Delincuencia, política y migración: así fue el cierre de la frontera entre Colombia y Venezuela durante seis años

El regimen de Maduro anunció recientemente una apertura gradual de la frontera con Colombia, un cierre que agravó la relación política y migratoria entre los dos países

El régimen de Venezuela inició este 5 de octubre la apertura comercial de la frontera con Colombia, luego de avanzar con el retiro de los contenedores llenos de arena que marcaron el punto más álgido del cierre de los pasos fronterizos, que inició hace seis años con la restricción total para vehículos y constantes aperturas peatonales.

Nicolás Maduro anunció el 19 de agosto de 2015 el cierre unilateral de los pasos fronterizos, durante una entrevista con el canal VTV y el aumento del pie de fuerza en el estado de Táchira, que conecta con tres de los principales puentes de conexión con la ciudad de Cúcuta.

El jefe del régimen chavista tomó la decisión, luego de que tres miembros de la Fuerza Nacional Bolivariana fueran atacados la noche anterior, presuntamente en una emboscada por traficantes, y resultaron muertos. Maduro aseguró que se trataba de grupos paramilitares que tenían intereses de injerencia en su país.

Inicialmente se ordenó el cierre de la frontera por 72 horas, ”como parte de las medidas para restablecer el orden, la paz, la tranquilidad, la justicia y una frontera verdaderamente humana he decidido activar un estado de excepción constitucional”, según dijo Maduro en alocución presidencial, citado por BBC.

Posteriormente, el 21 de agosto de 2015, se decretó estado de excepción en los municipios de Bolívar, Ureña, Junín, Capacho libertad y Capacho independencia, por 60 días, en medio del mismo control fronterizo, que continuó por extenderse casi por un año.

Esa frontera queda cerrada hasta nuevo aviso, hasta que regularicemos nuestra vida económica, social; hasta que capturemos a los asesinos, queda cerrada esa frontera”, afirmó Maduro tras el término de los primeros tres días de cierre.

En esos primeros días, la entonces canciller María Ángela Holguín sostuvo conversaciones con la ministra de exteriores Delcy Rodríguez, con el fin de acordar acciones conjuntas para controlar los 2.219 km que unen a los dos países. Además, se planteó un diálogo entre Juan Manuel Santos y Maduro que no se dio sino hasta 2016.

Las diferencias entre los dos países se dieron porque después del cierre fronterizo, Venezuela deportó a más de 1.532 colombianos que vivían en la república bolivariana, según cifras de la ONU. Además, otros 18.000 retornaron al país con todas sus pertenencias, por las trochas fronterizas.

Los colombianos denunciaban que sus casas en Táchira habían sido marcadas por las fuerzas del Estado, las habían destruido y los habían hostigado para abandonar el territorio. La Unasur y la OEA denunciaron las deportaciones y expulsiones, mientras que la CIDH, tras una verificación, exigió el regreso de los bienes a los ciudadanos que habían llegado a Cúcuta para buscar refugio.

El diálogo entre los dos presidentes se dio en Quito en agosto de 2016 y se acordó una apertura gradual, aunque ambos mandatarios asistieron con escepticismo al encuentro. Varios países latinoamericanos habían intentado mediar en la crisis y se ofrecieron como garantes. La frontera se mantuvo con cierres intermitentes, para evitar el comercio con Cúcuta y el intercambio de divisas, y bajo paso controlado peatonal; no había pasos para vehículos y por tanto suspensión comercial.

La tensión en la frontera, con el cambio de gobierno en Colombia al asumir Iván Duque, detonó en 2019. El presidente reconoció a Juan Guaidó como mandatario interino y apoyó la realización del concierto Venezuela AID en febrero de ese año, que tenía el objetivo de enviar ayudas humanitarias recaudadas internacionalmente por los puentes de Cúcuta y Táchira.

En los días previos, el régimen instaló unos contenedores en su lado de los puentes, los llenó de arena y piedras y los soldó, con el fin de que las ayudas humanitarias no pudieran llegar al territorio venezolano. Quedó restringido el paso total y la migración quedó relegada a las trochas sobre el río Táchira.

El 22 de febrero, el día del concierto promovido por el magnate Richard Branson, Richard Branson, con múltiples artistas colombianos y venezolanos, la situación detonó. Ese día, el presidente interino Guaidó tuvo que cruzar por las trochas, con su esquema de seguridad, al otro lado fue recibido por autoridades del gobierno colombiano. El líder opositor venezolano apareció en fotos con Albeiro Lobo Quintero, alias ‘Brother’, jefe de la banda criminal Los Rastrojos.

Cuando se intentaron pasar las ayudas humanitarias, hubo respuesta de la fuerza bolivariana instalada en los puentes, disparos, gases lacrimógenos e incendios de las mismas mercancías donadas por la solidaridad internacional. Más de 300 heridos y un fracaso humanitario fue el saldo de la acción.

Acerca de la decisión tomada en 2019, tras la ruptura de relaciones con Colombia, la canciller Rodríguez consideró que la frontera estaba cerrada “desde febrero de 2019, porque el Gobierno estadounidense de Donald Trump, “en conjunción” con los del llamado Grupo de Lima, “tomaron la terrible” decisión de “socavar la integridad territorial de Venezuela”.

El paso peatonal se regularizó pocos meses después, pero sin ninguna relación diplomática entre ambos países. Hasta que finalmente se volvió a cerrar a causa de la pandemia de covid-19, hasta el pasado mes de septiembre. Aunque el paso peatonal continúa por las trochas, ahora se buscará habilitar nuevamente el comercio, con tránsito de camiones de mercancías, para retomar la relación comercial que antes de la crisis superaba los 7.000 millones de dólares.

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