
El mundo animal está lleno de conductas que desafían las explicaciones científicas: rayas que saltan fuera del agua y caen con fuerza sobre la superficie, ballenas que se cubren con algas marinas y cuervos que se congregan alrededor de sus congéneres muertos.
Aunque algunas de estas acciones tienen posibles explicaciones, sus funciones exactas todavía generan interrogantes entre los investigadores.
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A partir de los testimonios de biólogos y ecólogos del comportamiento, el informe realizado por Science Focus examinó las hipótesis sobre estas conductas, desde las estrategias de supervivencia hasta las interacciones sociales.
1) Las rayas mobula saltan fuera del agua y caen de panza
Las rayas mobula, un grupo de peces que incluye mantarrayas y rayas diablo, utilizan sus grandes aletas para desplazarse por el océano.
En ocasiones, saltan hasta dos metros por encima de la superficie, giran en el aire y vuelven al agua con un golpe seco. El fenómeno puede involucrar a cientos de ejemplares al mismo tiempo.

La bióloga marina Marta D. Palacios describió estas escenas como un espectáculo en el que los animales parecen saltar simultáneamente, de manera similar a las palomitas de maíz.
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Los científicos propusieron varias explicaciones. Una apunta a la comunicación entre individuos y la posibilidad de que los saltos permitan coordinar desplazamientos entre grupos. Otra hipótesis plantea que el impacto contra el agua ayuda a desprender parásitos adheridos al cuerpo.
También se consideró que estos movimientos podrían formar parte del cortejo. Sin embargo, los saltos se registraron fuera de la temporada reproductiva y entre ejemplares jóvenes y hembras preñadas.
2) Las ballenas se cubren con algas marinas
Algunas ballenas se frotan, juegan y se revuelcan con cúmulos de algas, una conducta conocida como kelping. Los registros muestran que pueden pasar más de una hora interactuando con estas plantas, tanto de manera individual como en grupo.
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El biólogo Luke Rendell, profesor de la Universidad de St Andrews e investigador del aprendizaje y el comportamiento de los mamíferos marinos, explicó que el juego suele asociarse con la práctica de habilidades útiles durante la adultez.
En este caso, esa interpretación no parece suficiente: una investigación citada por Science Focus encontró que más de la mitad de las ballenas observadas en estas situaciones eran adultas.
Entre las explicaciones posibles figuran la estimulación sensorial, la curiosidad y los beneficios para la piel. Las algas podrían ayudar a retirar organismos adheridos, como los percebes, y algunas variedades contienen compuestos con propiedades antimicrobianas.
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Las ballenas jorobadas representaron el 95% de los episodios mencionados en la investigación. Una posibilidad es que su mayor presencia en las grabaciones responda a que son más observadas. Sus pelos extremadamente sensibles, similares a bigotes, también alimentan la hipótesis de que buscan sensaciones táctiles específicas.
3) Los cuervos se reúnen alrededor de sus congéneres muertos
Los cuervos americanos suelen congregarse cuando uno de ellos muere. El comportamiento comienza cuando un ejemplar descubre el cadáver y emite una llamada de alarma que atrae a otras aves. Las reuniones pueden incluir graznidos, chillidos y movimientos agresivos.
Claudia Wascher, profesora de ecología del comportamiento en la Universidad Anglia Ruskin, comparó estas concentraciones con situaciones de acoso grupal.
Según la especialista, una de sus posibles funciones consiste en alertar a los integrantes del grupo sobre una amenaza cercana.

Estudios citados por el medio británico detectaron actividad en regiones cerebrales vinculadas con la toma de decisiones cuando las aves observaban cadáveres o escuchaban señales de alarma.
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Otros experimentos mostraron que los cuervos tardaban más en acercarse a la comida si habían visto un ejemplar muerto y que reaccionaban ante las personas presentes en esos lugares.
Wascher destacó que los córvidos establecen vínculos sociales duraderos, por lo que la pérdida de un compañero podría provocar respuestas diferentes de las que generan los cadáveres de aves desconocidas.
4) Los perezosos bajan de los árboles para defecar
Los perezosos pasan casi toda su vida en las copas de los árboles, pero suelen descender al suelo aproximadamente una vez por semana para hacer sus necesidades. El recorrido puede durar hasta tres horas y los expone a depredadores.
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Amelia Symeou, bióloga y analista de datos de la Fundación para la Conservación del Perezoso, señaló que el gasto de energía resulta difícil de explicar en animales que disponen de recursos limitados debido a su dieta, compuesta principalmente por hojas.
Entre las hipótesis figura que esta conducta sea un vestigio evolutivo de sus antepasados terrestres. También se planteó que podría facilitar la reproducción, ya que las hembras en celo descienden con mayor frecuencia.
Otra posibilidad relaciona el hábito con las polillas del perezoso, que utilizan sus excrementos para reproducirse y mantienen una relación con las algas que crecen en el pelaje del mamífero.
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5) Los estorninos forman enormes bandadas sincronizadas
Al anochecer, cientos de miles de estorninos pueden agruparse en formaciones que cambian de dirección y velocidad con una coordinación extraordinaria. Estas nubes de aves realizan giros y descensos repentinos sin provocar choques masivos.
Anne Goodenough, profesora de la Universidad de Gloucestershire, comparó el fenómeno con una composición musical en la que numerosos elementos individuales se combinan de formas diferentes.

La principal explicación científica sostiene que cada ave responde a los movimientos de aproximadamente siete ejemplares cercanos. Cuando uno modifica su trayectoria, los demás ajustan la propia y transmiten el cambio por toda la bandada.
Otra hipótesis propone que las redes neuronales permiten orientarse mediante las características del entorno y que la coordinación surge de las interacciones entre individuos.
Estas formaciones podrían reducir la vulnerabilidad frente a depredadores como los halcones peregrinos y los búhos campestres.
La cantidad de aves dificulta que un cazador siga un objetivo específico y aumenta las posibilidades de detectar una amenaza. También se planteó que las bandadas favorecen el acceso a lugares de descanso más cálidos.
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