En días en los que el tenis comenzaba a coquetear con el profesionalismo, hubo un tenista latinoamericano que logró tocar la cima: el ecuatoriano Francisco Olegario Segura Cano, conocido como "Pancho", quien también brilló como maestro de dos grandes estrellas como Jimmy Connors y Chris Evert. Falleció este lunes a los 96 años, por complicaciones de la enfermedad de Parkinson, pero ha dejado un legado imborrable.

Su historia comienza en Guayaquil. Nació en 1921, en una familia sumamente pobre y tuvo que afrontar muchos problemas de salud en sus primeras semanas de vida. El pequeño Pancho, el mayor de siete hermanos, nació prematuro y tuvo que sobreponerse a la malaria, las hernias y el raquitismo. Su niñez fue un poco más feliz, ya que se entretenía recogiendo pelotas en el club de tenis donde su padre había conseguido trabajo como mayordomo. Allí comenzó su amor por la raqueta.

Si bien sus problemas de salud no le habían permitido crecer más de 1,60 metros, eso lo ayudaba para ser muy veloz en sus desplazamientos. Además,  gestó un poco ortodoxo pero letal tiro a dos manos, que lo llevó a ganarse el respeto de sus rivales sudamericanos. "Me enseñé cómo jugar", contó durante una entrevista en 2009 a la cadena estadounidense ESPN.

A los 17 años consiguió una beca para la Universidad de Miami y continuó desarrollándose tenísticamente en los Estados Unidos. Ganó tres títulos universitarios (NCAA) consecutivos entre 1943 y 1945, y dos años más tarde dio el salto al tenis profesional.  Su raqueta combatía con la de leyendas como Jack Kramer, Bill Talbert, Frank Kovacs, Lew Hoad y Bud Collins. Llegó a ser número uno del mundo en 1950 y 1952, cuando el tenis se trataba de un deporte exclusivo de la clase privilegiada.

Ganó varios títulos. Su gesta más importante fue haber ganado tres veces el US Pro (1950, 1951 y 1952), parte del Grand Slam profesional desde 1927 hasta 1967, antes del comienzo de la Era Abierta.

El mentor de Connors y Evert

Tras su retiro, se marchó a Beverly Hills, donde dio clases a grandes estrellas del cine y el espectáculo. Incluso apareció en series de televisión estadounidenses de la época. Su trabajo, que tenía un tono más lúdico que profesional, cambió por completo cuando Gloria Connors, ex tenista también devenida en profesora, le pidió si podía entrenar su hijo James. Así fue como Pancho Segura se convirtió en el mentor de Jimmy Connors, de quien heredó ese revés a dos manos.

Bajo su tutela, Connors también llegó a ser número uno del mundo y ganó 10 títulos de Grand Slam: ganó el Abierto de Australia (1974), dos veces Wimbledon (1974 y 1982) y cinco veces el Abierto de los Estados Unidos (1974, 1976, 1978, 1982 y 1983). "Es un día muy triste. Perdí a mi amigo, entrenador y mentor, el gran Pancho Segura murió por complicaciones con el Parkinson a los 96 años", escribió Jimmy Connors en Twitter.

También fue entrenador de Chris Evert, quien fuera una de las mejores tenistas de la historia. "Que descanses en paz, Pancho Segura. Recuerdo tu humor, tu mente estratégica y tu revés en ambos lados. Fuiste un adelantado a tus tiempos y serás recordado siempre", escribió Evert.

"No se necesita más que una raqueta y un corazón para jugar al tenis. Es una gran prueba de democracia. Yo y tú, hombre, en la pista. Solo tú y yo, bebé. No importa cuánto tenga, o quién sea su padre, o si fue a Harvard o Yale, o lo que sea. Solo tu y yo", es una de las frases más recordadas de uno de los grandes tenistas latinos de la historia.

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