La final femenina del US Open 2018 será recordada no solamente por la consagración de la japonesa Naomi Osaka (19°), de jóvenes 20 años, sino por la gran polémica en torno del comportamiento de la experimentada Serena Williams (26°).

La estadounidense mantuvo una serie de discusiones con el umpire portugués Carlos Ramos, las cuales le valieron una sanción y casi la llevan a ser descalificada del encuentro.

Finalmente, el partido pudo terminar y consagró a Osaka por 6-2 y 6-4. Fue el primer título de Grand Slam para la asiática.

La ceremonia de premiación se dio en un marco de extrema tensión. La ganadora lejos estuvo de disfrutar su éxito ante un público que abucheó por el lamentable espectáculo que había presenciado.

(Reuters)
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Fue una consagración cargada de tristeza para la joven campeona, que recibió un abrazo y el consuelo de parte de Williams. Algo más calmada, la estadounidense no quiso responder preguntas y se limitó a dejar un escueto mensaje.

"No quiero ser mal educada, no voy a responder preguntas, ella jugó bien y es una gran campeona", dijo la ex número del mundo. Y agregó: "Hagamos de este el mejor momento que podamos. Demoslé el crédito, seamos positivos".

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La menor de las Williams, que durante el partido acusó al umpire de "ladrón" y de ejercer discriminación sexista hacia su persona, felicitó a su rival por el título y reveló: "Ha sido un año muy difícil para mí".

"Siento que haya tenido que ser así. Gracias por ver el partido", dijo una tímida Osaka, que lloró a lo largo de toda la premiación.

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Las que debieron ser lágrimas de felicidad fueron, en realidad, pura decepción por el marco en el que se dio su primera consagración grande en el circuito.

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