Familia de Lucas Villa asegura que hay irregularidades en la investigación por el homicidio del joven

El estudiante recibió ocho impactos de bala en el cuello, tórax, pierna y en el cráneo, mientras protestaba pacíficamente en el viaducto de la ciudad de Pereira.

Foto: Capturas de pantalla e Ilustración de @patatacaricaturas
Foto: Capturas de pantalla e Ilustración de @patatacaricaturas

El pasado 5 de mayo, Colombia se indignó ante el vil ataque a tiros del que fue víctima el joven estudiante Lucas Villa, reconocido por ser un manifestante que promovía la protesta social pacífica. Tras dicho ataque en el que recibió ocho impactos de bala en el cuello, tórax, pierna y en el cráneo, mientras protestaba pacíficamente en el viaducto de la ciudad; Villa tuvo muerte cerebral y, finalmente, el 10 de mayo falleció en medio de la indignación nacional.

A través de un comunicado, el Hospital Universitario San Jorge de Pereira detalló que Lucas falleció a las 11:28 de la noche del lunes 10 de mayo en la Unidad de Cuidados Intensivos del centro médico.

En cumplimiento a los protocolos establecidos por parte de nuestro centro asistencial, de primera mano fueron informados sus familiares y seres queridos. A todos ellos, sus amigos y conocidos, reiteramos nuestra voz de condolencia”, señaló el hospital.

Sobre el caso para saber quiénes son los responsables del ataque que terminó con la ida del estudiante de la Universidad Tecnológica de Pereira se sabe que la Fiscalía General de la Nación señaló a la banda criminal ‘La Cordillera’, brazo de uno de los carteles de droga del departamento de Risaralda, como la presunta responsable del homicidio de Villa. Las investigaciones señalan que su muerte se habría dado porque las protestas, las cuales también lideraba el estudiante, habrían impactado en las rentas ilegales de dicho grupo.

Sin embargo, en las últimas horas los familiares del joven asesinado han señalado que en el proceso que avanza para investigar este caso hay algunas irregularidades. Sidssy Uribe Vásquez, hermana de Lucas manifestó, según RCN Radio, que estas irregularidades impiden el esclarecimiento de la muerte de su hermano y pidió a las autoridades que se haga justicia.

“Queremos denunciar múltiples irregularidades en el caso de mi hermano, tanto en los lugares del hecho como en el hospital. El día del atentado no llegó el CTI, hubo la gabela para que las pruebas del momento se perdieran, tanto así que hubo comentarios de personas que encontraron casquillos al día siguiente”, citó la emisora a la joven.

Además, la hermana del joven que se convirtió en símbolo de las protestas pacíficas, lastimosamente por su muerte, agregó que “dentro del hospital notamos como familia que hubo un afán porque mi hermano falleciera. Estaban esperando a un especialista para que diera la orden sobre la condición médica de mi hermano, que cuando la recibimos era muy contraria a la que nos dieron durante el proceso de su estado”.

Sidssy y los otros tres hermanos de Villa terminaron señalando que, para ellos, la muerte de Lucas Villa “fue un crimen de Estado, fue un crimen orquestado porque estuvimos luchando David contra Goliat todo el tiempo mientras mi hermano estaba vivo”.

Por otro lado, se mostraron en contra de la violencia que se ha evidenciado en el desarrollo de las marchas y recordaron que su hermano dejó un mensaje de protesta social y pacífica.

Así mismo, la hermana de Villa anteriormente también denunció, en diálogo con Caracol Radio, que un hombre los interceptó recientemente y los amenazó de muerte, razón por la cual interpusieron una denuncia ante las autoridades que ya corre su trámite. “Estamos preocupados por nuestra seguridad. La Alcaldía ni la Gobernación se han hecho cargo de nosotros, nos han invisibilizado”, señaló Uribe, quien exige que los dejen seguir dejando vivo el legado de Lucas sin “que el miedo nos corrompa”.

Según informes, ‘La Cordillera’ es una de las bandas más peligrosas del Eje Cafetero y lidera el negocio del narcotráfico en dicha zona, además de ser presuntamente responsables de varios asesinatos y amenazas en el norte del Valle, Quindío y especialmente en Pereira. Entre sus jefes estuvo Carlos Mario Jiménez, alias ‘Macaco’, excomandante del Bloque Central Bolívar de las autodefensas y quien hoy paga una condena de 33 años en Estados Unidos por narcotráfico y terrorismo, reporta Semana.

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