Katherine Miranda insiste en el impuesto a las iglesias: “Hoy son empresas electorales que se lucran de incautos”

La representante a la Cámara, del partido Alianza Verde, le solicitó nuevamente al ministro de Hacienda, José Antonio Ocampo, un recaudo obligatorio por parte de las instituciones religiosas en la reforma tributaria.

Katherine Miranda insiste en el impuesto a las iglesias: “Hoy son empresas electorales que se lucran de incautos” / Archivo
Katherine Miranda insiste en el impuesto a las iglesias: “Hoy son empresas electorales que se lucran de incautos” / Archivo

La reforma tributaria del Gobierno de Gustavo Petro ha sido uno de los temas de conversación más recurrentes en el país desde su radicación al Congreso de la República el pasado 8 de agosto. Si bien algunos de los impuestos han generado polémica―como el de las bebidas azucaradas— algunos congresistas manifestaron que hacía falta un recaudo obligatorio por parte de las iglesias.

Katherine Miranda, representante a la Cámara por el partido Alianza Verde, es una de las voces del Legislativo que hicieron esa petición. “Colombia es un Estado laico. Si una iglesia no cumple función social y lo único que hace es amasar fortunas, pues que paguen impuestos”, escribió en su cuenta de Twitter.

Para la congresista, las instituciones religiosas hoy “son empresas electorales que se lucran de incautos” y aseguró que en “la reforma tributaria nos vemos”. Lo cierto es que Miranda le solicitó al ministro de Hacienda y Crédito Público, José Antonio Ocampo, incluir este impuesto en la reforma tributaria que presentó. “Insistiré en que se incluya el impuesto a las iglesias, se dejó de lado y voy a reunirme con el ministro Ocampo para estudiarlo”, agregó.

Katherine Miranda solicitó impuesto para las iglesias.
Captura de pantalla
Katherine Miranda solicitó impuesto para las iglesias. Captura de pantalla

Sin embargo, el jefe de cartera ha manifestado en varias ocasiones que no va a responder a esa petición. En una entrevista con revista Semana indicó que las iglesias siempre han estado por fuera del sistema tributario y así se mantendrá con la actual administración. “Por nada del mundo lo haremos ―expuso el ministro―. Es el tema de la libertad religiosa, de tener un país que respeta todas las religiones y no nos vamos a meter en eso”.

Cuando el medio de comunicación le preguntó por la cantidad de dinero que mueven algunas congregaciones, Ocampo apeló a que esa no es una razón suficiente. “Muchas iglesias tienen falta de dinero. De pronto algunas poquitas tienen exceso de dinero, pero la mayor parte no son prósperas”, puntualizó el ministro.

Los demás puntos de la reforma tributaria

La representante de Alianza Verde también se ha referido a los demás puntos del proyecto de ley: “Me encuentro muy tranquila con esta reforma tributaria presentada por el Gobierno, es progresiva y equitativa y logra captar recursos de los que más tienen”. Aun así, aseguró que tiene algunas inquietudes y preocupaciones frente a la clase baja, “que son quienes sustituyen la carne y el huevo por embutidos, y en el tema de la gasolina”.

Según Ocampo, la reforma promete “disminuir las exenciones inequitativas de las que gozan las personas naturales de más altos ingresos y algunas empresas, así como cerrar caminos para la evasión y la elusión tributaria”. A su vez, pretende lograr los recursos suficientes para financiar el fortalecimiento del sistema de protección social.

En contexto: Estos son los principales puntos de la reforma tributaria del Gobierno de Gustavo Petro

En ese sentido, la reforma tributaria busca la reducción de los beneficios tributarios para quienes tienen mayores ingresos y, a su vez, tiene el objetivo de redistribuir las rentas hacia las familias colombianas más vulnerables.

Para ello se sumarían todas las rentas líquidas gravables y se aplicaría una tabla única de tarifas marginales, es decir, a todos los tipos de ingresos. “Los beneficios tributarios siguen operando, pero se limitan —comentó el ministerio—. Y no se modifica el umbral de ingresos a partir del cual se tributa”.

Entre los puntos más polémicos está el impuesto para las bebidas ultraprocesadas, que “se gravarían en función del contenido de azúcar en gramos por cada 100 mililitros de bebida”. Con respecto a los productos comestibles ultraprocesados, con una tarifa del 10 %.

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