Cayó Álzate, miembro del clan del Golfo que recibía $900 millones mensuales por extorsiones

El cabecilla de la banda delincuencial tenía una lista de precios que debían pagar sus víctimas en Atlántico, Sucre y otros sectores de Colombia.

Wilmar Cano, alias “Álzate”, delinquía en los departamentos de Sucre, Atlántico y Bolívar. Foto: Policía Nacional.
Wilmar Cano, alias “Álzate”, delinquía en los departamentos de Sucre, Atlántico y Bolívar. Foto: Policía Nacional.

Duro golpe a la estructura criminal del Clan del Golfo tras la captura de Wilmar Cano, alias ‘Álzate’, quien fue aprendido por las autoridades en el Atlántico y quien se desempeñaba como jefe militar de dicho cartel, delinquiendo en Sucre, Atlántico y Bolívar.

El Gaura Élite de la Dirección Antisecuestro y Antiextorsión, en coordinación con la Fiscalía General de la Nación y la Policía, le seguían la pista a Álzate desde hace más de 18 meses por sus extorciones ilegales a vendedores y empresarios de los departamentos colombianos antes mencionados. Álzate les pedía dinero mediante una presunta tabla de valores en los que establecía los montos que debían pagarles sus víctimas con amenaza de que si no pagaban los mataría.

Según detalló la fuerza pública, los transportadores que eran extorsionados por el maleante pagaban entre $100 y $500 mil mensuales. Por el lado de los comerciantes ganaderos o agrícolas debían asumir costos de $2 millones mensuales y el sector industrial tenía que despojarse del 5% de cada contrato realizado. De acuerdo al Gaula habían más de 500 víctimas.

El criminal cayó el pasado 11 de junio en el puente de la Cordialidad con Circunvalar en Barranquilla, la capital atlanticense.

“A través de un arduo trabajo de inteligencia, investigación criminal y fuentes humanas, encontramos que alias ‘Alzate’, hombre de confianza de ‘Otoniel’, había sido un enviado a la zona para controlar y dinamizar las extorsiones y el microtráfico”, expresós el coronel Gustavo Camargo, subdirector del Gaula de la Policía.

Además, precisa el alto oficial, Álzate “era el encargado del cobro de extorsiones a pequeños empresarios, barberos, sector del comercio y recaudaba mas de 900 millones de pesos mensuales”. Por lo que era uno de los criminales más temerosos de esa zona del país, pues le quitaba las ganancias a sus víctimas.

Entre tanto, el diario El Heraldo (de Barranquilla) conoció que el delincuente en mención fungía como jefe militar del Clan del Golfo desde que Dairo Antonio Úsuga David, alias Otoniel, máximo cabecilla de esa banda criminal lo nombró en ese puesto para suceder a Lucio Petro Galeano, alias Mortero, quien fue capturado a inicios de enero del 2021.

De acuerdo con un informe policial al que el medio tuvo acceso, Álzate era “el cabecilla militar de la comisión Caribe Norte de la subestructura Manuel José Gaitán del ‘Clan del Golfo’ que ejercía una fuerte injerencia en Sucre y Atlántico” que, afirman, se dedicaba a extorsionar y a realizar homicidios selectivos.

El diario también conversó con un agente del Gaula, quien aseguró que el criminal no vivió de siempre en el Atlántico, sino que “se encontraba viviendo en zona rural del municipio de Sabanalarga en un islote a escasos metros de la ciénaga (Embalse del Guájaro), ubicado en el corregimiento La Peña (Sabanalarga), allí pernoctaba acompañado de un escolta y su compañera sentimental. Desde ese lugar coordinaba todo su accionar delincuencial a través de telefonía celular encriptada y correos humanos”, expresó el funcionario, quien tuvo información de primera mano sobre la captura, pues pertenece al mando del mayor general Fabián Cárdenas Leonel, director de Antisecuestro y Antiextorsión.

Entre tanto, se conoció que el malhechor se movilizaba en moto por trochas de Bolívar y Atlántico para evitar ser identificado en los retenes de la Policía, por lo que se transportaba a altas horas de la noche y usaba documentos de identidad falsos para persuadir a la fuerza pública.

La captura se dio cuando Álzate viajaba a un encuentro con otros criminales jefes del Clan del Golfo, es ahí donde, le dijo el miembro del Gaula a El Heraldo, “unidades del Gaula, después de adelantar labores de vigilancia y seguimiento, y tener el apoyo de fuentes humanas que daban cuenta de los movimientos de este cabecilla, logramos obtener el punto exacto de donde iba a estar ubicado este importante cabecilla y procedimos a su captura”.

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