Manuel Elkin Patarroyo, otra vez en el foco de la polémica por tráfico ilegal de especies

La primatóloga Ángela Maldonado, ganadora del premio Buffet de National Geographic, volvió a abrir el debate por la denuncia que hizo contra Manuel Elkin Patarroyo en 2010, por tráfico ilegal de monos nocturnos en el Amazonas. Patarroyo no dudó en defenderse.

Manuel Elkin Patarroyo, médico inmunólogo, trabaja hace 40 años en el desarrollo de una vacuna contra la malaria. Foto: Secretaría Distrital de Educación.
Manuel Elkin Patarroyo, médico inmunólogo, trabaja hace 40 años en el desarrollo de una vacuna contra la malaria. Foto: Secretaría Distrital de Educación.

El pasado 13 de octubre la primatóloga Ángela Maldonado, recientemente galardonada con el Premio Buffett al liderazgo de National Geographic Society, retomó la denuncia que hizo en 2010 contra la Fundación Instituto de Inmunología de Colombia (Fidic) y su director, Manuel Elkin Patarroyo, por traficar ilegalmente con monos nocturnos sin tener los permisos requeridos de investigación.

Según Maldonado declaró a El Tiempo, el Consejo de Estado falló a su favor en aquella ocasión y a Patarroyo se le prohibió la caza de especies para las investigaciones de su fundación sobre la malaria. Pero la primatóloga no aclaró que en 2015 el Consejo de Estado falló a favor del científico, que tuvo permitido el uso de animales, después de cumplir los requisitos interpuestos por la Corporación para el Desarrollo Sostenible del Sur de la Amazonia (Corpoamazonia).

Luego de que se conoció la entrevista con Maldonado, Manuel Elkin Patarroyo envió una carta al diario en la que quiso aclarar las afirmaciones de la primatóloga.

Ángela Maldonado recibió en octubre de este año el premio Buffet Award por su dedicación a reducir el comercio ilegal de vida silvestre en la Amazonia colombiana y peruana. Fotografía: María José Bermúdez/ Entropika.
Ángela Maldonado recibió en octubre de este año el premio Buffet Award por su dedicación a reducir el comercio ilegal de vida silvestre en la Amazonia colombiana y peruana. Fotografía: María José Bermúdez/ Entropika.
“Para Patarroyo es muy importante aclarar que, actualmente ni la Fidic ni él tienen en contra ningún fallo judicial o decisión administrativa que les prohíba seguir adelante con sus investigaciones”, señaló El Tiempo.

Además, el científico aseguró que puso a consideración de la justicia, documentación relacionada con las denuncias de Ángela Maldonado.

“Han desatado una cruzada para perseguir, difamar, frenar, insultar y calumniar mi trabajo y el de la Fundación, usando pseudoestudios y argumentos falaces para tratar de manchar y enlodar el trabajo científico que hemos hecho por más de 35 años”, enfatizó Patarroyo.

Por su parte, Luis Fernando Cueva, director territorial de Corpoamazonia, aseguró que las declaraciones de la primatóloga sobre “la permisividad de las autoridades ambientales ante el tráfico ilegal de monos nocturnos” son falsas y que los “los permisos de investigación de colecta que se le han otorgado a la Fidic son acordes a lo establecido en la normativa ambiental”.

Maldonado también acusó a las autoridades ambientales del Amazonas de otorgar permisos ilegales de extracción de monos. Cueva respondió que “han otorgado los permisos de recolección de individuos de ‘Aotus nancymaae’, para investigación científica con fines no comerciales”.

“En ningún momento se ha autorizado la venta o comercialización de estos individuos. Es importante manifestar que si los ciudadanos tienen indicios e información de casos de tráfico ilegal de fauna, se denuncien para proceder a actuar en el marco de nuestras competencias”, aseguró el director.

Corpoamazonia también manifestó su preocupación por las declaraciones de la primatóloga sobre los monos traficados ilegalmente con los que llegan colectores a la entidad.

“No recibimos especímenes colectados. Dentro del seguimiento del permiso de recolección con que cuenta la Fidic hacemos seguimiento aleatorio a la recepción de especímenes en la Estación de Primates, que cuenta con días y horarios autorizados para el ingreso de animales, a partir de la aplicación de protocolos que hacen parte de la metodología que el investigador plantea para su estudio. En referencia a lo enunciado por la entrevistada Ángela Maldonado se solicita allegar las evidencias respectivas para proceder en el marco de nuestras competencias”, afirmó Cuevas.

Científicos apoyaron a Patarroyo

En medio de la polémica científicos destacados salieron en defensa de Patarroyo y sostuvieron la falsedad de las declaraciones que manifestaron una relación entre el tráfico ilegal de fauna y las investigaciones del científico sobre la vacuna contra la malaria.

Jorge Kalil, jefe de Inmunología Clínica y Alergia de la Facultad de Medicina de la Universidad de São Paulo, dijo en una carta enviada a El Tiempo que en la frontera amazónica entre Colombia, Perú y Brasil no existe el tráfico ilegal de monos.

“El amor a la ciencia y nuestro origen latinoamericano nos unió enormemente. Luego nos asociamos para los estudios en inmunogenética de su vacuna sintética contra la malaria. Desde esa época trabajamos juntos. Mis investigadores fueron a su instituto para aprender los métodos de síntesis química para el desarrollo de vacunas. Esto condujo a la obtención conjunta de la vacuna sintética contra el estreptococo que induce la enfermedad del corazón llamada fiebre reumática, de alta prevalencia en los países en vías de desarrollo”, aseguró Kalil.

Óscar Noya González, profesor titular de Parasitología del Instituto de Medicina Tropical de la Universidad Central de Venezuela y coordinador del Centro para Estudios Sobre Malaria, también afirmó que no entendió el ataque contra el científico colombiano.

“Atacar a Patarroyo es la única oportunidad que ha tenido en la ciencia Maldonado para sobresalir, brillar, acceder a recursos económicos, viajar y muchos otros oscuros objetivos”, afirmó Noya González.

Ángela Maldonado es primatóloga y PhD en Conservación de la Universidad de Oxford Brookes. En su carrera ha sido merecedora de varios galardones por su lucha contra el tráfico ilegal de monos nocturnos en la Amazonía de Colombia, Brasil y Perú. Estas especies son cazadas y entregadas a grupos de investigaciones biomédicas y según Maldonado se hace con el permiso de las autoridades ambientales colombianas.