Fitch Ratings baja el grado de inversión de Colombia

Es la segunda firma que en menos de dos meses disminuye la calificación del país a causa de los problemas económicos derivados de la pandemia del covid-19 y la inestabilidad provocada por el paro nacional.

Foto de archivo. El logotipo de Fitch Ratings se ve en sus oficinas en el distrito financiero de Canary Wharf en Londres, Gran Bretaña. 3 de marzo de 2016.  REUTERS/Reinhard Krause/File Photo
Foto de archivo. El logotipo de Fitch Ratings se ve en sus oficinas en el distrito financiero de Canary Wharf en Londres, Gran Bretaña. 3 de marzo de 2016. REUTERS/Reinhard Krause/File Photo

En la tarde de este jueves 1 de julio se confirmó que la agencia internacional de calificación crediticia Fitch Ratings bajó la calificación de riesgo a Colombia, de BBB- a BB+. Esta sería la segunda de tres firmas que emiten esa certificación en tomar dicha decisión en menos de dos meses. La primera había sido Standard and Poor’s.

No sobra señalar que la calificación BBB se interpreta como la capacidad que tiene un país para cumplir con sus obligaciones financieras, pero más sujeto a condiciones económicas adversas; mientras que BB hace referencia a que el país es “menos vulnerable en el corto plazo, pero enfrenta una gran incertidumbre ante condiciones económicas, financieras y del negocio que sean adversas”. Es decir que el país podría verse gravemente afectado en caso de que llegue a presentarse otra emergencia inesperada como la pandemia del covid-19.

Los argumentos para este cambio tienen que ver con el aumento del déficit fiscal y la deuda pública con la que cuenta el Estado Colombiano, como resultado de los compromisos adquiridos para disminuir el impacto de la pandemia en los hogares más vulnerables, así como por la incertidumbre sobre su evolución en el mediano plazo de esos dos factores. En otras palabras, no existen en este momento razones para confiar en que el Gobierno nacional podrá recuperar la senda en términos económicos y reducir sus compromisos financieros, al menos por lo un par de años.

Valga recordar que Richard Francis, director Senior de Calificaciones de la firma ya había confirmado esta posibilidad, con esa justificación, durante un foro celebrado por Bancolombia a mediados de la semana pasada, pero advirtiendo que la baja en la calificación sucedería hasta abril del próximo año. “Colombia es uno de los pocos países que va a tener un déficit fiscal mayor este año que en el 2020”, fueron sus palabras en ese momento.

Lo anterior, teniendo en cuenta que, el déficit fiscal del país, que se traduce en los gastos que hace el Estado versus sus ingresos, fue del 7,8 por ciento del Producto Interno Bruto en 2020, mientras que las predicciones del Ministerio de Hacienda, según el Marco Fiscal de Mediano Plazo, indican que la cifra aumentará para 2021 hasta el 8,6 por ciento del mismo; mientras que la deuda neta para finales de este año será equivalente al 65,1 por ciento del mismo indicador, una cifra visiblemente superior al 60,4 por ciento del PIB con la que cerró 2020.

A ello se suma el balance trimestral del Departamento Administrativo Nacional de Estadística (Dane), que reveló que el endeudamiento neto del Gobierno nacional tuvo un crecimiento de 102,1 por ciento en 2020, mientras que el ingreso primario del país presentó una contracción del 14,5 por ciento. Como complemento, el ingreso disponible bruto del autor institucional (sector Gobierno) registró una caída del 26,2 por ciento.

Por su parte, Fitch Ratings estima que la deuda bruta del Gobierno colombiano equivaldrá al 60,8 por ciento del PIB en 2021 y seguirá aumentando en el 2022, sin dar señas de reducirse en el corto plazo, a pesar de que prevé que Colombia experimentará crecimientos económicos de 6,3 por ciento en 2021 y 3,8 por ciento en 2022 gracias, entre otras cosas, a la llegada de financiamiento internacional por cerca de 10 billones de pesos en los últimos meses y el retorno de la inversión extranjera directa a sus niveles previos a la pandemia.

La decisión ya provocó una respuesta por parte del ministro de Hacienda y Crédito Público, José Manuel Restrepo, quien señaló que, “esto nos obliga a seguir trabajando en dos direcciones”, refiriéndose al crecimiento económico y la presentación de una nueva reforma tributaria o “proyecto de inversión social que logra recursos que garanticen la estabilidad social, la estabilidad de las finanzas públicas y el crecimiento de la economía, que será presentado en las próximas semanas al Congreso de la República”.

SEGUIR LEYENDO: