Funeral de los cinco líderes indígenas masacrados en Tacueyo (Cauca) a fines de octubre pasado.
Funeral de los cinco líderes indígenas masacrados en Tacueyo (Cauca) a fines de octubre pasado.


En le norte del Cauca la situación de violencia está escalando a niveles alarmantes. Tan solo en las últimas dos semanas han muerto 16 personas, la gran mayoría de ellos indígenas de la etnia Nasa o Paeces, quienes habitan este territorio.

La situación parece estar fuera de control ya que todos los días se reportan nuevos muertos y los habitantes de la zona afirman ser víctimas de un plan de exterminio.

A finales de octubre, por ejemplo, ocurrió una masacre en Tacueyo (Cauca) que dejó cinco muertos, entre ellos la gobernadora del resguardo indígena de ese municipio, y que llegó a ser titular de prensa internacional.

En estos territorios, predominantemente habitados por indígenas y afros, la presencia del Estado es poca o nula, las autonomías territoriales de los grupos étnicos son fuertes y los actores armados ilegales viven una violenta pugna por el control de las rutas del narcotráfico y la minería ilegal.

Todo esto forma un caldo de cultivo de violencia que se viene exacerbando desde que las FARC se desmovilizaron y el Estado no pudo suplir ese vacío de poder con presencia institucional. Ahora, el fortalecimiento del ELN, el surgimiento de grupos disidentes de las FARC, y la consolidación de organizaciones narcotraficantes como el Clan del Golfo o el EPL.

Pero los problemas del Cauca son mucho más complejos, estas son 5 claves para entenderlos.

1. Las diferencias culturales y raciales de su población

El Cauca es un departamento ampliamente multicultural y pluriétnico. En él habitan personas blancas, mestizas, afro e indígenas, con la particularidad de que cada una de estas poblaciones se ha asentado en un espacio geográfico específico dentro del departamento, haciendo que este sea un territorio desigual en sus estructuras sociales y económicas.

El 56% de sus habitantes son mestizos o blancos, y predominan en la zona plana del departamento que da hacia el interior del país. Se encuentra en su capital Popayán y los municipios cercanos, donde hay más oferta institucional del Estado, y más oportunidades de desarrollo económico. También se inscriben ahí los grandes hacendados y terratenientes que viven entre otras cosas de la ganadería y el cultivo de la caña de azúcar.

La población negra o afrocolombiana corresponde a un 22% de la población y aunque también están ubicados en la estribación de la cordillera occidental que colinda con los pueblos negros del pacífico.

Los indígenas o amerindios, por otro lado, son el 21% de la población y se dividen en dos etnias, los Nasa o Paeces, cuyos territorios se encuentran en el norte del departamento, en las partes altas de la cordillera; y los Guambianos que habitan en el sur del Cauca.

Las divisiones son tantas y tan fuertes que en 2015 hizo concurso una propuesta de referendo o consulta popular para dividir el departamento entre “mestizos” e “indígenas”, la cual era promovida por la senadora del Centro Democrático, Paloma Valencia.

Los indígenas Nasa son la etnia colombiana más resistente contra la violencia de los actores armados legales e ilegales, recurrentemente adelantas protestas y paros para exigir cumplimiento a los acuerdos trazados con el Gobierno y respeto por la autonomía en sus territorios.
Los indígenas Nasa son la etnia colombiana más resistente contra la violencia de los actores armados legales e ilegales, recurrentemente adelantas protestas y paros para exigir cumplimiento a los acuerdos trazados con el Gobierno y respeto por la autonomía en sus territorios.

2. Presencia histórica de actores armados

Colombia es un país en conflicto desde el inicio de su historia, y aunque muchas veces se cuente solamente los 56 años que duró el enfrentamiento bélico con las FARC lo cierto es que en el país han existido grupos armados ilegales mucho antes de que se creara esa guerrilla y todavía persisten otros mas pese a la desmovilización de la misma. “Todos los actores armados que han hecho presencia en nuestro largo conflicto han pisado el Cauca”, afirma el profesor Luis Fernando Trejos, experto en conflicto de la universidad del Norte.

De hecho, el Cauca tuvo su propia guerrilla, el Quintín Lame, de extracción indígena, la cual se conformó en la década de los 80 y se desmovilizó en 1991; y su propia autodefensa campesina e indígena que se formó en el municipio de Ortega a finales de los 70, mucho antes de que el Bloque Calima de las AUC, comandado por los hermanos Carlos y Vicente Castaño -máximos exponentes del paramilitarismo en Colombia- hiciera presencia en el departamento.

Actualmente en el Cauca subsisten disidencias de las FARC, topas del ELN -principal actor armado de la región- y bandas criminales como el Clan Del Golfo o Autodefensas Gaitanistas, y el EPL o Los Pelusos.

