Resultados de prueba de ADN ayudarían a incriminar a los responsables del caso de maltrato infantil en Chocontá

El menor torturado ya ha asegurado que quienes lo maltrataron fueron una monja y un profesor de la Fundación Hogar Monserrate, donde estaba viviendo

En medio de las investigaciones para dar con él o los responsables del caso de maltrato infantil en Chocontá (Cundinamarca), las autoridades tienen una prueba que podría ser clave en el proceso: una hebra de cabello con la que le amarraron los genitales a la víctima. El material está siendo analizado y sometido a prueba de ADN, para así sostener el caso en contra del victimario.

Es de mencionar que el menor torturado aseguró que quienes lo maltrataron fueron una monja y un profesor de la Fundación Hogar Monserrate, lugar en el que estaba viviendo. Es necesaria la prueba de ADN para poder probar la aseveración.

“El niño estando hospitalizado, hablando con la psicóloga encargada del caso y conmigo. El niño con nombre propio dice quién fue la monja que lo torturó y que también un profesor era el que pegaba con una mata de ortiga, entonces los identifica correctamente”, contó Paola Morales, tía del menor agredido, días atrás.

Además de este avance, el Cuerpo Técnico de Investigación (CTI) de la Fiscalía General de la Nación aseguró que recientemente tomó fotos y recopiló algunos testimonios de los trabajadores de la fundación. Durante la indagación encontraron que cuatro menores fueron retirados del lugar por motivos desconocidos. Además, se resaltó que la entidad no tiene permiso de funcionar.

“Esa fundación tendrá que ser objeto de alguna inspección de vigilancia y control de parte de las autoridades competentes”, aseguró Carlos Julio Gutiérrez, personero de Chocontá.

Este caso de maltrato infantil fue dado a conocer el 20 de diciembre. El niño de 9 años fue víctima de tortura y violencia dentro de la Fundación Hogar Monserrate, ubicada en la vereda Tilatá- El Sisga en Chocontá. Su madre se dio cuenta de la situación y la denunció.

Ella relató que su hijo se encontraba en las instalaciones del lugar donde supuestamente se brinda asistencia y protección a niños y niñas en condición de riesgo o amenaza. Allí se debía garantizar el adecuado desarrollo en temas de educación, la vivienda, alimentación, salud y el desarrollo integral, pero este pequeño vivía todo lo contrario.

El niño fue dejado en este lugar debido a que su familia buscó ayuda para que mejorara algunos problemas en su comportamiento y a nivel educativo. Fue llevado allí “por las buenas referencias” el 5 de julio del 2021.

“Él estuvo de acuerdo y como una decisión de familia confiamos en el tratamiento que allí se impartía”, indicó Morales.

Pero el 12 de diciembre, luego de cinco meses, cuando todos los niños regresan a sus casas para celebrar la Navidad, Yuri Vargas, madre del menor, fue por él al lugar y al llegar a la casa se dio cuenta de todo. Su hijo le manifestó que tenía un dolor punzante en sus genitales, pero se negaba a mostrarle. Ante la negativa, decidió llamar a un tío y este se dio cuenta del caso de maltrato.

“Llamamos a un tío para que hablara con él. Lo que pasó fue que quedó conmocionado, porque su pene estaba inflamado. Lo llevamos de inmediato al médico”, contó la madre.

El niño inicialmente fue llevado a urgencias en el Hospital de Engativá y de allí fue remitido al Hospital San José Infantil, donde señalaron que se trataría de un posible caso de tortura. El niño llevaba por lo menos 10 días sin poder orinar a causa de que le habían amarrado el miembro con cabello de mujer e hilo de color azul.

Al parecer el menor fue sometido al cruel acto porque aún se orinaba en la cama, y por ello los que estaban a su cargo en la fundación le habrían amarrado el pene impidiendo que hiciera sus necesidades, lo que desencadenó una avanzada infección en la vejiga del niño.

Esta situación ha sido rechazada por distintos sectores, incluida la Iglesia católica. Monseñor Héctor Cubillos, obispo de Zipaquirá, indicó a través de un comunicado que repudiaba el caso y ofreció su disposición para que se encuentren a los culpables.

“Manifiesto en nombre de la comunidad diocesana y en su propio nombre el profundo dolor y su firme repudio por esta actuación en contra de un niño, menor de edad, afectado por estas acciones de grave maltrato y daño a la integridad personal”, manifestó el alto jerarca de la comunidad católica.

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