La película ganadora del Oscar al mejor documental, Free Solo, rinde tributo a una hazaña extraordinaria y disparatada: la de escalar los 900 metros verticales de la formación rocosa El Capitán, en el valle de Yosemite, con la sola ayuda de la propia fuerza, sin ningún elemento extra como sogas, arneses, clavijas o elementos de protección. Esa forma de escalar es la que se conoce como "free solo". El autor de la hazaña es Alex Honnold, un personaje excéntrico, que parece estar al borde de sufrir de algún tipo de sociopatía, aparentemente sólo peligrosa para sí mismo. Para describir el nivel de la hazaña de Honnold, un escalador dice en la película: "es como ganar la medalla de oro en los Juego Olímpicos, sólo que si no la ganás, te morís".

Yosemite es un parque nacional a unos 300 km al este de San Francisco, en el estado de California. Se trata de un valle del cual surgen formaciones graníticas gigantes, provocadas hace milenios por los glaciares, con las paredes que caen imponentes y verticales, aparentemente lisas, sin vegetación ni transiciones horizontales como para poder ser transitadas. A simple vista resulta absolutamente imposible subir por esas murallas, mucho menos sin ningún tipo de equipamiento. Es, seguramente, esa imposibilidad la que ha hecho que el hombre –algunos hombres—quisieran hacerlo. El desafío, además, tiene otra gracia: la de ser perfectamente inútil. Una empresa difícil, riesgosísima y sin beneficios: ¿quién puede resistirse a semejante reto? Todas las personas normales, algo que evidentemente Alex Honnold no es.

Como en todo documental que registra un hecho fuera de lo común, la pregunta de rigor es: ¿dónde está la cámara, quién la maneja, cómo afecta el comportamiento de quienes están siendo filmados?

Free Solo cuenta al mismo tiempo la historia de una obsesión, la personalidad maníaca y algo extraviada de su protagonista y el hecho final de intentar escalar El Capitán sin sogas. Como en todo documental que registra un hecho fuera de lo común, la pregunta de rigor es: ¿dónde está la cámara, quién la maneja, cómo afecta el comportamiento de quienes están siendo filmados? Todas esas preguntas son expuestas y contestadas en la película.

Jimmy Chin, uno de sus responsables, es escalador y aparece constantemente en el rodaje. Las cámaras, en el ascenso final, cuelgan solitarias a una altura insólita. Otras esperan en la cumbre y una desde la base, con un potente zoom y un camarógrafo que sufre tanto como los espectadores y prefiere mirar para otro lado. La presencia de un equipo de filmación y de una novia que intenta domesticarlo apuntan en la dirección contraria al espíritu individualista y solitario que lleva adelante el escalador. De esa tensión surgen algunos de los momentos más interesantes de la película no relacionados directamente con la altura y el peligro.

Quienes rodean a Alex –equipo de filmación, escaladores, novia—lo admiran incondicionalmente. Antes incluso de verlo escalar, sabemos, a través de las reacciones de esa gente, que se trata de un atleta extraordinario, fuera de lo común. Honnold no es un loco impulsivo sino más bien todo lo contrario. Una vez elegido el objetivo, su preparación es minuciosa. El camino hacia la cumbre, impulsado por la yema de los dedos y el empuje de sus piernas, está calculado metro a metro. Honnold estudia el "camino" mediante ascensos con cuerdas, lo anota y lo memoriza. Eso quiere decir que cuando sube y expone su vida irremediablemente ante el menor error, tiene en la mente más de mil movimientos: de pequeña hendidura a rugosidad, del mínimo lugar donde apoyar la zapatilla a la pequeña protuberancia desde donde se cuelga con la última falange. En su indescriptible hazaña se mezclan el arte, el deporte, la ciencia y el espíritu de los videojuegos, con su iterativo aprendizaje de caminos (pero sin la posibilidad de gastar "vidas").

(Se puede ver la explicación de este método y del inesperado talento narrativo de Alex en su charla TED contando su ascenso a El Capitán: https://www.youtube.com/watch?v=6iM6M_7wBMc&feature=youtu.be)

Honnold no es un loco suelto sino producto de una historia: la de los escaladores en el parque Yosemite. Esa historia está contada en otra película, en este caso disponible en Netflix: Valley Uprising, un muy entretenido documental que sirve como prólogo perfecto para Free Solo. Desde la década del cincuenta, y casi como en un movimiento contracultural, bandadas de marginales –primero beatniks, luego hippies, finalmente excéntricos— fueron ocupando festivamente el parque nacional para intentar, con diversos métodos, escalar las impresionantes paredes de sus formaciones rocosas.

