a dejar el fútbol porque para mí pasó a un quinto plano. Cuando volví a Argentina en la pandemia no quería volver a la Juventus porque me parecía una aberración que se siguiera jugando con la cantidad de muertes que había”.

Y compartió una profunda reflexión: “En el fútbol, más allá de lo que mueve, les importa un bledo la vida de la gente. Se siguió jugando para mantener la cabeza ocupada de los que estaban encerrados en su casa. No quería volver y recibí muchas críticas por decir lo que sentía”.

Gonzalo Higuaín, su mamá, Nancy Zacarías, y su novia, Lara Wechsler
Gonzalo Higuaín, su mamá, Nancy Zacarías, y su novia, Lara Wechsler

“Cuando éramos chicos, mi mamá siempre nos decía una frase que tenemos escrita en una pared de casa: Barrenderos con el alma. Te toque lo que te toque ser en la vida, nos decía que lo hiciéramos con el alma. Si te toca lo que te gusta, mejor; si no, como le pasa a mucha gente que admiro, también ponerle el alma para que sea todo más fácil. Hoy que no la tengo, me acuerdo y valoro todo lo que me enseñó desde el lado sensitivo, del amor, de criar, de disfrutar de las simples cosas de la vida”, mencionó Higuaín, con la voz entrecortada por la emoción. Y completó: “Cuando le pasó lo que le pasó, me quedé tranquilo porque la vi sana, con la cara como si no le hubiera pasado nada. Se fue con lo último que quería saber, que era que Fede y yo habíamos hecho un gol en el mismo partido. Es como que necesitaba eso para irse. No hay día que no me acuerde de ella”.

En la misma sintonía, aportó su mirada de su disciplina favorita: “Al fútbol lo amo y amaré siempre. Lo disfruté y padecí. Últimamente me está gustando cada vez menos verlo. El otro día terminé viendo PSG-Manchester City en el teléfono porque mi hija quería ver los dibujitos en la televisión, cambió el orden de las prioridades, ja. Me gusta cada vez menos porque cuando dicen que no salen tantos talentos en Argentina y el mundo es porque la tecnología, los espacios reducidos y el jugar a dos toques quitó la gambeta y el uno contra uno. La obligación de jugar a dos toques lleva al jugador a jugar así porque si no el técnico lo caga a pedos. Se perdieron cosas. Es todo tan verticalizar y jugar a dos toques qeu se ven menos jugadores de gambetas”.

Por último, el futbolista que cumplirá 34 años la próxima semana se refirió a los sacrificios invisibles que realizó a lo largo de su vida: “La gente dice ‘vos andás en barco, tenés millones, mirá en la casa que vivís’. ¿Y?, ¿y? La gente está confundida, a mí nadie me regaló absolutamente nada. Si tengo lo que tengo es porque me rompo el traste desde los 9 años. Ni mendigué ni pedí por favor, pedí lo que creí que merecía por lo que daba por cada club en la cancha. Siempre superé obstáculos y tuve que meter goles y goles para pedir mejoras. Hablan con el diario del lunes después de la carrera que hice. Pasé cumpleaños sin mis mejores amigos, me fui al Mundial de Rusia al día siguiente del nacimiento de mi hija, tuve que volver rajando a Argentina cuando a mi mamá le pasó lo que le pasó”.

Y cerró: “Atrás del jugador de fútbol hay un montón de sacrificios. Si vas a tomar un helado, se fijan si te ponés tres bochas de helado para decir que no sos profesional y, si te ponés una, dicen que te cuidás. ¿De qué estamos hablando, muchachos? Hay que disfrutar la vida y que te la dejen disfrutar. Nosotros no somos los que tenemos que dar el ejemplo con cuántas bochas de helado comemos o cuántas copas de vino tomamos, el ejemplo lo tienen que dar los que matan, asesinan, abandonan a sus hijos o padres. En Estados Unidos me encontré con eso y, cuando te encontrás con eso, no querés volver más a lo otro”.

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