El Clan del Golfo es el principal grupo armado residual del paramilitarismo que opera en el norte del Cauca, disputándose fuertemente el territorio con el ELN.

La Fundación Paz & Reconciliación dice que la guerrilla del ELN tiene la mayor hegemonía en la región.
La Fundación Paz & Reconciliación dice que la guerrilla del ELN tiene la mayor hegemonía en la región.

“Toda la ingobernabilidad y el conflicto se ha concentrado en el norte del Cauca, donde la población es mayoritariamente indígena con una gran tradición de resistencia, no solo frente los actores armados ilegales, sino frente los propios actores estatales como la Policía y el Ejército”, resalta Trejos.

3. La Autonomía de las Comunidades indígenas

La resistencia de los pueblos indígenas, en especial los Nasa o Paeces del norte del Cauca, se basa en una lucha histórica por la autonomía de sus tierras ancestrales.

Solo hasta la Constitución de 1991, el Estado reconoció a los 87 grupos indígenas que habitan en su territorio como eran sujetos de derechos. Pero, según la Organización Nacional Indígena de Colombia en total hay 102 grupos, de los cuales 18 están en peligro.

De todos estos grupos, los Nasa o Paeces son los de mayor capacidad organizativa y de movilización, lo que se reflejan en la Minga y la Guardia Indígena.

La Minga corresponde a el conglomerado de organizaciones y pueblos indígenas que se reúnen para manifestarse y entablar diálogos con el Gobierno. Es una expresión de movilización que tuvo como hito más destacable una marcha realizada desde el Cauca hasta Bogotá en 2008 que movió a 60 mil indígenas.

La Guardia Indígena, por su parte tienen funciones de defensa, resistencia y control del territorio. Es una suerte de Ejército no armado, voluntario y pacífico, que, no obstante, ha logrado resistir los embates armados de las guerrillas, los paramilitares y el propio Ejército. El arma de la Guardia son las “chontas”, o bastones de mando, que identifican a sus miembros y les dan autoridad y legitimidad para ejercer sus funciones de control.

La Minga y la Guardia Indígena son las dos principales formas de organización, manifestación, resistencia y defensa que tienen los indígenas Nasa del norte del Cauca.
La Minga y la Guardia Indígena son las dos principales formas de organización, manifestación, resistencia y defensa que tienen los indígenas Nasa del norte del Cauca.

Ellos son los principales objetivos militares de los grupos armados y han sido los que más muertos han puesto en las últimas masacres reportadas en la región.

“La resistencia de los Paeces, que se traduce en la Minga y la Guardia Indígena hace que los actores armados, legales e ilegales, choquen constantemente con la autonomía indígena, que no les reconocen ningún tipo de autoridad en su territorio. Esos choques muchas veces se resuelven a través del uso de la violencia armada en contra de los indígenas que están desarmados”, explica el profesor Trejos.

4. Las rutas de la Coca y la minería

En el Cauca hay cultivos de marihuana, minería ilegal y fabricación y exportación de cocaína. Todos en disputa por los actores ilegales, en especial las rutas de la cocaína.

“En el norte del Cauca hay una competencia armada por el control del territorio, pero en clave de administración y gestión de rentas ilegales, especialmente exportación de clorhidrato de cocaína”, afirma Trejos.

Allí se encuentra una de las principales rutas de la cocaína en el país, el Naya, un camino que inicia desde lo alto de la cordillera donde se siembra hoja de coca y se produce la cocaína, hasta las orillas del río Cauca por donde sale de Colombia a ser exportada al exterior.

El municipio de Argelia concentra el 71% de las 13.500 hectáreas de coca cultivadas en Cauca.
El municipio de Argelia concentra el 71% de las 13.500 hectáreas de coca cultivadas en Cauca.

Esta economía ilegal además emplea a gran parte de la población de estos lugares alejados del departamento, cocaleros, raspachines, jornaleros, que no tienen otra opciones diferentes que trabajar con la coca para subsistir.

5. La poca presencia del Estado

Todas las razones anteriores se presentan en el Cauca, en especial en el norte del Cauca, por la poca o nula presencia del Estado en las zonas mayoritariamente habitadas por etnias indígenas y población afro, las cuales han vivido con una baja oferta institucional del Estado y en medio del control que ejercen los ilegales.

En estas zonas falta educación, salud, justicia, recaudo de tributos por vías institucionales, incentivo a los circuitos económicos legales y una garantía mínima de seguridad.

“El gobierno está recurriendo al enfoque de solución de conflictos más sencillo que es la intervención milita, que en el Cauca ya está demostrado que no sirve y que por el contrario agrava las cifras de conflictividad. El enfoque”, dice Trejos.

Producto de la grave crisis de orden público que vive hoy este territorio, el presidente Iván Duque anunció su militarización, pero además afirmó que implementaría un plan de intervenciones sociales para mitigar las desigualdades que alimentan el conflicto.

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