La NASA confirmó el final de Swift, el telescopio que caerá a la Tierra después de casi 22 años en el espacio

El observatorio dejó de operar el 20 de octubre por la pérdida de altura y la resistencia atmosférica. La agencia prevé que gran parte de la nave se desintegre al reingresar en la atmósfera terrestre en las próximas semanas

Un satélite con paneles solares negros y un espejo dorado orbita la Tierra. El planeta muestra nubes blancas y luces de ciudades en el fondo estrellado.
El Observatorio Swift Neil Gehrels de la NASA concluirá su misión científica tras casi 22 años de observaciones espaciales (Imagen Ilustrativa Infobae)
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A menos de 275 kilómetros de la superficie terrestre, el Observatorio Swift Neil Gehrels de la NASA ya no puede mantener la estabilidad necesaria para apuntar con precisión hacia el universo. La agencia espacial estadounidense dio por terminada su misión científica y anticipó que el telescopio espacial Swift reingresará en la atmósfera “en las próximas semanas”, después de casi 22 años de actividad.

El observatorio realizó su última medición el 20 de octubre. La fecha exacta de la reentrada todavía no está definida, ya que depende de factores que pueden acelerar o retrasar el descenso, como la actividad solar y los cambios que produce en las capas altas de la atmósfera.

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Según informó la Administración Nacional de Aeronáutica y el Espacio (NASA), la nave vuela a una altura inferior a 275 kilómetros, donde el roce con partículas de la atmósfera se vuelve más intenso. Esa fuerza, conocida como resistencia atmosférica, actúa como un freno sobre el satélite. En términos simples, el aire que todavía existe a esa altura reduce su velocidad y hace que pierda órbita de forma gradual.

“La mayor resistencia atmosférica a esta altura impide que los telescopios observen con precisión objetivos astronómicos”, explicó la NASA en el comunicado que confirmó el final de la misión.

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La misión privada que podría salvar el telescopio Swift y cambiar el futuro de los rescates espaciales
El telescopio espacial realiza un descenso gradual a una altura inferior a 275 kilómetros de la superficie terrestre (Imagen Ilustrativa Infobae)

La NASA evaluó una alternativa para prolongar la vida útil de Swift: elevarlo a una órbita más alta. El telescopio no contaba con propulsores propios capaces de compensar su descenso, por lo que necesitaba la intervención de otra nave.

La empresa estadounidense Katalyst Space Technologies propuso utilizar una nave robótica llamada LINK, diseñada para acercarse al observatorio, sujetarlo mediante brazos mecánicos y desplazarlo hacia una altitud más segura. La operación buscaba extender las observaciones científicas del telescopio durante algunos años.

El plan, sin embargo, quedó descartado. De acuerdo con información difundida por la compañía, LINK presentó problemas técnicos irreversibles durante su trayecto hacia Swift. Esas fallas impidieron realizar un acercamiento seguro al observatorio.

Ghonhee Lee, director ejecutivo de Katalyst Space Technologies, sostuvo tras la cancelación de la misión que la empresa asumió un desafío de alto riesgo. “Aceptamos este desafío de alto riesgo y alta recompensa y estamos orgullosos de los hitos que alcanzamos en el camino”, afirmó.

Sin ese impulso externo, el telescopio seguirá perdiendo altura hasta ingresar en la atmósfera terrestre. La NASA prevé que gran parte de su estructura se destruya por las altas temperaturas y la fricción durante la reentrada. La posibilidad de que algunos fragmentos sobrevivan existe, aunque no hay una previsión oficial sobre un lugar específico de caída.

Dos naves espaciales orbitan la Tierra; una con la inscripción "NASA RESCUE MISSION SWIFT" se aproxima a un satélite con paneles solares, con ciudades iluminadas debajo.
La resistencia atmosférica impide que Swift mantenga la estabilidad necesaria para apuntar con precisión hacia objetivos astronómicos (Imagen Ilustrativa Infobae)

La fecha de reentrada dependerá de la actividad del Sol

El comportamiento del clima espacial será uno de los factores que definirá cuándo caerá el telescopio. Ese término refiere a las condiciones del entorno espacial influenciadas por el Sol, entre ellas las tormentas solares.

Cuando aumenta la actividad solar, la atmósfera superior puede expandirse. Esa expansión eleva la densidad de las partículas que rodean al satélite y aumenta el roce sobre su estructura. Como consecuencia, Swift puede perder altitud a mayor velocidad.

La NASA no informó un día ni una hora para la reentrada. Tampoco publicó una zona definitiva de posible impacto. La incertidumbre es habitual en este tipo de descensos, porque las estimaciones se ajustan a medida que el objeto se aproxima a las capas más densas de la atmósfera.

El telescopio fue lanzado el 20 de noviembre de 2004 con una misión inicial prevista para dos años. Su objetivo principal era detectar y estudiar los estallidos de rayos gamma, explosiones breves y extremadamente energéticas que ocurren en regiones lejanas del cosmos.

Swift detectó más de 2.000 estallidos de rayos gamma

La velocidad de reacción fue una de las características centrales de la misión. Swift podía identificar un evento energético, calcular su ubicación y girar sus instrumentos para observarlo antes de que desapareciera su señal. Según la NASA, ese proceso solía demandar cerca de un minuto.

S. Bradley Cenko, investigador principal de la misión en el Centro de Vuelo Espacial Goddard de la NASA, explicó que el satélite fue creado para estudiar fenómenos que no podían seguirse con grandes telescopios convencionales debido a su corta duración.

La misión privada que podría salvar el telescopio Swift y cambiar el futuro de los rescates espaciales
La fecha exacta de la reentrada dependerá, entre otros factores, de la actividad solar y de la densidad de la atmósfera superior (Imagen Ilustrativa Infobae)

“Swift necesitaba detectar y localizar los estallidos de rayos gamma, comunicar su posición a otros observatorios y luego orientar sus telescopios hacia esos lugares antes de que sus resplandores posteriores se apagaran”, señaló Cenko.

Durante su trayectoria, el telescopio observó más de 2.000 estallidos de rayos gamma y analizó más de 1.400 explosiones de supernovas. También estudió asteroides, cometas, galaxias activas y episodios en los que una estrella es destruida por la gravedad de un agujero negro.

Uno de sus registros más citados ocurrió en mayo de 2005, cuando localizó el resplandor posterior de GRB 050509B, un estallido que duró apenas 0,03 segundos. El hallazgo aportó datos para respaldar la hipótesis de que algunos estallidos cortos de rayos gamma se producen tras la fusión de dos estrellas de neutrones.

La misión también deja un archivo científico que seguirá abierto para investigadores de todo el mundo. La NASA indicó que el conjunto de datos reúne casi 22 años de mediciones sobre eventos cósmicos, espectros obtenidos en varias longitudes de onda y más de 1,5 millones de imágenes tomadas con su telescopio ultravioleta y óptico.

Ese archivo ocupa aproximadamente 12 terabytes de información, una cantidad equivalente a unas 600 películas en alta definición. Los datos de Swift contribuyeron hasta ahora a cerca de 7.000 artículos científicos.

Shawn Domagal-Goldman, director de la División de Astrofísica de la NASA en Washington, destacó la duración de una misión que superó ampliamente el plazo original. “Swift deja un extraordinario archivo de observaciones en múltiples longitudes de onda que impulsará nuevos descubrimientos durante las próximas décadas”, afirmó.

Mientras Swift desciende hacia su reentrada, la NASA estudia alternativas con otros telescopios y futuras misiones para conservar la capacidad de responder con rapidez ante explosiones y señales inesperadas del universo.

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