Casi un año después de la firma de los acuerdos de paz en Colombia, 4,9 millones de personas siguen necesitando ayuda humanitaria en ese país, según denuncia la ONG Acción Contra el Hambre (ACH), que también remarca que uno de cada dos niños colombianos sufre desnutrición crónica.

"Aunque la comunidad internacional y muchos colombianos en las grandes urbes dan por cerrado el capítulo más doloroso de la Historia reciente de Colombia, lo cierto es que los retos que afronta el país en los próximos meses y años son enormes", aseguró hoy en Madrid Olivier Longué, director general de la organización.

Según Longué, el Estado colombiano "no ha llegado todavía a amplias zonas antes controladas por la guerrilla, que siguen careciendo de servicios básicos, al tiempo que las enormes expectativas levantadas por el proceso van desinflándose".

Recién llegado de Putumayo, al sur del país y una de las zonas hasta hace pocos meses controladas por las Fuerzas Armadas de Colombia (FARC), Longué advirtió: "No podemos relajarnos ahora. El Nobel de la Paz fue un reconocimiento mundial del proceso y hay que seguir manteniendo su espíritu y la esperanza que levantó a todo el mundo para apoyar a Colombia".

"En el lado positivo tenemos que hablar de la reducción paulatina de los desplazamientos, que en 2016 fueron solo una cuarta parte de los 250.000 que hubo en 2014, aunque sigue existiendo un goteo provocado por otros grupos armados o criminales que están ocupando el espacio dejado por las FARC", señaló.

Estado colombiano no ha llegado todavía a amplias zonas antes controladas por la guerrilla, que siguen careciendo de servicios básicos

Según la experiencia acumulada durante años de trabajo en organismo humanitarios, el director general de ACH afirma que "la construcción de la paz lleva tiempo, y que tras los papeles sellados con pompa empieza un complejo camino para pasar de dinámicas de guerra a una economía y una sociedad de paz, para reconciliar a pueblos que acumulan años de dolor y rencor".

"Pero este país ya nos dio un ejemplo muy positivo con la desmovilización del M19 a principios de los 90 y confío firmemente en que conseguirá también cerrar esta herida", añadió, tras recordar que esta ha sido, en realidad, la guerra solo de una parte de Colombia: "Una gran parte desconectada, olvidada, rural, en zonas muchas veces recónditas como la selva amazónica".

A su juicio, sería un grave error que la comunidad internacional relajase su apoyo a Colombia en este momento, ya que "es necesario acompañar de forma neutral el proceso de paz, hay enormes sensibilidades todavía a flor de piel, que necesitarán de una mirada externa".

Subrayó Longué que también se necesita inversión económica y "sensibilizar a los ciudadanos, convencerles de que es posible materializar la paz".

"El desarrollo rural es, de hecho, uno de los puntos más importantes de la agenda de paz y presenta retos de calado como el desminado de campos o la sustitución de cultivos ilícitos. Una nueva agricultura, comercio… todo está por construir", añadió.

Esos retos, incluyen "el futuro de los 15.000 guerrilleros desmovilizados o de los millones de desplazados que podrían optar por no retornar a sus lugares de origen y buscarán una vida mejor en las ciudades".

Los desastres naturales relacionados con el cambio climático, que ocasionan más de un millón de desplazados en el país, y la crisis en la frontera con Venezuela son otros dos desafíos humanitarios que habrá que afrontar en los próximos meses, según Acción Contra el Hambre.

Con información de EFE

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