Según se narra en esta película, la forma de escalar era tan importante como el hecho de llegar hasta la cima sin matarse, y la ética de la escalada determinaba su estética. No es lo mismo subir por la ladera más fácil que por la más riesgosa, no es lo mismo preparar el camino con una serie de clavijas que quedan clavadas en la roca que hacerlo minimizando los objetos utilizados. La evolución de las formas que muestra Valley Uprising culmina, como no podría ser de otra manera, con el ascetismo activo de Alex Honnold, quien cierra el documental entre elogios de sus colegas, aunque esta película sea previa a su ascenso a El Capitán. En el desarrollo del documental se suceden anécdotas desopilantes (la del avión cargado de marihuana que se accidenta y se hunde en un lago del parque es insuperable), borracheras, consumo de drogas, persecuciones con las autoridades, etc. En un clima de comedia y épica, Valley Uprising cuenta una historia apasionante con gracia y ritmo.

Hay otra película disponible en Netflix que utiliza imágenes de Alex Honnold escalando. Se trata de Mountain, una exposición algo solemne de imágenes de montañas acompañadas de música instrumental y un texto leído por el actor Willem Dafoe. A Mountain –típico producto que cruza el montañismo con la posibilidad de filmar desde ángulos imposibles con drones—le falta lo que a Free Solo y a Valley Uprising le sobra: la dimensión humana de la conquista. Sin embargo, un dato que aparece apenas comenzada la película (mientras muestra a Alex escalando en la inmensidad vertical de un ascenso sin cuerdas) da la clave respecto de para qué una persona arriesgaría su vida en una empresa tan perfectamente inútil. El texto de Mountain dice: "Hace sólo tres siglos, salir a escalar una montaña hubiera sido considerado un acto de locura". Efectivamente, el montañismo no existe desde siempre sino a partir de un determinado momento. Más allá de casos aislados y de conquistas militares, el hombre evitaba a las montañas, a las que consideraba un lugar peligroso y más allá de sus posibilidades.

Gracias a la revolución científica y al cambio radical de paradigma respecto de su posición en el universo, a fines del siglo XVIII el hombre dejó de estar subordinado a dioses, antiguos, tradiciones y opresión milenaria. Comenzaba a ser dueño de su propio destino, crecientemente libre de sacerdotes y reyes. No es casual, en mi modesta opinión, que sea en ese momento histórico que considera a las montañas un lugar a conquistar, porque sí, porque puede. Ver las cosas desde un lugar distinto, nunca antes alcanzado.

Humboldt, en 1802, desde lo alto de los Andes, midiendo presión y altura, dibujando flora y fauna, representa lo mismo que Alex Hunnold escalando El Capitán sin más armas que sus manos y sus pies

Cuando el naturalista Alex Von Humboldt salió a recorrer al mundo a principios del siglo XIX para medirlo y registrarlo, haciendo desarrollar el conocimiento humano, una de las primeras cosas que hizo en Sudamérica fue subir al Chimborazo, la montaña de lo que ahora es Ecuador, pico considerado en ese momento el más alto del mundo. Humboldt, en 1802, desde lo alto de los Andes, midiendo presión y altura, dibujando flora y fauna, representa lo mismo que Alex Hunnold escalando El Capitán sin más armas que sus manos y sus pies. Ese muchacho retraído y excéntrico, con cara de niño y corte de pelo desprolijo, de sonrisa franca y mirada ligeramente desenfocada, que apenas puede expresar sus emociones personales y que domina el miedo con el poder de su voluntad, no es la negación de lo humano sino su épica culminación.

 

*Free Solo (EEUU, 2018, dirigida por Jimmy Chin y Elizabeth Chai Vasarhelyi), será exhibida hoy por el canal Nat Geo simultáneamente en 172 países y 43 idiomas y luego estará disponible en la app de National Geographic. España, a las 16. Argentina, Chile y Uruguay a las 22. Perú a las 20. México y Colombia a las 21.

*Valley Uprising (EEUU, 2014, dirigida por Peter Mortimer, Nick Rosen y Josh Lowell) y Mountain (EEUU, 2017, dirigida por Jennifer Peedom) están disponibles en la plataforma Netflix.

 

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