Con la misión de asegurar su liderazgo en el Grupo B de la Champions League para tener un rival más accesible en los octavos de final, el Barcelona viajó a Holanda para medir sus fuerzas con el PSV, el rival más débil de la zona.

Lejos de lo que marcaban las hipótesis que hacían suponer un claro monólogo blaugrana, el que tomó las iniciativas del pleito fue el dueño de casa. Los liderados por Van Bommel amenazaron con dar el golpe a través de las intervenciones de Lozano, Rosario y Bergwijn, pero las reacciones de Ter Stegen y los palos evitaron la conquista local.

La reacción catalana llegó con Arturo Vidal, quien a través de la vía aéra exigió a la línea defensiva y sus disparos fueron despejados en situaciones de extremo. Además, Lionel Messi se mostraba tan punzante como siempre para desarticular la solidez del PSV.

Un cabezazo de De Jong al travesaño y una floja definición de Dumfries al poste volvieron a poner al equipo español contra las cuerdas. La imagen de la potencia europea estaba deslucida en el Philips Stadion.

Si bien en el complemento el pleito continuó bajo la misma sintonía, Lionel Messi se encargó de festejar el 1 a 0 con una obra de arte. El astro rosarino improvisó una maniobra extraordinaria en la que se sacó de encima a 5 hombres para sorprender a Zoet con un violento disparo al primer palo. Fue una jugada maravillosa propia del mejor jugador del mundo.

No conforme con la conquista, la Pulga volvió a ser incisivo en una sociedad compuesta con Gerard Piqué. En una muestra del trabajo de la semana, el argentino asistió al defensor para que la ventaja sea más abultada.

El descuento de De Jong sólo sirvió para decorar un resultado que dejó al PSV eliminado en el fondo de la tabla de su grupo y al Barcelona en la cima con 13 puntos. En la última fecha, el acompañante del Blaugrana a los octavos de final se resolverá entre el Inter y el Tottenham.