
Un equipo de la Universidad de Illinois en Urbana-Champaign desarrolló una nueva fórmula matemática que permite anticipar el crecimiento de los deltas de ríos, una herramienta con potencial para transformar la restauración costera y la protección frente al nivel del mar. Según los investigadores, este modelo permite proyectar qué áreas podrían ganar terreno frente al avance de las aguas y ayuda a optimizar las inversiones en infraestructuras defensivas.
Una nueva fórmula, inspirada en la “ley de Hack”, establece la relación entre la longitud del canal principal de un delta y la superficie de tierra que se puede agregar al modificar el flujo de los ríos. Así, por primera vez, se dispone de un método sencillo para prever el desarrollo de los deltas, facilitando la planificación de proyectos para restaurar costas y proteger comunidades vulnerables ante la subida del nivel del mar.
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El estudio, publicado en la revista científica Science en mayo de 2026, toma como referencia la conocida “ley de Hack”, que describe la relación entre la longitud del canal principal y el tamaño de la cuenca fluvial. El profesor Hongbo Ma explicó que esta regla describe cómo los extremos activos de los ríos y sus afluentes se expanden por el territorio, un patrón que, según la investigación, también se expresa en la formación de deltas.

El equipo liderado por Ma examinó imágenes satelitales de 29 casos internacionales de deltas, entre ellos Wax Lake (Luisiana, Estados Unidos) y el Po (Italia). Descubrieron que muestran patrones predecibles tanto en la acumulación de sedimentos como en la formación de nuevos terrenos. Así, el proceso natural se puede traducir en una “regla de oro” que estima la expansión de cada delta a partir de la longitud de su canal principal.
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Aplicaciones de la fórmula matemática en la restauración costera
La nueva regla permite que ingenieros y gestores identifiquen con mayor precisión qué sectores de un delta pueden crecer al modificar los “arreglos de canales”. Esto facilita la planificación de proyectos de restauración y la protección de infraestructuras y comunidades frente a inundaciones y erosión, según detalla la Universidad de Illinois en Urbana-Champaign.
La capacidad de prever el desarrollo favorece el ajuste de los proyectos para maximizar la ganancia de nuevas tierras y fortalecer las barreras naturales ante el mar. Esta combinación de rigor científico e intervención humana directa marca un avance en la adaptación al cambio climático en áreas bajas.
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Patrones de expansión del delta y sus implicaciones

La investigación identificó dos formas principales de crecimiento de los deltas: el “crecimiento uniforme”, donde la red de canales sigue la ley de Hack de manera constante, y el “crecimiento compuesto”, que se caracteriza por una expansión rápida al comienzo, seguida de una ganancia de tierra focalizada en algunos canales dominantes.
Ma señaló que algunos deltas presentan un crecimiento uniforme y siguen el patrón esperado por la ley. Otros muestran uno compuesto: se expanden rápidamente al principio, llenando el espacio como tinta en agua, y luego la expansión se concentra en solo unos pocos canales principales.
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Distinguir estos patrones es clave para determinar el potencial de expansión a largo plazo de cada delta y decidir dónde conviene intervenir.

Entre los ejemplos analizados figuran el delta de Wax Lake, que mantiene un crecimiento intensivo y distribuido, y el del Po, cuya expansión progresivamente se limita a pocos ramales. La revisión de los 29 casos internacionales permitió validar la universalidad de la nueva regla propuesta.
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Beneficios para comunidades vulnerables ante la subida del nivel del mar
Los deltas de los ríos son barreras para enfrentar la erosión y la subida del nivel del mar, además de proveer sustento a millones de personas en zonas costeras densamente pobladas. Hasta ahora, prever qué sectores podían ganar o perder terreno resultaba incierto, dificultando la protección de viviendas y medios de vida.
Con la herramienta desarrollada por la Universidad de Illinois en Urbana-Champaign, agencias y gobiernos pueden orientar inversiones hacia las áreas con mayor potencial de expansión, logrando así una defensa más eficaz de infraestructuras y tierras productivas frente a inundaciones y retroceso de la línea de costa.
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Convertir patrones complejos de la naturaleza en reglas claras y aplicables facilita proteger a quienes viven en zonas bajas y dirigir con mayor acierto los esfuerzos de restauración costera.
El estudio sienta bases sólidas para la toma de decisiones en la gestión ambiental y la adaptación al cambio climático, guiando a comunidades y autoridades hacia acciones mejor fundamentadas y sostenibles.
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