
A principios del siglo XX, las radionovelas empezaron a ser parte de los hogares en casi todo el continente, algunos de ellos reservaban para el encuentro familiar las horas en que una voz les narraba una historia desde un aparato en el salón, pero con el paso de los años la evolución de la radio a televisión y al audiolibro generó más expectativas para que los lectores tuvieran una forma de adentrarse al mundo de la literatura.
Es ineludible recordar el momento cuando el actor, director y guionista Orson Welles interpretó un radioteatro de la obra La Guerra de los Mundos, con tal verosimilitud que una parte de la población salió de sus casas para buscar protección porque se habían creído lo que estaba leyendo.
Y a pesar de tener una antigüedad en la radio y de creer que estaba a punto de ser olvidado por la internet, ésta volvió al siglo XXI como una oportunidad de acercar a las personas a los libros, de una manera más fácil de la cual podrán compartir historias en chicos y grandes.
Ya para principios de 1980 empiezan a venderse libros electrónicos, pero fue hasta el 2001 cuando el “ebook” experimentó su expansión, interesando a las editoriales a transformar las letras de escritores famosos por audios.

Tal fue el caso de Stephen King, Mario Bendetti, Julio Cortázar, Gabriel García Márquez, entre otros.
Y a pesar de que exitista una batalla entre la tradición del libro y los “ebooks”, el audiolibro creció bastante en los últimos años, pues mientras que en España “el 34% de españoles ha escuchado audiolibros alguna vez, y más del 5% lo hace una vez al mes, esto quiere decir que existen cerca de dos millones de personas que escuchan el formato”, mencionó Juan Baixeras, mánager del Audible “Presente y futuro de los Audiolibros en España” en España.
Además, cuando se hace la producción de un audiolibro no se trata de leer, sino que debe de existir el texto para poder saber cómo se va a desenvolver la persona y cómo va a manejar su voz para que quien escuche pueda tener una buena experiencia.
En algunos casos el trabajo de la producción de un audiolibro puede ir entre “tres y cuatro horas de grabación para obtener una hora limpia si son debutantes y entre una y media y dos si son profesionales”, dice la actriz Gloria Tarrigas.
“No es sentarse y leer un texto, es un universo completamente diferente al cine o al teatro, que requiere hasta un entrenamiento físico de respiración, así como comprender los códigos de cada momento”, explica la actriz Aitana Sánchez-Gijón, que da voz en Audible a libros como “El ikabog” de J.K. Rowling.
El futuro del audiolibro
Si sigue aumentando la demanda de audiolibros, en un futuro los escritores tendrían que trabajar no solo con la historia del cual se interesan los escuchas, también de escribir textos que sean eficientes para reproducir y no solamente sea para escuchar.
No se habla de un guion o un podcast, podría llegar a ser un hibrido de la cual se involucre el lenguaje, pero tampoco clasificarlo como una radionovela que había anteriormente.
“Los audiolibros permiten recuperar la tradición oral de contar historias, estamos al comienzo de un formato versátil que en un futuro verá la aparición de efectos especiales, actores, y elaboraciones que recuerden a superproducciones”, mencionó el escritor Javier Sierra” a EFE.
Con información de EFE
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