Esta sería la hipótesis más probable que explicaría la masacre de los cinco jóvenes en Buga

La Policía Nacional y la Fiscalía General de la Nación siguen estudiando el caso para dar con los responsables.

Las autoridades continúan investigando un hecho que conmovió a Colombia hace once días: la masacre de cinco jóvenes en una finca ubicada en la vereda Cerro Rico, corregimiento Chambimbal, en Buga, municipio del Valle de Cauca. Se ha especulado mucho alrededor del caso, pero hoy se reveló que la hipótesis más fuerte que maneja la Policía Nacional y la Fiscalía General de la Nación es que se trató de un intento de secuestro.

Fuentes que trabajan en el caso le contaron a Blu Radio que, teniendo en cuenta las pruebas halladas hasta la fecha, todo indica que miembros de disidencias de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (Farc) ingresaron a la finca para raptar a Jacobo Pérez, de 18 años, hijo del propietario del inmueble. La acción tendría el objetivo de, posteriormente, extorsionar al padre del joven que fue identificado como Wilson Alberto Pérez, quien es ingeniero civil de profesión.

Las autoridades presumen que los cuatro subversivos armados ingresaron “sin problemas” a la finca en la madrugada del domingo 24 de enero, mientras los jóvenes se encontraban en el jacuzzi. En ese momento intentaron raptar a Jacobo, sus amigos y los trabajadores de la finca pusieron resistencia, y los criminales les dispararon.

Esta versión estaría sustentada también por el ingeniero Pérez, quien aseguró hace unos días ante los medios de comunicación que su hijo fue el primero en ser baleado. Así mismo, testigos han manifestado que los victimarios llegaron a la entrada de la finca y “preguntaron directamente por ‘el hijo del dueño’”.

Así mismo, las autoridades defienden el planteamiento de que las disidencias de las Farc estarían involucradas en el hecho, ya que en la zona está operando el Bloque Central o Comando Conjunto Central Adán Izquierdo que pertenece a ese grupo armado. La unidad guerrillera estaría intentando recuperar el control del territorio, por eso la fuerza pública asegura que sus filas no superan los 20 miembros y actualmente, están centrados en extorsionar a personas de la región.

Un investigador privado le dijo a Revista Semana que se podría tratar de una venganza contra el ingeniero, o un mensaje para los finqueros del sector, pues muchos se habrían negado a pagar extorsiones.

“Acá se están conformando unos grupos fuertes de narcotráfico que quieren retomar el camino dejado por el cartel del norte del Valle. Además, está llegando un grupo disidente de las Farc llamado Adán Izquierdo. Lo que tenemos es una mezcla de narcotráfico creciente y extorsión”, aseguró el investigador, e insinuó que la zona rural de Buga se está convirtiendo territorio de narcotraficantes

También se reveló que, los predios cercanos a esta zona rural son del Clan Múnera o Los Mellizos y habría una disputa por control de este territorio. Efraín Rojas, personero de Buga, aseguró que en este sector están pasando cosas extrañas, por lo que ha solicitado a la Defensoría del Pueblo emitir una alerta temprana.

“Hemos tomado declaraciones de la parte rural alta, sitios como El Placer o La Habana, donde se han venido presentando situaciones como extorsiones”, dijo el funcionario.

Cabe recordar que, esta no es la primera vez que se maneja la hipótesis de un secuestro, pues en días anteriores se hizo el planteamiento, pero se señaló que el objetivo del rapto era Nicolás Suárez, un joven de 18 años que también terminó siendo una de las víctimas mortales. Esa versión es cuestionada actualmente ya que, como se mencionó anteriormente, hay indicios fuertes de que el ataque fue directo contra Jacobo Pérez.

Es importante mencionar que, dentro de las hipótesis planteadas no se descarta la posibilidad de que se haya dado un enfrentamiento armado entre los subversivos y los trabajadores de la finca. Esta idea surgió después de que la Fiscalía encontrara tres armas de fuego y balas de 9 mm dentro en la casa.

Plinio Izquierdo, campesino de la zona y quien vive cerca de la finca de la masacre, aseguró que el tiroteo duró varios minutos, pues alcanzó a escuchar varios tiros desde su casa, tanto que pensó que se trataba de una celebración con pólvora.

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